POLARIDAD

Para explicar la existencia de los elementos: se dice que el Universo existió en sus orígenes como un estado de pura conciencia, sin forma material. Pero entonces una sutil vibración surgió espontáneamente de este núcleo informe para convertirse en el sonido OM: A U M
A: Espíritu U: Materia M: energía
El elemento Eter fue originado por este sonido y se convirtió en el vehículo a través del cual aparecieron los demás elementos.
El Eter es el vínculo directo de la conciencia cósmica, y este es el elemento más determinante para el estado de equilibrio o desequilibrio.
Al ponerse en movimiento el elemento Eter, se originó el Aire.
El movimiento del Aire creó el calor y la luz, formando el Fuego.
El elemento Agua surgió cuando el fuego convirtió en líquidas porciones fundidas el Eter.
De la cristalización del Agua surgió la Tierra.
Los cinco elementos están presentes en todas las cosas (animadas e inanimadas). Se dice que el hombre es el microcosmos dentro de macrocosmos y que los dos están en estrecha relación. Los elementos actúan por todo el cuerpo en forma de respuesta electromagnética: tres cargas (+, - y neutra en cada elemento). Esta relación con la naturaleza permite al hombre atraer hacia él, los campos de energía del cosmos que construyen, reparan y mantienen su forma sobre este planeta.
PALABRA, SONIDO, MANTRA...
Todos sabemos ya la enorme fuerza que tiene la palabra, tanto hablada como escrita, el sonido, la entonación, el significado o símbolo que surge en la mente.
Es como si cada cosa que dijéramos se dibujara invisiblemente en nosotros y esto a muchos niveles. O como si cada cosa dibujada ya en el espacio enteramente ocupado, saliera en forma de palabra y luego volviera a reinterpretarse en la pantalla. Las palabras nos influyen constantemente, algunas se han gravado como mantras en nosotros. Mantras que nos han paralizado o nos han ayudado a fluir. Sin embargo, el verdadero interés del mantra no es el objetivo que queramos que se cumpla, es una expresión de la energía misma y que tiende a expandir y parar la mente, el discurso interior.
Podemos entender de una forma simple que el sonido es forma en potencia como hemos dicho ya otras veces, y que las palabras entonces también lo son, no sólo en cuanto al significado que hace rápidamente dibujar en la pantalla de la mente el objeto, la impresión o el pensamiento polarizado, sino que también , y es a lo que vamos, actúa básicamente en sí misma como onda vibratoria por nuestro organismo.
Cuando entonamos, por ejemplo una nota musical o una letra del abecedario de forma sostenida, podemos participar de la sensación que se crea a nivel orgánico dándonos cuenta entonces de esto. Cada letra tiene un matiz, incluso algunas letras nos resuenan alegres y otras no tanto y la mezcla de letras transformándose en palabras lo mismo.
En cuanto a los significados que tanto nos interesan, lo que suele pasar es que es más bien la interpretación sobre algo lo que nos interesa y no el significado mismo, ya que el significado siempre es algo muy presente y concreto y que no tiene porqué paralizar. O por lo menos no para siempre si percibimos lo que hay detrás.
El mantra no es cualquier palabra, ya dijimos que el mantra lleva latente un significado y calidad vibratoria específicas; por eso en la pronunciación del mantra, la atención es algo fundamental, la atención expandida, y se tiene que perder un poco de vista ese control para dejar que la vibración (que es aquí lo interesante) fluya, ahí encontramos entonces el significado en sí mismo y no una interpretación, lo vivenciamos.
Por miedo a perder el control, la mayoría de las veces nuestra vida no es una vida creativa y fluida, ligera. Nos aferramos y adherimos tanto a lo que conocemos que no nos dejamos respirar, jugar. Incluso en las pequeñas cosas no nos implicamos, o muy pocas veces, y nuestra energía no se implica, no sacamos el provecho, el jugo que sea de lo que se nos presenta en el camino.
En un simple jercicio de repetir un mantra, la mente enseguida se dispersa, uno se puede sentir más o menos importante y no implicarse entonces en el sencillo y determinante gesto del mantra, y la fuerza de este no avanza, o puede dejarse en la vacilación y entonces la mente tenderá a dormirse en medio del susurro.
Una vez alguien dijo: "para participar de una sesión de yoga, uno tiene primero que tener esa actitud de yoga". Pues en realidad es así con todo, y realmente podemos hacerlo o no hacerlo, tenemos esa libertad.
Podemos hacer un simple ejercicio de soltar y que ya os habrá ocurrido en más de una ocasión:
Inventar una palabra de la que no sabemos el significado y repetirla durante unos minutos, o al contrario, repetir durante un cierto tiempo una palabra conocida, en algún momento esta pierde su significado; justo en ese momento emerge otro significado, tal vez más plástico, evidente, básico, un significado con una calidad concreta energética. Y esto sólo para darnos cuenta de hasta qué punto no nos cuestionamos la realidad de las cosas. Esto no significa que tengamos que vaciar de significado a las palabras con las que nos comunicamos y desarrollamos, sino que simultánemanete sucede otra cosa a la que no prestamos atención, esta cosa es el silencio mismo que envuelve y penetra a las palabras. No se trata de ritualizar la manera de hablar, sino de darse cuenta de dónde surgen. El mantra es un ejercicio de artesanía interior, que puede expresarse y repercutir beneficiosamente en el ánimo de la persona que lo practica.