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viernes, 26 de febrero de 2016

Disfunción eréctil y diabetes

Disfunción eréctil y diabetes



Aunque la diabetes es una de las principales causas de la disfunción eréctil, este trastorno íntimo se atiende de manera muy deficiente, lo que puede tener consecuencias importantes en la calidad global del paciente. El sexólogo francés Pierre Desvaux, sexólogo, explora la relación entre ambos problemas.
Disfunción eréctil y diabetes
© Getty Images

¿Cuál es la relación entre la diabetes y la disfunción eréctil?

Pierre Desvaux: La diabetes puede provocar desarreglos vasculares, nerviosos y hormonales. Pero la principal causa de los problemas de erección es tisular y metabólica. En los pacientes diabéticos, los cuerpos cavernosos tienen tendencia a liberar menos óxido nítrico, indispensable para que los tejidos pueden llenarse de sangre y alcanzar una erección. Por otra parte, la glicemia mal controlada afecta a la calidad de los tejidos. Por último, los pacientes diabéticos, sobre todo los mayores de 50 años, son más propensos a tener tasas de testosterona por debajo de la normal. El hipogonadismo puede provocar problemas en la libido y disfunción eréctil.

¿Cómo afectan estos problemas íntimos al tratamiento de la diabetes?

P.D El paciente diabético puede verse psicológicamente afectado por su enfermedad y en consecuencia interrumpir el tratamiento y dejar la dieta… Concienciarse de que se padece un problema de erección puede suponer volver a responsabilizarse del problema crónico. " Quiero ayudarle a resolver este problema pero usted va a tener que ayudarme a mí intentando equilibrar su diabetes".

¿Y cómo debe abordarse el tratamiento de la disfunción eréctil?

P.D.: A través de los facilitadores de la erección, los IPDE-5. Disponemos hoy de tres moléculas diferentes, el tadalafil, vardenafil y el sildénafil, todas eficaces. Los resultados son muy satisfactorios porque normalizan la testosterona y equilibran la glicemia. Las dosis pueden adaptarse en función de los deseos del paciente y de los resultados que se obtengan.
En caso de que los medicamentos fracasen, las inyecciones intracavernosas pueden constituir una alternativa, incluso si parecen menos “atractivas”. Por otra parte, no olvidemos que el diabético es un hombre, y con eso quiero decir que la causa de estos problemas puede ser la diabetes pero no necesariamente…


¿Están los diabetólogos sensibilizados en la atención de estos problemas íntimos?

P.D.: Cada vez más, los diabetólogos plantean la preguntan a sus pacientes. Así, en caso de que el primer tratamiento fracase, pueden prescribir otros medicamentos o enviar a sus pacientes a un especialista.
David Bême

Actividad sexual y problemas cardiacos en el hombre

Actividad sexual y problemas cardiacos en el hombre



La práctica de una actividad sexual suele ser compatible con la existencia de problemas cardiacos. Pero después de un accidente cardiovascular, por ejemplo, pueden surgir dudas acerca de la capacidad del organismo de aguantar el “trajín íntimo”. Todas las respuestas sobre las “cuestiones del corazón”.
Actividad sexual y problemas cardiacos
© Getty Images
El acto sexual no es algo banal y puede desencadenar una transformación del metabolismo capaz de preocupar –con razón– a la persona convaleciente de un problema del corazón. Este órgano late a 70 u 80 pulsaciones por minuto, las cuales pueden aumentar a 160, al tiempo que sube la tensión arterial. Muchos pacientes experimentan un descenso del desempeño físico como resultado de la enfermedad o la ansiedad y entonces se preocupan; otras veces, son los medicamentos los que provocan disfunciones sexuales.
Los hombres, sobre todo pasados los 50, son más vulnerables a las enfermedades coronarias que las mujeres. Un esfuerzo físico excesivo puede desencadenar una crisis, sobre todo si las circunstancias psicológicas relacionadas con el esfuerzo son considerables. Así, un hombre víctima de una angina de pecho corre más riesgo si tiene relaciones sexuales con una compañera nueva que si lo hace con su pareja habitual. Sin embargo, hay otros parámetros capaces de acrecentar el riesgo, por ejemplo, un lugar inhabitual, una nueva posición o el grado de asombro del varón con la belleza de la amante…
Sólo un 0,6 por ciento de las muertes súbitas están directamente relacionas con la actividad sexual. Pese a todo, conviene saber cómo reacciona el propio cuerpo al esfuerzo y aprender a dominarse durante el periodo de recuperación. Un dato curioso: un acto sexual “medio” equivale a subir, a buen ritmo, dos pisos a pie. En general, la mayoría de los pacientes coronarios puede someterse a este esfuerzo tras la salida del hospital. Cuando los resultados de las pruebas son normales, no hay sufrimiento cardiaco durante el acto sexual ni riesgo importante de accidente cardiovascular.

Después de un infarto

El infarto puede sobrevenir de golpe o tras un periodo más o menos largo de angina de pecho. A veces, el infarto es grave, incluso mortal; pero a menudo los pacientes se salvan, aunque con secuelas de distinta índole.
El infarto raramente sobreviene tras el acto sexual; sólo un tres por ciento de los hombres había mantenido relaciones sexuales dos horas antes de padecer un infarto.
Según las conclusiones de un congreso de cardiología celebrado recientemente en Barcelona, se puede retomar la actividad física y sexual normal ocho o diez días después de la salida del hospital.
En cuanto a los problemas del ritmo cardiaco, éstos se pueden tratar con medicación o con un marcapasos.

Cómo repercute el cáncer en la vida sexual?

Cómo repercute el cáncer en la vida sexual?



Todos los cánceres repercuten en la vida sexual: ya sea un cáncer de pulmón, uno de colon o una leucemia, el anuncio de un diagnóstico así hace que el sexo pase a un segundo plano. La conmoción causada por el diagnóstico pondrá en cuestión todo el sistema afectivo del enfermo.
Cómo repercute el cáncer en la vida sexual
© Getty Images
Es normal no mostrar ningún interés por todo lo que no sea luchar contra la enfermedad y el paciente queda obnubilado por esta nueva noticia que lo trastoca todo. Es necesario empezar el tratamiento, y, a partir de aquí, lo que no sea vital quede en un paréntesis.

Recuperar proyectos comunes

El anuncio de la enfermedad a menudo viene acompañado al mismo tiempo del tratamiento planificado, que en cierto modo constituye un suplicio programado que interfiere y detiene el futuro más próximo: ablación de la zona enferma, antes o después de la quimioterapia (matar las células anómalas que puede que intenten colonizar otros órganos) o incluso radioterapia (tipo de quemadura terapéutica).
El cuerpo, visto hasta ese momento como un envoltorio natural de un espíritu sano, soporte del deseo y el placer, ahora se convierte, y para un largo periodo de tiempo, en un cuerpo que se soporta y sufre. La mirada del otro no puede verse afectada, pero es gracias a él que podemos evitar sentirnos únicamente un objeto de tratamiento.
¿Se puede sentir placer cuando se está en esta fase del tratamiento? Resulta totalmente necesario que no se produzca un deterioro en la pareja. Un conflicto podría impedir, a posteriori, la reanudación harmoniosa de las relaciones. Si se está atento durante la fase de tratamiento, incluso podría considerarse la continuidad de las relaciones hasta la fase donde uno se sienta renacer… De hecho, después entramos en un estado crónico de espera asociado a la repetición rítmica de exámenes que deben pasarse para asegurarnos el éxito del tratamiento: esperamos el resultado con angustia y experimentamos una cierta euforia cuando el resultado sale normal.
Comprobamos que el mal ha sido destruido y no se esconde en ningún rincón oscuro del organismo: está acorralado y estamos al acecho: ¿dónde está? ¿Está muerto del todo? Buscamos en los resultados la confirmación de que todo va bien. Buscamos en nuestro propio cuerpo los signos de curación: desaparición de la zona enferma y disipación de los efectos 

Los mecanismos de placer no se ven afectados

De hecho, el cáncer prácticamente nunca afecta a los mecanismos del placer, pero puede resultar muy difícil dejarse ir ante las sensaciones excitantes cuando cualquier señal puede ser un potencial indicador de un nuevo problema.
Es necesario que cada uno tenga un gran control de sí mismo para aprovechar cada día la oportunidad del placer aunque apenas escapamos del sufrimiento.
Normalmente, con el tiempo, cuando todo acaba bien, la angustia se atenúa. Generalmente, un año puede representar un rumbo: el de retorno a la vida.
Cada persona es única y algunos no sienten que renacen hasta al cabo de cinco años. Pero cinco años en la vida de una pareja es mucho tiempo, demasiado tiempo. Es necesario que la pareja reaccione a tiempo en estas fases diferentes.

Repaldar al otro

Es necesario respaldar a tu pareja en todo lo posible: la comprensión ante la enfermedad y la posible pérdida de energía que comporta la enfermedad (o el tratamiento) no debe en ningún momento hacernos olvidar la mirada amorosa, que será el apoyo del enfermo. La mayoría de las veces la enfermedad comporta una desvalorización narcisista: la persona a menudo se siente “nula” y teme constituir un peso para la existencia de la otra. La persona afectada por un cáncer incluso puede sentir miedo a ser abandonada y se culpa con la idea de arruinar la vida de su pareja.
Es necesario saber cuándo puede volverse a jugar sexualmente, lo que resulta difícil si la situación anterior ya era conflictiva.
El cáncer también puede ser el momento para cuestionarlo todo, uno se siente en peligro y ya no tiene ganas de compromiso, la vida se ha convertido en algo demasiado preciado.
Además, los proyectos importantes pueden verse impedidos por la enfermedad: especialmente el deseo de quedarse embarazada, puesto que no se recomienda intentarlo en los dos años siguientes al tratamiento.

Consejos prácticos

Cualquier cáncer provoca una ansiedad y una desvaloración narcisista que tienden a disminuir la libido.
Hablarlo permite evitar lo peor: es absolutamente necesario preguntar al médico, incluso en urgencias, lo que sucederá en el plano genital para poder limitar los bloqueos.
De este modo, es necesario:
  • Preguntar si es necesario congelar esperma (a menudo las quimioterapias alteran la espermatogénesis).
  • Preguntar si el tratamiento corre el riesgo de provocar una menopausia transitoria (lo cual permite recetar cremas para combatir la sequedad vaginal y medicamentos no hormonales para disminuir los sofocos).
  • Preguntar si resulta contraindicado mantener relaciones.
  • Preguntar la dirección de un consultorio de sexología: resulta básico encontrar las respuestas a nuestras preguntas, aunque sean tontas.
  • Solicitar un apoyo de tipo psicológico para tratar las dificultades a medida que surjan para que no se acumulen y se conviertan en una fuente de rencor.
La vida sexual a largo plazo no resulta algo fácil y, además, el cáncer no facilita el mantenimiento de relaciones armoniosas. Sin embargo, enfrentarse a la enfermedad puede convertirse en la fuente de una exigencia de satisfacción mucho mayor, la pareja deberá realizar una búsqueda más minuciosa del placer y puede que al final acabe intensificándolo.

Cáncer de cuello uterino y sexualidad

En una fase inicial del cáncer, se practica una conización, es decir, la ablación de una pequeña parte del cuello uterino: esta intervención impide las relaciones sexuales durante unos quince días, pero no deja rastro en la fisiología de la relación. La ablación del útero ya no repercutirá más en el orgasmo.
En cambio, la radioterapia intravaginal, también denominada curiterapia, quema la mucosa vaginal y le hace perder mucha elasticidad, lo que a veces comporta que los intentos de penetración sean muy dolorosos. Habrá que consultar rápidamente con el ginecólogo para intentar no renunciar totalmente a la sexualidad: no existe motivo por el que los orgasmos clitorianos deban convertirse en imposibles.

Cáncer de mama y sexualidad

El cáncer de mama es el tumor maligno más frecuente entre las mujeres de todo el mundo; en España se diagnostican unos 22.000 casos al año, lo que representa casi el 30% de todos los tumores del sexo femenino en nuestro país. Todavía tendemos a extirpar la  mama, incluso en caso de lesiones poco graves, para evitar las recaídas. El cáncer de mama rara vez pone en peligro la vida inmediata de la mujer, pero afecta a su símbolo más aparente de feminidad.
Con cirugía se extirpa, ya sea una parte (tumorectomía) o bien la totalidad de la mama, por lo que la mujer visualizará la alteración de su feminidad cada vez que se desnude.
Resulta muy difícil en estas condiciones olvidar el cáncer. En esta fase, la reacción de la pareja resulta primordial: de hecho, la mujer se siente culpable de privarle de uno de sus atributos más carnales. La mastectomía, que da lugar a un busto de amazonas, no tiene nada de feo, pero puede desconcertar a determinados hombres. Al principio, algunas mujeres no se quitan el body o el sujetador, si las sensaciones o la visión de su cuerpo modificado las inhiben o afectan a su pareja. A cualquier edad, resulta importante integrar esta modificación en su esquema corporal y no dudar en hacer cualquier cosa para hacerse suyo este seno o este tórax. Si la mujer está lista para someterse a una nueva intervención quirúrgica, podrá plantearse una operación de cirugía estética para que le hagan una remodelación del busto.
Tener el brazo hinchado también puede provocar sensaciones dolorosas que inhiben la vida sexual; llevar un manguito o las sesiones de drenaje linfático a menudo mejoran la sintomatología.

Limitar los riesgos

Debe explicarse el plan de tratamiento y sus consecuencias genitales y sexuales para limitar las consecuencias: aparte del cáncer de cuello uterino después de la radioterapia y del cáncer de próstata, no existen motivos para que el cáncer deteriore la vida sexual.
Debe aceptarse que la primera parte de la enfermedad constituye una fase en la que las relaciones sexuales se dejan aparte (deseo, lubricación, orgasmo, erección).
Pero debe consultarse rápidamente con el ginecólogo o un sexólogo si los problemas perduran o si aparece algún tipo de incomprensión por parte del hombre o de la mujer.
C. Nyssen-Noel

Los efectos de la droga en la vida sexual

Los efectos de la droga en la vida sexual



El sexo es una experiencia en la que intervienen todos los sentidos; la vista, el gusto, el olfato, el tacto y el oído captan sensaciones que se combinan en un momento sin igual. Algunas drogas afectan a las capacidades sensoriales cambiando por completo la experiencia sexual. Aunque es cierto que ciertas sustancias pueden potenciar las sensaciones, generalmente inhiben otras y a veces incluso tienen efectos irreversibles.
Efectos de las drogas en el sexo
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El efecto de las drogas legales

Tabaco y alcohol son sustancias socialmente aceptadas que podemos consumir alegremente a diario sin pensar que efectivamente estamos utilizando una droga, legal, pero sin duda una droga. Al igual que cualquier otra tienen un alto riesgo de adicción y, en exceso, pueden causar daños en nuestra salud.
En el caso del alcohol, muchas personas se sienten más desinhibidos al consumirlo y creen que les ayuda a ligar, también las personas que sufren problemas sexuales debido a la ansiedad como dificultades para conseguir una erección notan que les va mejor cuando están bajo los efectos del alcohol. Lo cierto es que a partir de 0,5 gramos de alcohol también dificulta el sistema nervioso autónomo, responsable precisamente de la erección y podría inhibir esta respuesta por completo.
En las mujeres, el alcohol dificulta la respuesta orgásmica, a partir de dos copas el clímax puede ser más difícil de alcanzar y la sensación menos intensa.
El consumo continuo y excesivo de alcohol puede provocar un deterioro neurológico, endocrino y circulatorio que afectaría de forma grave a la respuesta sexual.
Por su parte el tabaco tiene efectos nocivos sobre la circulación sanguínea cuyo buen funcionamiento es imprescindible para una correcta respuesta sexual. Entre otras cosas se vería afectado el proceso de excitación femenino, disminuyendo la lubricación lo que haría de la penetración una experiencia molesta o incluso dolorosa. También influye en la excitación masculina, dificultando la erección.

Efectos de otras drogas sobre la respuesta sexual

El cannabis o la marihuana tienen efectos depresores, de relajación y bienestar y en algunas personas se materializa en desinhibición y facilidad en las relaciones sociales. Como el alcohol puede ayudar a enfrentarse a problemas sexuales provocados por la ansiedad. Por supuesto también tiene un lado malo; su uso continuo provoca falta de deseo sexual y baja  lubricación vaginal en las mujeres, además de problemas de control de la eyaculación en los hombres.
La cocaína es muchas veces citada como un estimulante sexual pero la realidad es que puede provocar graves trastornos en la erección, dificultando la consecución de la misma o la pérdida (priapismo) además provoca disminución del deseo sexual.
En películas se ha podido ver como se utiliza la cocaína en pequeñas zonas como el clítoris o el glande para potenciar la sensibilidad, esto es falso ya que precisamente la cocaína es un fuerte anestésico local.
Al ser un estimulante del sistema nervioso y crear esa sensación de euforia, la percepción de las sensaciones puede ser más intensa, también en las relaciones sexuales. El peligro está en que después de esa euforia aparece la depresión y el uso continuado de la cocaína acaba deteriorando el sistema nervioso central lo que dificulta gravemente la función sexual.
La heroína es la droga que más efectos negativos produce sobre la función sexual. En el hombre provoca disminución de la función sexual, disfunción eréctil y eyaculación retardada. En la mujer sobre todo afecta al deseo sexual. Pero además la heroína tiene un fuerte efecto sobre la salud física y mental, aumentan las infecciones y las enfermedades y también empeora la calidad nutricional, todo esto acaba afectando a la respuesta sexual de forma grave y en muchos casos irreversible.



Los efectos del porno en la salud

Los efectos del porno en la salud



El 90% de la pornografía se consume desde internet, el 10% restante es desde dvd físicos. Los estudios dicen que de media cada hombre soltero ve pornografía 3 veces a la semana, si tienen pareja se reduce a la mitad. El uso de la pornografía tiene el obvio objetivo de excitar eróticamente y ser un apoyo para la masturbación. Muchos hombres encuentran dificultades para excitarse en solitario solo con la fantasía y necesitan imágenes para lograrlo, las películas porno son su principal recurso.
¿Afecta el porno a la salud?

Como afecta la pornografía al cerebro

Durante los últimos años numerosos estudios han tratado de definir las consecuencias que tiene la visualización de porno para el cerebro, parece que un consumo moderado no tiene ningún efecto negativo sobre el usuario pero que, como todo, el exceso no es bueno.
En la revista JAMA Psychiatry se publicó un estudio del Instituto Max Planck para el Desarrollo Humano de Berlín sobre el impacto en el cerebro de la estimulación continua del centro de placer mediante los contenidos sexuales explícitos.  Para ello se estudió a 64 hombres de 21 a 45 años que afirmaron ver un promedio de 4 horas semanales de vídeos sexuales, mediante una serie de tomografías computarizadas del cerebro para observar sus reacciones ante las imágenes.
Los resultados revelaron que a mayor cantidad de imágenes sexuales recibidas, más disminuía el cuerpo estriado del cerebro y más se deterioran las conexiones entre este cuerpo estriado y la corteza prefrontal que se encarga de la toma de decisiones. Así que la conclusión fue que a mayor contenido sexual observado, mayor reducción de la actividad cerebral y menor memoria.
No ha habido otros estudios que corroboren estos resultados.

No existe la adicción al porno

Lo que no está demostrado en ningún caso es que un alto consumo de pornografía lleve a una adicción. No existe la adicción al porno como enfermedad.
Tampoco está directamente relacionado la visualización de películas pornográficas con la adicción al sexo. Las personas que consideran que su consumo de porno es excesivo realmente no son adictas al porno pero sí pueden tener otros problemas que les llevan a sentirse mal tras su visualización, por ejemplo creencias morales o religiosas que fomenten la culpa con estas actividades. Que la persona se sienta mal viendo porno no significa que sea adicta y no se debería patologizar el uso de la pornografía.

La pornografía no provoca problemas sexuales

Existe la creencia de que la visualización de películas porno puede llevar a problemas sexuales como la disfunción eréctil y la eyaculación precoz.
No hay una relación directa entre esa actividad y el aumento de disfunciones sexuales. Estos se deben sobre todo a procesos de ansiedad o problemas cardiovasculares.
Algunos hombres pueden alimentar falsas expectativas con la pornografía que luego, al intentar llevarlas a cabo, se ven frustradas y a raíz de eso aumenten su ansiedad en el sexo dificultando su erección. Esto no es lo normal, ya que la gran mayoría de las personas que consume porno saben que es ficción y después no van a frustrarse si no logran hacer lo mismo que los actores, además las altas expectativas pueden venir alimentadas por la imaginación del hombre y no solo el porno es capaz de crearlas.
Tampoco la masturbación normalmente derivada de la actividad de ver porno tiene ninguna consecuencia negativa en la función sexual.