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domingo, 3 de enero de 2016

Melancolia y Depresion




LO VAS A CONSEGUIR

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ESPERO DE CORAZÓN QUE OS PUEDA AYUDAR EN ALGO
ESE EMPEZAR QUE TANTO CUESTA, PERO TODO SE PUEDE SUPERAR ES QUERER Y OS DIGO POR EXPERIENCIA PERSONAL.
EL ESTADO DE DEPRESIÓN, SOLEDAD, EL DAR EL SALTO DEL AGUJERO, SACUDIRSE DEL BARRO Y EMPEZAR DE NUEVO, CREER EN LA VIDA AUNQUE TANTAS VECES ES NEGRA Y GRIS, ESTA EN CADA UNO DE 
NOSOTROS BUSCAR ESE COLOR QUE TANTO NOS IDENTIFICA Y SE PERPETUA EN NOSOTROS.MUCHOS DE NOSOTROS SOMOS MELANCÓLICOS POR NATURALEZA Y A VECES `PUEDE SER PELIGROSO CUANDO NOS PARAMOS EN ELLA. NOS DORMIMOS, NOS DEJAMOS ESTAR Y SEGUIR  ES PROFUNDIZAR EN LA DEPRESIÓN. CADA UNO DE NOSOTROS ES UN MUNDO Y LAS HERRAMIENTAS SON DIFERENTES, ÚSALAS CON CALMA Y PACIENCIA,TOMA EL TIEMPO QUE NECESITES PARA SALIR Y NO VOLVER, LA TEMPORALIDAD TE PUEDE HACER UN AGUJERO BESTIAL. TOMA TU TIEMPO Y CAMBIA TU ESTADO, SE RADICAL.

LO VAS A CONSEGUIR, TE LO DIGO YO.

UN ABRAZO FUERTE







LAS CRISIS DE MELANCOLÍA y LA 

DEPRESIÓNLA SINTOMATOLOGÍA de la crisis de melancolía o depresión (apatía, actitud de profunda tristeza, sensación de malestar y de muerte) tiñe de gris la imagen del mundo del individuo deprimido, que parece haber perdido sus sentimientos habituales y haberlos sustituido por el vado afectivo.
La melancolía, tal y como se presenta físicamente en la psicosis maniaco-depresiva, es un estado de intensa depresión y decaimiento del estado de ánimo con marcada disminución de la actividad psicomotora y sentimientos de culpabilidad y de autocastigo. El comienzo puede producirse a cualquier edad, aunque con mayor frecuencia aparece a edades avanzadas y se ha observado que es más común en las mujeres.
CAUSAS
El comienzo puede producirse sin aparente causa determinante, del mismo modo que puede relacionaste con las más variadas situaciones de tensión y de conflicto (por ejemplo, la muerte de un pariente, la infidelidad del cónyuge, la pérdida de una gran suma de dinero, una situación de frustración en el ambiente de trabajo o familiar). Es más raro detectar verdaderos factores desencadenantes, como cansancio intenso, enfermedades debilitantes y puerperio.
CÓMO SE MANIFIESTAN
El comienzo es gradual, el estado de melancolía se instaura en general lentamente y se halla precedido (durante semanas o meses) por síntomas vagos, como dolor de cabeza, insomnio y dificultad para realizar las tareas laborales usuales.
La sintomatología puede resumirse así:
• el paciente no habla espontáneamente, ni manifiesta verbalmente sus trastornos, presenta tendencia a llorar, a quedaste inmóvil con la cara triste y la mirada fija;
• la inhibición psíquica es marcada, con capacidad de pensamiento muy lenta y nexos asociativos pobres; el paciente puede alcanzar un estado tal de astenia que llegue a su incapaz de moverse, de vestirte, de comunicarse, el lenguaje es prácticamente inexistente, o constituido por monosílabos, hasta el mutismo completo;
• el paciente presenta una actitud de tristeza profunda, oscura, sobre la que no ejercen efecto alguno las palabras de consuelo de quienes le rodean; se encuentra subyugado a un sentimiento de incapacidad, de impotencia y de autodesprecio que lo sumerge en un mundo en el que siente que ha perdido sus sentimientos habituales y que en su lugar presenta un vacío total desde el punto de vista afectivo. Posee una visión pesimista del futuro, que ve inaccesible, sobre todo por su culpa. Se acusa de hechos no cometidos, de actos indignos realizados. Incluso parece culpabilizarse de sus propios trastornos físicos, hasta el punto de presentarse más como un culpable que como un enfermo;
• el sentimiento de muerte y la búsqueda de ésta se manifiesta de distintas formas, a menudo coexistentes, que van del rechazo total de la comida a la intención y puesta en practica del suicidio. El riesgo de suicidio se halla siempre presente y condiciona en gran medida la operatividad de las personas encargadas del cuidado del paciente, que llegan a convertirse en guardianes de éste;
• el estado de profunda postración física en el que se encuentra el paciente provoca a menudo complicaciones cardiovasculares, hepáticas, digestivas y neurológicas (hipotonía muscular y arreflexia).
La crisis tiene una duración de 4-8 meses y, si se trata farmacológicamente, de 1-3 meses; luego, poco a poco, igual que empezó, va remitiendo.
FORMAS CLÍNICAS
Las formas clínicas más frecuentes de melancolía son las siguientes:
• Melancolía simple. El carácter dominante es la inhibición psicomotora, con tendencia al cansancio y al agotamiento. En esta forma no se registran ni sentido de culpabilidad ni autoacusación.
. Melancolía estuporosa. Presenta el grado máximo de inhibición psicomotora y el paciente está Inmóvil, mudo, con la cara petrificada por el dolor.
• Melancolía ansiosa. El paciente es presa de una agitación por pánico y se mueve, se lamenta, se desespera y a menudo tiene intenciones de suicidio.
• Melancolía delirante. Se caracteriza por la presencia de verdaderas ideas delirantes melancólicas, simples, pobres, aceptadas con resignación; las principales son las de culpabilidad, calamidad e hipocondría.
• Melancolía crónica. Puede deberse a la falta de resolución de un intenso acceso melancólico que se prolonga durante años, así como a la sucesión de varias crisis de melancolía no separadas por un intervalo de bienestar.

Doce hábitos que las personas felices practica

Niña feliz entre flores

Doce hábitos que las personas felices practican

¿Existen fórmulas específicas e infalibles para alcanzar la felicidad? Creemos que no, pues no debemos ver a la felicidad como una meta a alcanzar en un remoto futuro.
La felicidad es un estado interior que podemos capturar de instante en instante
Esa felicidad que todos buscamos se encuentra “oculta” en los detalles de nuestro diario viviry existen ciertas acciones simples que quienes se consideran a sí mismos como personas felices suelen poner en práctica día a día.

Aquí compartimos algunos hábitos que pueden ayudarte a ser tan feliz como desees:

1- Considera a los problemas como desafíos

Ante cualquier dificultad o contingencia, sea por una persona o algún suceso, trata de pensar que lo superarás y habrás aprendido de ello una nueva lección.
Como dice el popular dicho “Lo que no me mata, me fortalece”.

2 – Aprende a perdonar

Cada vez que alguien te critique o hiera con sus palabras, trata de olvidar las ofensas. Aun cuando sepas que lo dijo intencionadamente, déjalo pasar y no permitas que te afecte.
Recuerda que aceptar a los demás por quienes son y conocer tus propias virtudes, te hará más fuerte y feliz.
Pareja abrazada perdonándose

3 – Sé amable y agradecido/a

Quienes tratan a los demás de modo rudo o desagradable, en el fondo lo que demuestran es su propia insatisfacción e inseguridad. Sin embargo, cuando eres amable con los demás, la amabilidad dada volverá a ti.
Además de ser cuestión de buenos modales, al expresar tu reconocimiento y agradecimiento a las demás personas, ellos se sentirán más inclinados a ayudarte en el futuro.

4 – No busques la aprobación ajena

Mientras hagas aquello que te hace feliz, no necesitas buscar la aprobación de los demás para validar tus actos.
Siéntete libre de hacer aquello que te complazca a ti, sin importar el qué dirán. Esto contribuirá, además, a alimentar tu autoconfianza.

5 – Hay cosas que no van a cambiar, ¡acéptalas!

En la vida de todos existen cosas que podemos cambiar y mejorar, tanto de nuestro entorno como de nosotros mismos.
Podrás mejorar tus habilidades deportivas, tu dominio de otro idioma o tu estado físico, pero no podrás cambiar tu altura o los padres que te han tocado en suerte.
Deja de luchar contra aquello que no puede ser cambiado y te sentirás más liviano/a para transitar tu camino.

6 -Viaja a menudo

Si tienes la oportunidad de viajar, ¡no dejes de hacerlo!
Conocer lugares diferentes y ver cómo vive la gente en lugares distintos a los que estás acostumbrado, hará que te sientas feliz de retornar a tu entorno cuando llegue el momento.
Conocer otros sitios y costumbres te ayudará a tirar abajo muchas estructuras mentales que no hacen más que limitarnos. De este modo, salir de tu entorno cotidiano te ayudará a ser más flexible y tolerante.
Niño y madre viajando en coche

7 – Aliméntate bien

Eres lo que comes. Si te alimentas en base a comida chatarra, es muy probable que experimentes falta de energía y disminuida claridad mental.
Asegúrate de ingerir suficientes frutas, verduras, proteínas y carbohidratos. Practica la moderación y verás cuánto más animado/a te sientes.

8 – Cuida de ti mismo/a

Para sentirte bien, debes verte bien. La higiene personal, el cuidado y la vestimenta contribuirán a que te veas y sientas mejor.
Por más superficial que parezca, el simple hecho de cuidar nuestro aspecto personal puede cambiar nuestro estado de ánimo y llenarnos de entusiasmo para enfrentar la vida.

9 – Alimenta tus relaciones personales

En la mayoría de los casos, la familia es quien nos ama incondicionalmente. Es importante mantenerse en contacto con ellos, ya sea con una llamada telefónica o una visita.
Los amigos son el apoyo y la inspiración de la gente feliz. Dedica tiempo a comunicarte con ellos con frecuencia. Mantén el contacto con tus seres queridos.

10 – Sé honesto/a

Las mentiras más insignificantes pueden provocar efectos desastrosos en la vida de las personas. Lo que haces es lo que recibirás. Si mantienes una conversación honesta, lograrás mantener un nivel más alto de integridad en tu entorno.

11 – Tómate el tiempo necesario para escuchar

Si deseas ser oído/a, es fundamental primero escuchar a los demás y no interrumpirlos cuando hablan.
Al escuchar realmente, en lugar de esperar para hablar, podrás entender las motivaciones de los demás. Esto contribuirá a que experimentes empatía y entendimiento, tanto de tu parte para con ellos como viceversa.

12 – Pasa tiempo a solas

Las personas más felices saben disfrutar la soledad. Esto se debe a que se aman a sí mismos y pueden disfrutar cómodamente tanto compartiendo el día con otros como pasándolo solos.
Haz lo mismo; quítale a la soledad ese velo de negatividad con el que suelen pintarla. ¡Aprende a disfrutar de tu propia compañía!

Carta a quien me lastimó

carta

Carta a quien me lastimó

Cuando mantienes tu resentimiento hacia otra persona, estás amarrado a esa persona o a esa situación, por un vínculo emocional que es más fuerte que el acero. Perdonar es la única forma de disolver ese vínculo y lograr la libertad
Catherine Ponder 
Te escribo esta carta a ti, aunque nunca la leas. Me hiciste daño, mucho daño. En la naturaleza no existe la justicia y yo sigo sufriendo. Pero hoy me he dado cuenta que de alguna forma tengo que sacar de dentro de mí el profundo pesar que siento y eso es lo que voy a hacer.
Desconfío del rencor porque no es un buen amigo, por eso no lo quiero conmigo. Además el rencornos lleva a sentir miedo y es precisamente lo que necesito que desaparezca. No es que te tema, es que tengo miedo a revivir mi sufrimiento y a volver a caer en el mismo error.

Por eso he decidido que tengo que afrontarlo, ponerme frente a frente a tu persona y a todo lo que tú significas; sea en mi mente o no, y hacerme valer. Si reduzco este miedo conseguiré reducir todos los demás.
Yo te quería y confiaba en ti, ¿sabes? En realidad no pedía nada extraordinario pero si lo hubiese sabido no hubiese permitido que me dañaras. No voy a olvidar nunca lo insoportable que es este dolor ni lo mucho que me ha enseñado. Al fin y al cabo te tengo que dar las gracias por algo.
He aprendido que no puedes darle a alguien algo que no quiere recibir. Te permitiste el lujo de dejármelo demasiado claro; tanto como lo importante que es saber lo que es malo en tu vida y te está consumiendo.
Pues sí, me he dado cuenta de que eras tan perjudicial para mí que me has impedido avanzar durante mucho tiempo.  

larissa
Como alguien dijo alguna vez el verdadero odio es el desinterés, y el asesinato perfecto es el olvido.No pienso arrojar una piedra hacia arriba, pues lo más probable es que caiga en mi cabeza. Desde luego que no aportaría felicidad, sino que sumaría miseria a mi vida sin contemplación.
Dicen que sangrar no duele, que es placentero, que es como si te disolvieras en aceite y respiraras muy hondo. Lo mismo pasa con el dolor en el alma, de alguna forma te anestesia y no eres consciente de lo que está suponiendo para ti hasta que es demasiado tarde.
Quizás estoy escribiendo estas líneas con lágrimas de sangre y de puro dolor pero estoy cogiendo el mando y haciéndome con el timón porque he llegado a tiempo de ir más allá y superar lo que tú provocaste en mí.
He de decirte que escribo esto porque detrás de mi coraje existe una gran tristeza, una infinita humillación y una delicada decepción. Siento que camino por encima de un volcán mientras mi vida pende de un hilo, por lo que tengo que soltar el lastre que supone cargar con lo que tú ocasionaste en mi interior.
Necesito muy poco para estar bien pero es por eso que tengo que sacar de dentro de mí todo este dolor. A partir de hoy no te guardo rencor ni ira ni rabia, no quiero cosas innecesarias en mi corazón.Toda experiencia dolorosa encierra dentro una gran semilla de crecimiento y liberación.
La realidad es que hoy me pregunté si podía hacer algo valioso, entonces decidí escribir esto. Esta carta no es por ti, es por mí, porque necesito liberar de mi espalda tu carga. Me he parado a pensar en que no quiero nada negativo en mi vida y me he dado cuenta de que ahí estás tú y todo lo que hiciste, así como la forma en la que me haces sentir.
Me he percatado de que reflexionar sobre ti es el mayor acto de amor propio que puedo llevar a cabo. Hoy puedo decir que me estás haciendo un favor porque ahora más que nunca me quiero y sé que no quiero hacer de mi cuerpo la tumba de mi alma, que puedo afrontar todo lo que hay en mi interior. No hay que tener miedo a vivir porque todo consiste en reaprender a hacerlo.

5 pasos para sanar nuestras heridas emocionales

sanar heridas

5 pasos para sanar nuestras heridas emocionales

Las experiencias dolorosas que desarrollamos a lo largo de nuestra vida conforman nuestras heridas emocionales. Estas heridas pueden ser múltiples y podemos llamarlas de muchas formas: traición, humillación, desconfianza, abandono, injusticia…
No obstante, debemos de hacernos conscientes de ellas y evitar maquillarlas, pues cuanto más tiempo esperemos a sanarlas más se agravarán. Además, cuando estamos heridos, vivimos de forma constante situaciones que tocan nuestro dolor y hacen que nos pongamos múltiples máscaras por el miedo a revivir nuestro dolor.
Así es que, a continuación, os mostramos 5 etapas que necesitamos experimentar para sanar nuestras heridas emocionales:

1- Acepta la herida como parte de ti mismo.  

La herida existe, puedes estar o no de acuerdo con el hecho de que existe pero el primer paso es aceptar esa posibilidad.  Según Lisa Bourbeauraceptar una herida significa mirarla, observarla detenidamente y saber que tener situaciones que resolver forma parte de la experiencia del ser humano.
No somos mejores o peores solo porque algo nos haga daño. Haberte construido tu coraza de protección es un acto heroico, un acto de amor propio que tiene mucho mérito pero que ya ha cumplido su función.
Es decir, te protegió de los ambientes que te dañaron pero, una vez que la herida está abierta y la puedes ver es momento de pensar en sanarla. Aceptar nuestras heridas resulta muy beneficioso entre otras cosas porque nos ayudará a no querer cambiarnos a nosotros mismos.

2-Acepta el hecho de que lo que temes o reprochas, te lo haces a ti mismo y a los demás. 


La voluntad y la decisión de sobreponernos a nuestras heridas es el primer paso hacia la paciencia, la compasión y la comprensión con nosotros mismos. Estas cualidades que desarrollarás para ti mismo, irás desarrollándolas para con los demás, lo que alimentará tu bienestar.
A veces no nos damos cuenta de que ponemos nuestras expectativas vitales en los demás, esperando que suplan nuestras carencias y que colmen nuestras esperanzas. Lo cierto es que nuestro comportamiento lleva a anular nuestras relaciones y gran parte de nuestra vida, generando gran malestar porque los demás no responden como esperamos.

heridas

3-Darte el permiso para enfadarte con aquellas personas que alimentaron esa herida. 

Cuanto más nos dañen y más profundas sean nuestras heridas, más normal y humano resultará culpar y sentir enfado hacia quien nos perjudicó. Date permiso para enfadarte con ellos y perdónate a ti mismo.
De lo contrario, desahogarás todo ese rencor contigo mismo y con los demás, pues si lo haces es como si estuvieras arañando tus heridas de forma constante. Sentirse culpable dificulta el perdónpero liberarnos de esa culpa y el rencor es la única forma de sanar nuestras heridas.
También es necesario perdonar, pues debemos aceptar que las personas que hieren es probable que lleven dentro un profundo dolor. Nosotros mismos dañamos a los demás con las máscaras que nos ponemos para proteger nuestras heridas.

4-Ninguna transformación es posible si no se acepta previamente la herida. 

Esta herida te va a enseñar algo, aunque es probable que te cueste aceptarlo porque nuestro ego crea una barrera de protección bastante eficaz para ocultar nuestros problemas.
Lo cierto es que, normalmente, el ego quiere y cree tomar el camino más fácil pero en realidad nos complica la vida. Son nuestros pensamientos, reflexiones y actuaciones los que nos la simplifican, aunque nos parezca demasiado complicado por el esfuerzo que requiere.
Intentamos esconder la herida que más nos hace sufrir porque tememos mirar de frente a nuestra herida y revivirla. Esto nos hace portar máscaras y agravar las consecuencias del problema que tenemos; pues, entre otras cosas, dejamos de ser nosotros mismos.

5-Darte tiempo para observar cómo te has apegado a tu herida en todos estos años. 

Lo ideal es deshacernos de estas máscaras cuanto antes, sin juzgarnos ni criticarnos, pues esto nos permitirá identificar cómo debemos tratar nuestras heridas para sanarlas.
Es posible cambiar de máscara en un mismo día o llevar la misma durante meses o días. Lo ideal es que seas capaz de decirte a ti mismo: Vale,  me he colocado esta máscara y la razón ha sido esta.
Entonces sabrás que estás en camino y que en el resto del viaje, tu guía será la inercia que te permita sentirte bien sin ocultarte.

Aumentar la autoestima



Aumentar la autoestima: cinco maneras sencillas

¿Cómo anda tu autoestima? Esa parte de tu personalidad con la que afloran tus sentimientos hacia ti mism@ requiere el mismo cuidado que todo tu ser. Sin embargo, algunas veces no nos damos cuenta de todo lo bueno que tenemos, pues nos bloquean nuestros complejos, los sentimientos de culpa y los pensamientos negativos hacia todo lo que somos, hacemos o dejamos de hacer. Aumentar la autoestima es vital para que nos sintamos bien con nosotros mismos.
¿Quieres rescatar tu autoestima de la calle de la amargura? ¿Qué tal si te auto-motivas y tomas acción mediante estas claves que aquí te presentamos?

1. Rememora tus éxitos y buenos atributos

No te abrumes recordando lo mal que te portaste con tu hermano cuando ambos eran niños. Tampoco recuerdes lo mal que te veías con frenillos cuando tenías 12 años. Mejor trae a tu mente los comentarios positivos por tu excelente desempeño laboral. O recuerda cuánto aprecia tu hermano que le ayudes a cuidar a tus sobrinos cuando tiene una cita de negocios
Encuentra todas tus buenas cualidades y recuerda los éxitos que has logrado en tu vida, por pequeños que a ti te parezcan. Tener presentes esos buenos pensamientos te ayudará a valorar tu persona y elevar tu autoestima.

2. No te compares con los demás

Cada persona tiene sus propias cualidades y, por supuesto, tú no eres la excepción. No te preocupes por esos atributos que quisieras tener, semejantes a los de las estrellas de cine. Mejor piensa en lo afortunad@ que eres de tener a tus seres queridos y a tus amistades. Valora que tienes salud, que tus facultades mentales te hacen una persona inteligente. Recuerda las buenas oportunidades que te ofrece tu trabajo, lo que aportas a los demás.
Probablemente haya muchos que envidiarían todo eso que tú tienes hoy y que quizás no valoras lo suficiente.

3. Encuentra la raíz de tu falta de autoestima

Es posible que hayas tenido una niñez compleja, en la que sentías que todos elogiaban a los demás niños, mientras nadie prestaba atención a tus logros. ¿El apodo por el que te conocían en la escuela te hacía sentir inferior a los demás? ¿Eras demasiado alt@ o demasiado baj@ con relación a los demás niños de tu edad?
Es necesario encontrar el fondo de nuestros sentimientos negativos. Casi todos tenemos algún aspecto de nuestra personalidad que no nos gusta. Pero eso no significa que debas enfocarte únicamente en ello, pues eso solo te hará sentir mal. Mejor trata de analizar de qué manera esos pensamientos se relacionan con la forma como ahora te sientes. Analizar esos pensamientos en su justa medida te ayudará a elevar tu autoestima.

4. Date el valor que mereces

Esto tiene que ver con la manera en que te percibes a ti mism@. Obsérvate frente a un espejo y enumera las cualidades que percibes. Si no puedes detectar características positivas en ti mism@, tendrías un indicio de que, probablemente, tu autoestima ande por los suelos.
A veces ayuda anotar los defectos que encuentras en tu persona. Al leerlos uno por uno puedes analizar si realmente se trata de un defecto, un error, o algo a cambiar. Puedes llegar a descubrir que, curiosamente, en algunos casos, lo que consideras negativo en ti mism@ es percibido como una virtud por quienes te rodean.
En todo caso, tú eres quien tiene la última palabra; solo tú puedes saber si un aspecto de tu personalidad te hace feliz o no. No obstante, al realizar este análisis evita caer en los extremos de la justificación o de la crítica despiadada; ambas actitudes son igualmente perjudiciales. Aunque difícil, trata de ser objetiv@ y just@ con ti mism@.

5. No te ancles en el pasado

Si tienes algo que te avergüenza de tu pasado, déjalo ir. En la vida todos cometemos errores. Si ya recapacitaste al respecto y la parte afectada te ha perdonado, no insistas en torturar tu autoestima pensando que eres la persona más mala del mundo. Si insistes en poner el dedo en la llaga, no harás más que subestimarte a ti mism@.
¡Dale estas palmaditas a tu autoestima! No olvides la importancia que tiene cuidarte y quererte a ti mism@.