Translate

Datos personales

Archivo del blog

martes, 16 de febrero de 2016

La calidad de los medicamentos genéricos

En todo tipo de productos y servicios podemos encontrarnos con diferentes ofertas con una calidad determinada a un precio determinado, que en muchas ocasiones esperamos que sea más o menos proporcional a la calidad. Sin embargo a la hora de la verdad no es extraño que encontremos distintas calidades con el mismo precio. Existen asociaciones de consumidores que estudian la relación calidad- precio y denuncian los casos más flagrantes de falsa propaganda, baja calidad, etc.
La calidad de los genéricos
© Getty Images
Pero los medicamentos que podemos comprar en una oficina de farmacia, son un caso especial. Tanto el precio, como los requisitos que afecten a su eficacia y seguridad, están fijados por la administración que exige por ley un nivel de calidad “mínimo” que es altísimo en todos los medicamentos por igual (originales y genéricos) y en sus procesos de fabricación y control (definidos en las “Normas de Buena Fabricación”). Además todo esto es comprobado por numerosos inspectores tanto privados como gubernamentales.
Que un inspector encuentre defectos significativos en la calidad durante la producción de un medicamento puede dar lugar a la retirada del producto del mercado, a la suspensión de la fabricación hasta su solución, y en los casos más graves puede tener consecuencias penales para el responsable de la calidad de cada laboratorio (en España, el Director Técnico).
Otro punto a destacar es que dado que es más difícil inspeccionar frecuentemente una planta de fabricación de medicamentos fuera de la Unión Europea, es que la calidad de todo medicamento importado debe ser garantizada con un control de calidad adicional en algún país de la Unión.
En cierto sentido podemos decir que todos los medicamentos han de tener por ley el mismo nivel de calidad y que por lo tanto la relación calidad-precio en un medicamento, dependerá por tanto de la utilidad médica del principio activo, y en casos en que se comparen medicamentos con un mismo principio activo (por ejemplo, un original con su genérico) exclusivamente del precio al que se vendan.

Cuando sol y medicamentos no hacen buenas migas

Cuando sol y medicamentos no hacen buenas migas

Se sabe que numerosos cosméticos y perfumes no siempre hacen buenas migas con el sol. Aunque es un fenómeno menos conocido, algunos medicamentos pueden igualmente provocar intolerancias solares y reacciones locales. Lee estos consejos antes de ir a la playa.
Cuidado con el sol y los mediamentos
© Getty Images
Los ultravioletas (UV) son rayos emitidos naturalmente por el sol. Filtrados en parte por la capa de ozono, llegan a nuestra piel de forma insidiosa ya que son invisibles y no calientan, a diferencia de los rayos infrarrojos. La exposición a los UV solares o artificiales de algunas moléculas sensibles provoca reacciones químicas. Una vez absorbido, un medicamento se reparte en la circulación sanguínea y se expone a los UV a través de la piel. Si el medicamento correspondiente es sensible, las reacciones químicas que provoca la exposición pueden producir sustancias tóxicas o alergenas, se habla entonces de fotosensibilización. Cuidado, esas reacciones pueden ser graves y necesitar una suspensión del tratamiento o contraindicar totalmente la exposición al sol.

Los medicamentos, enemigos del bronceado

Por una toxicidad directa o por un fenómeno alérgico, los medicamentos pueden ser los enemigos del bronceado. Se han descrito dos tipos de reacciones cutáneas: la reacción fototóxica y la reacción fotoalérgica:
  • La reacción fototóxica se caracteriza por un eritema, es decir, una rojez de la piel y las vesículas, pequeños granos de líquido. Es una reacción de tipo “insolación” que se localiza en las zonas expuestas. Sobrevienen inmediatamente después de la exposición a los UV y solamente si la dosis de medicamento y la exposición solar son bastante importantes.
  • La reacción fotoalérgica se caracteriza por un eritema, vesículas y prurito. Sobreviene durante la segunda toma del medicamento y generalmente 48 horas después de la exposición. Además, no se relaciona estrictamente con la dosis absorbida y puede propagarse a las zonas protegidas.

¿Qué conducta adoptar?

Cuando debes tomar un medicamento que expone a riesgos de fotosensibilización, debes evitar imperativamente exponerte al sol o a los UV artificiales. Debes saber que la exposición del escote o de las manos puede bastar para la activación de la reacción.
No dudes en abordar esta cuestión con tu médico, que podrá, llegado el caso, modificar la prescripción por un medicamento que no presente riesgo de fotosensibilización. Eventualmente, si no existe un medicamento equivalente, puede considerarse una suspensión momentánea del tratamiento en curso.

La dependencia a los medicamentos en 10 preguntas


La dependencia a los medicamentos en 10 preguntas
Algunos medicamentos provocan verdaderas adicciones. Los psicotrópicos –sobre todo las benzodiazepinas–, que se prescriben como ansiolíticos e hipnóticos, son los más adictivos. Muchas personas consumen estas moléculas a diario, cuando deberían tomarse puntualmente, durante unas semanas como máximo. Otras veces, la adicción la provocan analgésicos, estimulantes o cualquier otro tipo de medicamento.
La dependencia a los medicamentos
© Getty Images
Como con toda adicción, la dependencia a los medicamentos provoca síntomas de abstinencia y una pérdida de control de la conducta que obliga a seguir consumiéndolos. Los doctores Maurice Dematteis, especialista en adicciones y farmacólogo, y Michel Mallaret, farmacólogo y responsable del Centro de Evaluación e Información sobre Famacodependencia (Grenoble, Francia), repasan este tema.

¿Qué es la dependencia a los medicamentos?

La dependencia a los medicamentos consiste en una dependencia física que se traduce en una necesidad imperiosa de consumirlos para sentir placer o aliviar un dolor. Lo que marca que existe una adicción a un medicamento es el uso que se hace de él, con una pérdida de control: consumo de manera compulsiva, sean cuales sean las consecuencias, aunque ello comporte sufrimiento psíquico o incluso físico.

La vida de la persona gira en torno a la obtención y el consumo de esa sustancia. Algunos medicamentos favorecen ese fenómeno de “tolerancia” o “acostumbramiento”: el organismo se habitúa a él y se hace necesario aumentar las dosis para obtener el efecto deseado.

¿Cuáles son los medicamentos más susceptibles de provocar una dependencia?

Los medicamentos psicotrópicos –en particular las benzodiazepinas–, que generalmente se utilizan como ansiolíticos e hipnóticos, los derivados de la morfina, prescritos como analgésicos (codeína, tramadol y derivados morfínicos fuertes) y los tratamientos de sustitución de los opiáceos.

El nefopam (analgésico no morfínico) y los medicamentos psicoestimulantes como el metilfenidato (una anfetamina) o el modafinil inducen a la dependencia psíquica. Algunos medicamentos antihistamínicos, antidepresivos, antimigrañosos, antiparkinsonianos, broncodilatadores o corticoides también pueden ser objeto de abusos y dependencias.

Finalmente, no hay que olvidar los medicamentos que se venden sin receta médica: los analgésicos y los antitusígenos codeínicos, los antitusígenos con dextrometorfano, los descongestivos nasales con pseudoefedrina y los antihistamínicos.

¿Cuáles son los síntomas de la dependencia física?

Aparecen cuando se suspenden o disminuyen la dosis de las benzodiazepinas o de los derivados morfínicos. Los síntomas pueden aparecer al cabo de unos días, a veces un poco más, según los medicamentos y lo que dure su efecto.
  • Las benzodiazepinas son esencialmente utilizadas como ansiolíticos y o hipnóticos, pero también como antiepilépticos o relajantes musculares. La abstinencia produce ansiedad, insomnio e incluso crisis epilépticas bajo la forma de convulsiones muy peligrosas.
  • Las morfinas, que producen un efecto analgésico, se conocen por favorecen el estreñimiento y bloquear los sistemas biológicos del estrés. La abstinencia, en consecuencia, produce dolores difusos, diarrea, sensación de frío-calor, secreciones nasales, palpitaciones, elevación de la tensión arterial, etc.

¿Cómo se manifiesta la dependencia psíquica?

La dependencia psíquica consiste en una modificación en el funcionamiento de ciertos circuitos cerebrales, sobre todo en una sensibilización de las neuronas asociadas al placer y a la recompensa. La abstinencia del medicamento produce un estado inverso: carencia, malestar, ansiedad, sensación de vacío o cierta depresión. Todos esos estados pueden llevar a consumir la droga de nuevo, más aún cuando otras modificaciones cerebrales favorecen el consumo compulsivo y la pérdida de control.

La dependencia psíquica comporta también una dimensión conductual. El consumo de medicamentos se ve favorecido por el contexto y por ciertos hábitos (reflejo de Pavlov). El medicamento puede consumirse, de manera muy ritualizada, por el placer o el alivio que produce. Las tomas se repiten varias veces al día; otras veces se reducen pero se toman de golpe, por la noche sobre todo. El aspecto conductual favorece las recaídas, incluso años después de haber suspendido el medicamento, cuando un contexto particular reactiva el recuerdo.

¿Hay personas con un mayor riesgo de desarrollar una dependencia farmacológica?

Sí. Esta susceptibilidad viene de una susceptibilidad genética. Así, el riesgo de desarrollar una dependencia farmacológica es mayor si existen antecedentes familiares de dependencia o si ya se sufre una adicción a un producto (alcohol, tabaco, drogas, etc.) o, por ejemplo, al juego. Algunos temperamentos, rasgos de personalidad y enfermedades psiquiátricas facilitan el consumo de medicamentos y el desarrollo de una dependencia.

El ambiente también influye. Un contexto estresante favorece el inicio del consumo, su repetición y las recaídas. Existen profesiones que, por sus características, llevan a una mayor exposición (viajes, trabajo nocturno, búsqueda de rendimiento, etc.) o simplemente facilitan su obtención (ámbito médico).

¿Qué riesgos lleva aparejada la dependencia farmacológica?

Como con cualquier adicción, la vida puede estar centrada en la búsqueda y el consumo de un medicamento, con un abandono progresivo de otras actividades y un riesgo de aislamiento.

Más específicamente, ciertos medicamentos impactan en la actitud profesional y en la conducta frente al volante, lo que puede provocar más accidentes. El aumento de las dosis puede desembocar en una sobredosis potencialmente mortal, sobre todo si también se consumen otras sustancias, como el alcohol u otros medicamentos.

También pueden darse episodios de sobreconsumo, responsables de intoxicaciones farmacológicas voluntarias, sin intención de muerte pero que pueden causarla.

Los descongestivos nasales, que se consumen de manera abusiva por sus efectos psicoestimulantes, tienen consecuencias vasculares (vasocontricción). En caso de sobredosis pueden causar hipertensión arterial, un accidente cerebrovascular o un infarto de miocardio. Los medicamentos que contengan codeína y paracetamol son tóxicos, porque este puede inducir la aparición de una hepatitis que sería mortal en caso de sobredosis.

Algunos psicotrópicos pueden causar estados de confusión y favorecer la aparición o el agravamiento de problemas psiquiátricos; pueden igualmente propiciar la aparición de conductas agresivas contra uno mismo (suicidio) y contra el entorno.

Sin embargo, el riesgo no está solo relacionado con la sobredosis. Cuando el organismo ha desarrollado una dependencia física, la ausencia de medicamentos expone a un síndrome de abstinencia, potencialmente mortal en el caso de las benzodiazepinas (convulsiones) y muy doloroso y estresante en el de los derivados morfínicos.

¿Hay maneras de evitar estas adicciones?

Cuando los enfermos compran medicamentos sin receta, deben preguntar al farmacéutico y saber que algunos provocan adicciones. En estos casos hay que evitar el consumo prolongado y respetar las dosis recomendadas.

En cuanto a los medicamentos con receta, el uso de ansiolíticos e hipnóticos no debe ser automático, ya que producen un efecto muy rápido pero potencialmente efímero si las dosis son constantes. Esto es resultado del fenómeno de tolerancia, es decir, de acostumbramiento. Por otro lado, estas sustancias solo curan el síntoma. Un tratamiento completo debe abordar las causas de la ansiedad o el insomnio. Si el médico decide prescribir estos medicamentos, debe hacerlo por un tiempo muy determinado y verificar que la suspensión del tratamiento se haga de manera progresiva.

Ocurre lo mismo con los derivados morfínicos. Cuando el consumo prolongado de estos medicamentos es legítimo, por ejemplo en el caso de pacientes con dolor crónico, el riesgo de adicción es bajo. Pero si el paciente se ve obligado a aumentar las dosis de manera repetida porque sigue sintiendo el dolor, eso indica que el tratamiento no está siendo efectivo y hay que reevaluarlo.

¿Es posible reconocer a una víctima de una adicción farmacológica?

Algunos de sus comportamientos pueden alertar, por ejemplo, que se automedique de manera excesiva, que sienta malestar tras la última toma del medicamento o que tenga dificultad para controlar el consumo, ingiriendo dosis superiores a las recomendadas o prescritas.

La persona que desarrolla una dependencia puede parecer insistente a la hora de querer obtener sus medicamentos: puede consultar a varios médicos para multiplicar las recetas, recurrir a su entorno o al mercado negro. Por miedo a que le falte, siempre lleva dosis de reserva consigo, en el bolso, en el coche, etc.

Dado que el problema puede enmarcarse dentro de un problema adictivo más global, es importante verificar que la persona no sea adicta a otras sustancias, como el alcohol o el cánnabis.

¿Cómo actuar en caso de una dependencia reconocida?

Algunos pacientes logran desintoxicarse solos, pero hacerlo implica riesgos, sobre todo si padece una adicción a las benzodiazepinas, cuya suspensión abrupta puede desencadenar crisis de epilepsia, incluso en personas que nunca las hayan sufrido. Para limitar los efectos de la abstinencia, es necesario proceder paulatinamente.

Como indicábamos en la pregunta número cuatro, la dependencia psíquica afecta a la conducta. Es importante comprender en qué contexto se da el consumo para poder prevenir las recaídas. En esos casos es importante que haya un acompañamiento tanto médico como psicológico, para evitar las complicaciones de la desintoxicación y las recaídas.

¿Cómo transcurre la desintoxicación?

Primero, debe ser planificada e, idealmente, tener lugar en un momento favorable. Puede ser más o menos rápida, requerir consultas u hospitalización. Todo depende de los medicamentos que se consuman, de las dosis, de si se consumen otros productos y del riesgo médico. Este es más elevado en una persona que ya haya tenido convulsiones o que presente riesgo cardiovascular. También hay que tener en cuenta el contexto social, familiar, etc.

El cuerpo médico y el entorno deben estar atentos a un posible consumo de otras sustancias (alcohol, drogas, etc.), así como al riesgo de agravamiento de una enfermedad psiquiátrica.

Existen tratamientos para disminuir el malestar y las complicaciones eventuales de la desintoxicación. El resto del tratamiento, más largo, está dirigido a minimizar el riesgo de recaídas, permitiendo que la persona comprenda cómo se ha desarrollado su dependencia y ayudándole a implementar nuevos hábitos (gestión del estrés, mejor estilo de vida…). Como con cualquier otro tipo de adicción, la dependencia farmacológica requiere de un tratamiento global.

Medicamentos falsos, un peligro para tu salud

Medicamentos falsos, un peligro para tu salud

Medicamentos falsos, ¡peligro!
© Getty Images

Cuidado con las pastillas envenenadas

Marcia Bergaron pensaba haber comprado un auténtico medicamento. Sin embargo, esta canadiense de 58 años apareció en numerosas portadas de periódicos tras morir, en 2006, víctima de una arritmia cardiaca debido a una intoxicación por metales pesados. ¿Las causas de la intoxicación? Un tratamiento de uso frecuente que había obtenido por un circuito paralelo. “En los medicamentos falsificados se pueden encontrar todo tipo de sustancias venenosas”, explica el Dr. Wendy Greenall, farmacéutico y responsable del laboratorio Pfizer de Sandwich (Kent), que somete a tests medicamentos falsos llegados de todo el continente europeo y africano. “Arsénico, matarratas, anfetaminas, ácido bórico, tinta de impresora, polvo de ladrillo, ceras…”. Por no mencionar los numerosos disolventes… Los laboratorios farmacéuticos tienen procedimientos muy precisos para eliminar cualquier rastro de disolvente en el producto final. Las redes de mafias que fabrican medicamentos falsos no. En el Reino Unido, país con una ínfima regularización del sistema de distribución de los medicamentos donde los fármacos circulan a lo largo y a lo ancho, se ha difundido una campaña de choque televisiva (www.realdanger.co.uk). En ella se puede ver como un hombre, tras haber ingerido un medicamento procedente de la red, saca de su boca una rata muerta, símbolo de todas las toxinas presentes en ese tipo de productos.
¿Qué riesgo conllevan?
En el peor de los casos, una intoxicación no mortal. En el peor, la muerte.

Falsificaciones y placebos

En febrero de 2007, la Afssaps (Agencia francesa de seguridad y productos sanitarios) alerta de la necesidad inminente de retirar del mercado dos lotes de Plavix, un antiagregante plaquetario utilizado en la prevención de la aterotrombosis. Las autoridades sanitarias fueron alertadas de la circulación en el territorio británico de dos lotes de medicamentos con el mismo número y… con polvos de la madre Celestina en su contenido. Finalmente, los medicamentos retirados del mercado en Francia resultaron ser verdaderos medicamentos, explica Yves Juillet. Los del mercado inglés, simplemente imitaciones vendidas de manera engañosa dentro de cajas con los números de lote copiados de las francesas.
¿Qué riesgo conllevan?
En el caso de patologías de evolución lenta, una agravación progresiva de la enfermedad. En afecciones graves como problemas cardiovasculares, un ataque mortal.

¡Cuidado con las resistencias!

200.000 muertes por paludismo hubiesen podido evitarse en los países en vías de desarrollo si los pacientes hubiesen sido tratados con medicamentos auténticos. Esta estimación de la Organización Mundial de la Salud se basa en el hecho de que en esos países, entre un 50 y un 70% de los medicamentos que circulan son falsos. Algunos de ellos contienen la sustancia protectora pero en unas proporciones insuficientes para impedir la proliferación del parásito. Un problema que se extiende también a los antibióticos o a los antivirales que resultan ineficaces por culpa de dosis insuficientes.
¿Qué riesgo conllevan?
Las bacterias, parásitos o virus que han estado en contacto con la sustancia activa pero en proporciones insuficientes desarrollan una mayor capacidad de resistencia a la molécula. Los microorganismos super resistentes circulan entre la población mientras que el verdadero medicamento no llega…

Los secretos de un buen botiquín de viaje


Los secretos de un buen botiquín de viaje

Es momento de irse de vacaciones. Recorras el mundo con una mochila a la espalda o viajes a la costa en familia, el botiquín es esencial para ti y tus hijos. Antes de enumerar los medicamentos y el material indispensable, descubre algunos consejos fundamentales.
Qué llevar en tu botiquín de viaje
© Getty Images

Acudir al médico y a la farmacia

Además de visitar al médico, es aconsejable ir a la farmacia para comprar los medicamentos que no necesitan receta. Es el caso de las tiritas, los antisépticos y de algunos medicamentos. Si se visita un país de clima cálido, ir al médico es imperativo porque es muy posible que ciertas vacunas sean un requisito para cruzar la frontera. Si se visita una región afectada por el paludismo, seguramente habrá que seguir un tratamiento preventivo.

Un botiquín acorde a las vacaciones

El botiquín debe adecuarse a cada tipo de viaje, a su duración y al modo de viajar de cada uno. Es importante llevar suficientes productos y medicamentos para toda la estancia, sobre todo si es larga o si se siguen tratamientos a largo plazo, como los antihipertensivos, los hipolipolipemiantes, etc. Dormir en una tienda de campaña no es igual que hacerlo en un hotel cinco estrellas, por eso el contenido del botiquín debe adaptarse a cada tipo de aventura…

Mejor los medicamentos en pastillas

De manera general, es mejor llevarse de viaje medicamentos en comprimidos o cápsulas, puesto que los líquidos, una vez abiertos, duran menos. Los supositorios son muy sensibles al calor, y una vez que se han derretido… ¡es difícil aplicarlos! Es importante llevar la caja de los medicamentos o al menos el prospecto. Para saber más, puede recurrir al apartado Guía de medicamentos.
Doctissimo propone una lista detallada de medicamentos, cosméticos y material médico de utilidad en los viajes; no hace falta llevarse todo, si no, no quedará espacio para la ropa. Para facilitar la lectura de la lista, los medicamentos se han clasificado según el tipo y el modo de utilización de cada uno.