Tu hijo se masturba… ¿pasa algo?
Durante siglos, la masturbación ha sido castigada y considerada como la madre de todos los vicios y la causa de problemas físicos y morales. Hoy en día, la psiquiatría y el psicoanálisis demuestran que este fenómeno resulta banal y que está presente desde la primera infancia proporcionando un placer sin contraindicaciones para la salud.

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Con una presencia o ausencia significativa, es importante que los padres la tengan en cuenta pero en su justa medida.
Las edades de la masturbación
Los niños se masturban desde una edad temprana, antes incluso de empezar a caminar. En el niño pequeño la masturbación es una actividad normal: es la manera que tiene de descubrir su cuerpo y de comprender cómo reacciona. También es una manera de probar las partes que le proporcionan placer. De los 15 a los 19 meses, los niños se masturban en público muy a menudo. Después de los 2 años, el 85% lo hacen casi exclusivamente en privado y seguirá siendo así durante la adolescencia y, seguramente, durante su vida de adultos. En Estados Unidos, el 55% de los jóvenes (chicas y chicos) de 13 años afirman masturbarse; con 15 años, esta cifra aumenta hasta el 80%, (65% las chicas y 90% los chicos).
Padres preocupados: reaccionar con tranquilidad
El papel de la masturbación, como el de todos los comportamientos humanos, cambia, como hemos visto, con la edad pero también con la situación del individuo. Si un joven tiene miedo de las ITS o de un embarazo no deseado, esta práctica puede aportarle durante un tiempo una solución a sus pulsiones sexuales.
Las opiniones de los psiquiatras están divididas en cuanto a la masturbación en público de un niño pequeño pero todos coinciden en que no vale la pena hacer un drama de ello. Unos sostienen la idea de que mejor solución es no prestarle demasiada atención y que en la mayoría de los casos este comportamiento desaparecerá por sí solo. También señalan que hablar de ello sería contraproducente y peligroso y que podría implicar la creencia de que ciertas partes del cuerpo son vergonzosas y sucias. Otros, por el contrario, creen que la mejor solución es simplemente decirle al un niño que la masturbación es un acto privado. Los padres pueden empezar enseñando a sus hijos los nombres correctos de la anatomía humana, incluyendo sus genitales, para luego poder así entablar conversaciones sobre el comportamiento sexual y, llegado el caso, sobre los valores que implica.
Masturbación patológica: un síntoma que debemos vigilar
Una masturbación compulsiva, a menudo practicada en público y acompañada de comentarios permanentes sobre prácticas sexuales para las que el niño es claramente demasiado pequeño, puede ser el signo de un abuso sexual. Es importante, en este momento, recurrir a un psicoanalista o, al menos, abordar la cuestión de un posible abuso con un médico. En este caso, es siempre preferible, así como en otras entrevistas con psicoterapeutas, que los padres no estén presentes: el niño podrá expresarse con mayor libertad.
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