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martes, 15 de diciembre de 2015

La filosofía de la Generación Beat En el camino’, la nueva película de Kristen Stewart



En el camino’, la nueva película de Kristen Stewart

  • El film se basa en la novela del mismo nombre del autor Jack Kerouac que trata sobre un joven que tras la muerte de su padre .
  • Kristen Stewart explicó que antes de empezar a rodar, todos los actores acudieron a un “campamento beatnik” de cuatro semanas que consistía en leer literatura acerca de la generación que desarrolla el film.





http://www.teinteresa.es/cine/camino-nueva-pelicula-Kristen-Stewart_0_751725791.html










La filosofía de la Generación Beat

En este artículo de 1958, Jack Kerouac, autor de 'En el camino', da las claves sobre el movimiento que abanderó: "No fue más que una idea que se nos ocurrió



El siguiente texto de Jack Kerouac 

(1922-1969), publicado 

originalmente en 1958 en la revista 'Esquire', forma parte del libro 'La filosofía de la Generación Beat y otros escritos' que edita Caja Negra.
La Generación Beat fue una visión que tuvimos John Clellon Holmes 67 y yo, y Allen Ginsberg más salvajemente todavía, hacia fines de los años cuarenta, de una generación de hipsters locos e iluminados, que aparecieron de pronto y empezaron a errar por los caminos de América, graves, indiscretos, haciendo dedo, harapientos, beatíficos,hermosos, de una fea belleza beat —fue una visión que tuvimos cuando oímos la palabra beat en las esquinas de Times Square y en el Village, y en los centros de otras ciudades en las noches de la América de la posguerra —beat quería decir derrotado y marginado pero a la vez colmado de una convicción muy intensa. Llegamos incluso a escuchar a los viejos Padres Hipsters de 1910 usar la palabra en ese mismo sentido, con una entonación melancólica. Nunca aludió a la delincuencia juvenil; nombraba personajes de una espiritualidad singular que, en lugar de andar en grupo, eran Bartlebies solitarios que contemplan el mundo desde el otro lado de la vidriera muerta de nuestra civilización. Los héroes subterráneos que se salieron de la maquinaria de la “libertad” de Occidente y empezaron a tomar drogas, descubrieron el bop, tuvieron iluminaciones interiores, experimentaron el “desajuste de todos los sentidos”, hablaban en una lengua extraña, eran pobres y alegres, fueron profetas de un nuevo estilo de la cultura estadounidense, un estilo nuevo (creíamos) completamente libre de influencias europeas (a diferencia de la Generación Perdida), un reencantamiento del mundo. Algo parecido pasaba casi al mismo tiempo en la Francia de posguerra de Sartre y Genet, algo sabíamos de eso. Pero en cuanto a la existencia de la Generación Beat, no fue verdaderamente más que una idea que se nos ocurrió. Nos quedábamos despiertos todo el día, las veinticuatro horas, y poníamos discos de Wardell Gray, Lester Young, Dexter Gordon, Willis Jackson, Lennie Tristano y los demás, un disco tras otro, y hablábamos incansablemente de ese aire nuevo que sentíamos en la calle. Escribíamos relatos sobre los santos negros del jazz que hacían dedo por Iowa con sus instrumentos y grabaciones y llevaban el mensaje secreto del hálito, de la respiracióna otras costas, otras ciudades, a semejanza de un auténtico Walter el Indigente que liderara una invisible Primera Cruzada. Teníamos nuestros propios héroes, nuestros propios místicos, escribíamos novelas sobre ellos, las cantábamos, y componíamos larguísimas odas a los “ángeles” nuevos de la América subterránea. Quedaban en realidad un puñado de esos hips, de esos tipos con verdadero swing, y lo que hubo antes se extinguió velozmente en la Guerra de Corea (y después) cuando emergió en los Estados Unidos una especie novedosa de eficiencia; puede haber sido la consecuencia de la universalización de la televisión y nada más (la Política del Control Policial Total de los oficiales de la “paz” de Dragnet), pero después de 1950 los fantasmas beat decayeron y se desvanecieron en cárceles y manicomios o quedaron confinados en la vergüenza de un conformismo silencioso; la generación misma fue efímera y muy pequeña.
Pero no tendría ningún sentido escribir todo esto si no fuera igualmente cierto que, por un raro milagro de la metamorfosis, la juventud de la posguerra se reveló también beat y adoptó sus gestos; pronto se lo vio en todas partes, el nuevo estilo, el desaliño y la actitud indiferentes; por fin llegó al cine (James Dean) y a la televisión; los arreglos de bop que había sido el éxtasis musical secreto del ánimo contemplativo beat empezaron a escucharse en los fosos de todas las orquestas y de todas las partituras (cf. las obras de Neal Hefti, para no hablar de las piezas de Basie), esas visiones del bop pasaron a ser propiedad común del mundo de la cultura popular y comercial; el uso de nuestras palabras (palabras como “crazy”, “hungup” o “go”) se volvieron familiares y entraron en el uso común; el consumo de drogas ganó una legitimación oficial (sedantes y todo lo demás); e incluso el vestuario de los hipsters beat se abrió paso en la nueva juventud del rock ‘n’ roll por vía de Montgomery Clift (la campera de cuero), Marlon Brando (la camiseta) y Elvis Presley (las patillas), y entonces la Generación Beat, aunque ya muerta, resucitaba y se veía de pronto justificada.

Teníamos nuestros propios héroes, nuestros propios místicos, escribíamos novelas sobre ellos, las cantábamos, y componíamos larguísimas odas a los “ángeles” nuevos de la América subterránea
Lo que pasa, y lo que es realmente triste, es que mientras se me pide que explique qué es la Generación Beat ya no queda nada de la Generación Beat original.
Y en cuanto al análisis de lo que significa… ¿cómo saberlo? Aun en esta etapa tardía de la civilización en la que lo único que le importa a todos es el dinero, creo que es tal vez la “segunda religiosidad” que profetizó Oswald Spengler para Occidente (en los Estados Unidos, el hogar definitivo de Fausto) porque existen elementos de significación religiosa oculta en el modo, por ejemplo, en que un tipo como Stan Getz, el genio mayor de su generación “beat”, cuando lo metieron en la cárcel por intentar robar un almacén, tuvo una súbita visión de Dios y se arrepintió. Muchas veces escuchamos entre los hipsters tempranos raras conversaciones sobre “el fin del mundo” en la “segunda venida”, “visiones” e incluso visitaciones, todos ellos creyentes, todos fervorosos, inspirados y libres de cualquier materialismo bohemio-burgués.
Un tipo tuvo visiones de un Armagedón tecnológico (la experiencia fue en Sing Sing); otro, visiones de una reencarnación según la voluntad de Dios. Un tercero, inusitadas visiones de un Apocalipsis en Texas (antes y después de la explosión en la ciudad de Texas). Luego estuvo también el intento desesperado de otro tipo que buscó asilo en una iglesia (los policías lo echaron y le rompieron un brazo) y la visión que tuvo un chico en Times Square: la televisación de la Segunda Venida (todo esto envuelto en la niebla de la vida contemporánea, en las cabezas de los miembros típicos de mi generación y a quienes conocí; el regreso del sentimiento de una temprana primavera gótica, mucho antes de que la civilización racional de Occidente desarrollara la relatividad, los jets y las superbombas y tuviera estructuras supercolosales, burocráticas, benevolentes y totalitarias semejantes al Gran Hermano). Entonces, según dijo Spengler, cuando llega la decadencia de nuestra cultura (cumplida ahora de acuerdo a sus gráficos morfológicos) y sedimenta el polvo de nuestras pugnas civilizadas, la clara luz del fin del día revela una vez más las aflicciones originarias, revela una indiferencia beatífica hacia las cosas que son del César, por decirlo así, un cansancio de todo eso, y arrepentimiento, y el anhelo de un valor trascendente, o “Dios”, el “Paraíso”, la penitencia espiritual por el Amor Infinito que terminará verificándose con nuestra teoría de la gravitación electromagnética, nuestra conquista del espacio, y en lugar de las meras técnicas de la eficiencia no habrá ya nada, como un pueblo extinguido por un terremoto, solo pervivirán las Últimas Cosas... de nuevo.

Lo que pasa, y lo que es realmente triste, es que mientras se me pide que explique qué es la Generación Beat ya no queda nada de la Generación Beat original.
Todos estamos al tanto del Renacimiento Religioso, Billy Graham y todo lo demás, pero la Generación Beat, e incluso los existencialistas con sus dobleces intelectuales y su pretensión de indiferencia, representan una religiosidad más profunda, el deseo de desaparecer, de estar fuera de este mundo (que no es nuestro reino), de “elevarse”, de conquistar el éxtasis, de ser redimido, como si las visiones de los santos de los monasterios de Chartres y Clairvaux estuvieran otra vez entre nosotros y crecieran como el pasto que crece entre el cemento, en las aceras de esta civilización endurecida y agitada por sus últimos estertores.
O quizá la Generación Beat, vástago de la Generación Perdida, no es más que un paso hacia esa generación pálida y definitiva que tampoco tendrá las respuestas.
Como sea, todo indica que su efecto tiene raíces en la cultura estadounidense.
Tal vez.
Y si no, ¿qué importa?

La filosofía de la Generación Beat y otros escritos. Jack Kerouac; con prefacio de Robert Creeley. Compilación de Donald Allen. Traducido por Pablo Gianera, Caja Negra, Buenos Aires, 2015. 224 páginas. 18 euros

TOP 15 | Las mejores películas de temática gay

TOP 15 | Las mejores películas de temática gay  

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Tras el exitoso Top 10 de películas de temática lésbica realizado el año pasado por nuestra corresponsal de asuntos lésbicos con motivo de la semana del orgullo LGTB, que se ha convertido en nuestro 21, llevando en el Top 10 ininterrumpidamente desde su publicación y con más de 50.000 visitas acumuladas, llega la hora de hacer la versión de la segunda letra, la G, y su correspondiente Top 15 en películas de temática homosexual.

Sin más dilación, os dejamos con el polémico y multicultural Top 15 de las mejores películas para la redacción, que incluye películas americanas, españolas, coreanas, francesas, israelíes, mexicanas, y británicas.
  1. Brokeback Mountain, de Ang Lee

Quizá una elección previsible y aún así, no exenta de polémica. Muchos son los detractores de esta película, pero son muchos más aquellos que todavía siguen tirándose de los pelos cuando recuerdan aquella madrugada del 6 de marzo de 2006 en la que la homofobia permitió a Crash arrebatarle el Óscar a Mejor Película a la ganadora moral del año y clara favorita: Brokeback Mountain.
Lenta y reposada, Brokeback Mountain tiene en sus silencios, en sus detalles, en lo que no se dice y en lo universal de su propuesta, la mayor de sus grandezas. Es la historia de amor entre dos vaqueros de una de las zonas más homófobas de los Estados Unidos, durante más de 20 años en los que luchan contra sus sentimientos, contra la sociedad y contra ellos mismos. Con una brillante banda sonora, austera pero efectiva, y unas interpretaciones de alto nivel (solventes Heath Ledger, Jake Gyllenhaal, Michelle Williams o Anne Hathaway), Brokeback Montain pronto se convirtió en un símbolo y un emblema, ganadora de decenas de premios (3 Óscars, 4 BAFTAs, Globos de Oro, etc.) y sin embargo, icónicamente víctima en última instancia de una evidente homofobia que la dejó a las puertas de la coronación como película del año. #justiceforbrokebackmountain

 


  1. Como los demás, de  Vincent Garenq

Una joya del cine francés, que encantará y se ganará el cariño de todo el público LGTB con un fuerte instinto paternal. La película, que cuenta con la presencia de la española Pilar López de Ayala, coprotagonista junto a Lambert Wilson, cuenta la historia de Emmanuel y Philippe forman, que forman la pareja perfecta, se aman y se llevan bien hasta que Emmanuel siente el deseo de ser padre, a pesar de la oposición de Philippe. Arriesgándose a perder a su gran amor, sigue adelante. Pero, ¿Cómo tener un hijo siendo gay?
Es el propuesta de una película honesta, desnuda y con unas interpretaciones sublimes, que, independientemente del personaje con el que se sientan más identificados, Emmanuel o Philippe (monstruos) se ganará el corazón del espectador. La candidata francesa se cuela en el segundo puesto del ranking.
 
  1. Y tú mama también, de Alfonso Cuarón

Quizá, la presencia más sorprendente del ranking, Y es que, película de Alfonso Cuarón, pasa a pies puntillas por la homosexualidad pero, sin embargo, esta vertebra la historia y le da sentido a todo el universo de la película. Una película sencilla, austera y maravillosa, que muestra hasta que punto la homofobia interiorizada puede llegar a convertirse en una fuente de represión sin límites, capaz incluso, de romper la más fiel de las amistades (ese sobrecogedor café al final del film…). “No hay nada más difícil que vivir sin ti”; suena en eljukebox en el que Diego Luna, Maribel Verdú y Gael García Bernal se entrelazan en un baile de consecuencias impredecibles, en una de las mejores escenas del cine mexicano.


"La vida es como la espuma, por eso hay que darse como el mar"
  1. C.R.A.Z.Y., de Jean-Marc Vallée

Es el turno del cine canadiense, que nos regala obra maestra del director Jean-Marc Vallée: este C.R.A.Z.Y. que cuenta la historia de Zach, que al entrar en la adolescencia y descubrir que es diferente a los demás, reprimirá sus tendencias más profundas para no perder el amor de su padre. Entre 1960 y 1980, vive rodeado de sus hermanos, de Pink Floyd y losRolling Stones, de porros fumados a escondidas, de grandes y pequeñas discusiones durante todo un periplo en lo que lo único importante será mantener el amor de su padre, contra viento, marea y su propia sexualidad.

5. Un hombre soltero, de Tom Ford

El debut de Tom Ford y una “elegante” obra maestra del género, con una arrolladora interpretación de Colin Firth.  La película, situada en Los Ángeles, en los años 60, en plena crisis de los misiles cubanos cuante la historia de George Falconer (Colin Firth), un maduro profesor universitario británico y homosexual, que lucha por encontrarle sentido a la vida tras la muerte de Jim (Matthew Goode), su compañero sentimental. Una comedida fábula sobre la pérdida y la redención que constituye una pieza consistente y brillante, en todos los aspectos.

6. Mi nombre es Harvey Milk,  de Gus Van Sant

Estamos ante uno de esos casos en los que una interpretación brillante, en este caso la deSean Penn, acaba restando protagonismo a la película. Y sin desmerecer, en absoluto, la brillante labor de Penn, Mi nombre es Harvey Milk es una arriesgada apuesta que sale bien parada a distintos niveles. Estamos ante la historia real de Harvey Milk, el primer político abiertamente homosexual elegido para ocupar un cargo público en Estados Unidos, y que fue asesinado un año después. Con una valiente propuesta y un sólido guión, la película va desgranando la evolución de Milk desde su decisión de salir del armario a la de irse a vivir a California y abrir un negocio que acaba convirtiéndose en un punto de encuentro para defender los derechos de los homosexuales del barrio, incluso a costa de enfrentarse con empresarios y políticos para finalmente, adentrarse por completo en el mundo de la política bajo el estigma de su orientación sexual. Un must see en toda regla.

7. Cachorro de Miguel Albadalejo 

Retomando la temática de las relaciones entre la homosexualidad y la paternidad, esta entrañable película, en la que colaboran José Luis García, un tierno David Castillo, Jonathan de Aída, o Elvira Lindo, cuenta la historia de Pedro, un “oso” de Madrid que por circunstancias adversas, se ve obligado a hacerse cargo de su sobrino de 9 años, forjándose entre ellos una fuerte relación que, pese a las adversidades y los prejuicios, les unirá para siempre. Un film con algún  tópico y algún fallo en el desarrollo que se ven sobradamente compensado por sus buenas intenciones y por la fuerza de su historia y la mirada desprovista de prejuicios, de lo que quiere contar.


Imágenes de la película con la canción principal y mejor canción de Fangoria: "Hombres"

8. Philadelphia,  de Jonathan Demme

Protagonizada por Tom Hanks y Denzel WashingtonPhiladelphia fue una de las películas más importantes de 1993 (con dos Óscars y dos Globos de Oro) y una de las primeras muestras del talento interpretativo de Hanks. Curda y conmovedora, la película convertida ha sido convertida en  un icono. Cuenta la historia de un abogado que se contagia de SIDA y es despedido, por ello, de la firma de abogados en la que trabaja. El personaje interpretado por Washington le defiende en un proceso en el que debe luchar contra la opinión pública sobre la enfermedad y la homofobia, aparte de contra sus propios prejuicios. Una banda sonora que incluía la joya de Bruce Springsteen, Streets of Philadelphia, echó el resto.


9. Pregarias para Bobby,  de Russell Mulcahy

Estamos ante el único telefilm del listado, pero es que cuando alguien cuenta una historia real tan sobrecogedora y potente como la que cuenta la novela de Leroy Aarons en la que está basada, el origen de la película es lo de menos (de hecho, tuvo nominaciones en premios como los GLAAD o los Globos de Oro, incluyendo nominación para una espléndida Sigurney Weaver).  El protagonista Bobby Griffith, interpretado por Ryan Kelley, es un joven gay que se suicida a causa de la intolerancia religiosa de su madre, Mary –Sigourney Weaver– y de la sociedad que lo rodea. . Cuando le confiesa a su hermano mayor su homosexualidad su vida cambia completamente cuando su madre Mary, destacada por ser una cristiana devota y conservadora, se entera y se propone a “curarlo”. Todo un alegato sobre las consecuencias de la intolerancia y sobre aquellas personas que han llegado a perder la vida por ella.

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10. Weekend,  de Andrew Haigh

Toda una exploración del sexo, la amor y la intimidad, contada esta vez a través de los ojos de dos hombres que se conocen y comienzan lo que parecía una relación de fin de semana, que sin embargo, comienza a intensificarse y a mostrar indicios de ser algo más. Con esto argumento, la película plantea conversaciones y escenas en las que los protagonistas se ven inmersos en las consecuencias de esta “situación”. Una especie de “Antes del amanecer” menos intensa, que se ganó el calor del público más indie.

11. A Escondidas,  de Mikel Rueda

Esta pequeña película que descubrimos en el pasado Festival de Málaga nos encandiló por completo.
Estamos ante la sutil historia de Rafa, un niño español de 14 años e Ibrahim, un chico marroquí de la misma edad, pero con enormes problemas de integración en España. “A Escondidas”, dirigida por Mikel Rueda gana más por lo que no cuenta, que por lo que cuenta. En la película, vemos como estos dos jóvenes, que siente una atracción mutua, viven su “anormal” situación con inusual normalidad. A su vez, también refleja la situación social de jóvenes que están en la misma situación de Ibrahim, y la falta de normalidad en las relaciones homosexuales entre menores (una de las escenas más memorables de la película es ese compañero de Rafa musitando “no entiendo muy bien que estás haciendo pero me siento mal, ¿Puedo ayudarte en algo?“).
Nos alegramos de que el equipo haya podido sacar adelante una propuesta tan arriesgada (y difícil de sacar adelante desde un punto de vista comercial  y de financiación) como este “A Escondidos”. Estamos ante una historia de amor vital, virginal, en la que el cariño de los personajes y la inocencia de sus sentimientos prima sobre cualquier otra cosa. No ofrecerá grandes momentos de pasión o sexo porque lo que busca contar es otra cosa, esos primeros sentimientos, esa primera desorientación.

12. Bent,  de Sean Mathias

Basada en  una obra de teatro, Bent cuenta la persecución de los homosexuales en el Tercer Reich a partir de los sucesos de la Noche de los cuchillos largos y el asesinato del homosexual y líder nazi Enrst Röhm. Protagonizada por Clive Owen, Ian McKellen o Jude Lawaparecen en el reparto de una de las películas más duras de la selección.

13. Yossi & Jagger,  de Eytan Fox

En una clasificación tan multicultural como ésta, llega el turno de Israel, con la historia de amor de dos oficiales israelíes en la frontera libanesa. “Yossi & Jagger” fue una de las películas más comentadas de 2002 por lo polémico de su contenido, con el que se intenta hacer reflexionar a la sociedad israelí sobre temas como la homosexualidad, el terrorismo o el papel del ejército en 67 minutos.

14. Primer verano,  de Sébastien Lifshitz

La historia de un romance homosexual veraniego y el despertar sexual / sentimental de sus protagonistas.  Mathieu, un joven de 18 años, está pasando el verano con su madre en su casa de Bretaña. Un día en la playa Mathieu conoce a Cédric, un chico de su edad, y ambos comienzan una relación.

15. Dos Bodas y un Funeral,  de Kim Jho Kwang Soo 

Una alocada mezcla de géneros coreana en la que Min Soo, un hombre gay, y Hyo Jin , una lesbiana, deciden casarse el uno con el otro para engañar a la conservadora sociedad coreana y sus respectivas familias. Su plan funciona a la perfección: mientras que en secreto viven con sus parejas del mismo sexo para  el mundo exterior viven como una pareja “normal”. Gozan de todos los beneficios que ofrece a las parejas heterosexuales y también son capaces de protegerse de la curiosidad de los padres y otros que podrían desaprobar su estilo de vida. Sin embargo, los padres molestos e incrédulos de Min Soo empiezan a sospechar un poco con su vida, poniendo en peligro su plan y encadenando una cadena de despropósitos y situaciones que podrán en evidencia la inutilidad de los prejuicios.

ALGUNAS PELICULAS DE TEMATICA GAY A NO PERDER

LAS MEJORES PELÍCULAS DE AMOR GAY


Algunas están llenas de drama, algunas otras le imprimen humor, y como no todas lashistorias tienen un final feliz, algunas de las películas que aquí te dejo lo plasman. Pero también son muchas en las que el amor triunfa ante los obstáculos.

Shelter (2007)

Shelter, es un interesante drama que se centra en Zach (Trevor Wright), un surfista del sur de California, en las playas de los Estados Unidos, quien renuncia a su sueño de ir a la escuela de arte social y descuida sus propias necesidades para ayudar a cuidar de su hermana mayor, Jeanne (Tina Holmes) y su sobrino Cody (Jackson Wurth). Cuando el hermano mayor de su mejor amigo, Shaun (Brad Rowe), vuelve a casa, Shaun y Zach desarrollan una amistad que se convierte en una verdadera relación íntima y duradera. Shaun presiona a Zach para que recupere elcontrol de su vida. Mientras tanto, Zach se convierte como el padre improvisado de su sobrino. La película reivindica el derecho de los homosexuales a poder adoptar y a formar una familia. Así como defender tus ideales apesar de tu ambiente familiar, y en ciertos casos, en el ambiente social del entorno.






                                                                                                            
Secreto en la montaña (2005)


Durante el verano de 1963, un granjero y un vaquero de rodeo se conocen en la montaña Brokeback sin saber que sus vidas cambiarán por siempre. Ennis y Jack inician una amistad que culmina en un amor tan apasionado como prohibido, las reglas sociales y sus propios conflictos internos, no les permiten llevar a cabo su relación y aunque luchen por olvidarse, sus destinos terminarán unidos porque no hay ley ni enmienda que logre domar la fuerza de la pasión.








De comienzo a fin (2009)

De comienzo a fin, es una historia que narra la travesía del amor incondicional entre dos hombres, Francisco (João Gabriel Vasconcellos) y Thomás (Rafael Cardoso), que además de haber crecido juntos desde la infancia, ambos son hermanos de sangre. Todo comienza en el año de 1986, cuando Thomás, el primer hijo de Julieta (Júlia Lemmertz) y Alexandre (Fábio Assunção) nace con los ojos cerrados, de los cuales hasta semanas después, los abre para contemplar su primera imagen, el rostro de su hermano, quien tiene seis años. Al transcurrir el tiempo, Pedro (Jean Pierre Noher), el primer esposo de Julieta y padre de su hijo Francisco, se da cuenta que la relación de los hermanos es demasiado estrecha y que deberían distanciarse. Al final, la madre de ambos sufre unaccidente, que hará que estos se reúnan nuevamente y así poder consolidar su futuro juntos. 




Between Love And Goodbye (2008)


Una pareja joven y sexi, el aspirante a actor Marcel y el prometedor músico Kyle. Sintiéndose atraídos inmediatamente el uno por el otro, Marcel, francés, se casa finalmente con una amiga lesbiana para poder permanecer en el país. Pero cuando la hermana exprostituta de Kyle se sitúa entre los dos, forzando a Kyle a elegir entre familia y relación, su amor se pone a prueba en sus límites y puede ser deseado.











Justo una cuestión de amor (2000)

Laurent (Cyrille Thouvenin) es un estudiante de 23 años que vive en la ciudad francesa de Lille. Allí conoce a Cédric (Stéphan Guérin-Tillié), un joven investigador del INRA. Ambos acaban enamorándose el uno del otro, aunque no afrontan su relación de la misma manera. Mientras Cédric, algo más maduro, asume su homosexualidad sin problemas, Laurent seguirá manteniendo una doble vida con su familia, a la que alienta con una supuesta relación amorosa con su mejor amiga, Carole (Caroline Veyt)








Make the Yuletide Gay (2009)    
                                                        
Olaf "Gunn" Gunnunderson, un estudiante abiertamente gay, vuelve al armario para sobrevivir a las vacaciones de navidad con su familia. Pero cuando su novio, Nathan, aparece en su casa, Gunn deberá arreglárselas para mantener la relación en secreto. Con la presión constante que supone la situación, ¿Saldrá del armario Gunn antes que se descubra la verdad?










Latter days (2003)

Aarón Davis (Steve Sandvoss) y Christian Markelli (Wes Ramsey) son las dos personas más opuestas en el mundo. Aarón es un joven Elder (o un misionero mormón) muy apasionado acerca de su religión y el cine que quiere hacer orgullosa a su familia. Christian es un camareroabiertamente gay que gusta irse a la cama con un muchacho diferente cada noche. Después que Aarón y otros tres misioneros se mudan a un apartamento al lado del de Christian, los amigos de éste apuestan $50 a que no podrá tenerlo en su lista de hombres, por lo que inmediatamente engancha a Aarón. Hay dos problemas: Christian se enamora de Aarón y los mormones no son los mayores fans de la comunidad homosexual. Una vez que Aarón se anima a mostrar sus sentimientos, los dos tienen que pasar por pruebas de pesar, pérdida, perseverancia, y perdón si ambos desean llegar a lo que les interesa más: estar uno junto al otro.