Solidaridad Obrera 355: Formación Sindical
La capacidad de pensar, de razonar, de desarrollarnos y de dialogar para poder crear una sociedad libre, debe ser uno de nuestros pilares básicos de funcionamiento. En una sociedad esclavista, todo ello debe ser negado, ninguneado, rechazado como válido. Para ello el Estado tiene que ponerse en una actitud paternalista, protectora, dominante y autoritaria.
¡Somos individuos libres!
Las personas que más desarrollo tienen a nivel espiritual, social y que más se identifican con el colectivo, son por ende ingobernables, incontrolables y por tanto altamente sociables y responsables de sus actos. Quienes necesitan tutelaje, que les controlen y les digan lo que tienen que hacer, han de tender inevitablemente a ser insociables, antisociales, individualistas, aislados/as y sometidos/as.
Vamos a analizar qué hace falta para seguir construyendo las sociedades responsables, solidarias y con capacidad de desarrollo de las personas, pues de la otra sociedad es el Estado quien se encarga de definirla, darle forma y enaltecerla así como sus sistemas represivos (policía, cárceles, leyes, guerras...) y los privilegios de unos pocos.
Sociedades libres, responsables y coherentes
El gobierno se ha creado para someter, para que una masa pequeña de la población (burguesía) experimentada en el arte de mentir, someta a una gran masa de población (clase trabajadora) que es quien ha de tirar realmente dicha sociedad adelante. Mientras tanto, la burguesía solamente se preocupa de satisfacer sus vicios, egos, opulencia y despreocupación por el bienestar social. En el capitalismo se puede entender claramente esto, con la nueva reforma laboral que solamente sirve para que acumule más dinero la burguesía y se le exprima más a la clase trabajadora.
Con el paso del tiempo y sobretodo tras la revolución francesa, la burguesía se ha ido adueñando de las principales fuentes de riqueza (tierra, taller...) para desposeer a la otra parte de la población.
El ser humano es libre por naturaleza, nace libre, desnudo y sin ataduras. En la medida de sus capacidades físicas, sociales y mentales, decide una vida u otra, aunque se ve fuertemente condicionado por la sociedad en la que nace. Si la sociedad en la que vive es libre y cree en la libertad y el respeto entre iguales como eje de su escala de valores, ese individuo podrá satisfacer su vida, sus ilusiones y ser un aporte para toda la comunidad. Ahora bien, si ese individuo nace en una sociedad que cree en el sometimiento y la violencia como eje de su escala de valores, va a crearse una sociedad corrupta, avariciosa, corrompida y muy violenta, que es en el punto en el que estamos ahora.
Quienes defienden el Estado como modelo social, siempre han defendido el sometimiento y la violencia como eje central de su sociedad aunque no lo reconozca con estas palabras. Todo Estado a nacido de guerras y de privilegios, de someter a una parte de la población llegando a asesinarla si se oponía a tal tiranía. Y el mantenimiento de dicho sistema, aunque lo intente esconder, necesita continuar con sus orígenes. Vemos algunos ejemplos de sometimiento en el Estado español por ejemplo, la imposición de ser español a toda la persona que nace dentro de su territorio sin preguntar si se quiere ser o no, de estar identificado mediante el DNI, la imposición de pagar impuestos, de conocer las leyes y respetarlas; también ejemplos de violencia, empezando por todas las guerras en las que ha participado y participa: Afganistán, Iraq, Uganda, Bosnia..., la violencia policial en las calles, como las torturas en comisarías y cárceles.
¿Gobierno o autogobierno?
El pueblo, cuando se agrupa suele debatir, hablar y cuestionarse como debe organizarse de la mejor manera posible. Vemos en las sociedades rurales por ejemplo, cuando las asambleas de pueblo o concejos abiertos decidían las cosas con mayor o menor acierto, pues entre todos los habitantes del pueblo podrían solucionar los problemas que viesen entre todas y todos, y no cargarle todo el peso a una persona especializada que es imposible que conozca todos los problemas.
Al juntarse en el marco de un Estado que marca leyes externas y les somete puede desestabilizar dicho funcionamiento, ya que le impone condiciones externas no consensuadas ni decididas entre todas las personas.
Claro está que las decisiones que se tomen algunas pueden tener mayor atino o desatino, por ello se ha de ir viendo que si una solución no es buena, adoptar otra que solucione mejor. Para todo esto ha de haber un fuerte grado de comprensión y empatía social, de verse como compañeras y compañeros, y no como rivales con quienes competir, que es por desgracia la mentalidad que nos quiere inculcar fuertemente el capitalismo y toda forma de gobierno.
La CNT como ejemplo de estructura de autogobierno
La CNT, organización que cree en el autogobierno desde su nacimiento y ha optado por el anarcosindicalismo como forma de lucha, rechaza las subvenciones sindicales para poder funcionar sin bozales ni ataduras, como también para colaborar lo menos con el Estado para poder emplear su esfuerzo en ser un aporte y ejemplo para la sociedad.
Tras los pactos de la Moncloa de 1977, hubo una parte de la Organización que consideraba que seguir creyendo en esta forma de actuar nos iba a condenar a la marginalidad, y optó por renunciar a esta forma de funcionar de autogobierno y autogestión, y se creó lo que hoy conocemos como CGT, sindicato que depende del Estado para financiarse y tiene cúpulas y cargos retribuidos, creando privilegios para esa minoría que pretende profesionalizarse en la lucha. Acercándose a otras estructuras sindicales como las de CCOO, UGT, USO...
Tras superar una etapa complicada de su historia con escisiones y criminalización del Estado que llegó a organizar un atentado contra la sala de fiestas Scala para criminalizar al movimiento anarquista y a la CNT y la FAI, decidió seguir con sus principios, tácticas y finalidades.
El anarcosindicato se mantiene con unas estructuras donde el aprendizaje, el esfuerzo voluntario y el apoyo mutuo han de ser la base para poder funcionar, sin privilegios, sin jerarquías y con estructuras donde tenga cabida toda persona que quiera aportar su granito de arena para luchar por el mundo nuevo que queremos crear.
Pedagogía libertaria como eje fundamental
El anarcosindicalismo siempre se ha basado en teoría y acción, no sirve solamente lo de decir que habría que hacer esto o lo otro, sino que hace y sobre lo hecho madura la idea. A principios de siglo, y en gran parte gracias al enorme esfuerzo que hizo F. Ferrer i Guardia junto con otras personas, levantaron una red de escuelas libertarias por toda la península, fomentando valores de solidaridad, igualdad, equidad, sin jerarquías, libres e iguales.
No diferenciaban entre clases sociales, razas, edades, religiones, sexos... algo muy importante para la pedagogía dominante de esa época (y de la actual). Así pues, las criaturas, al verse como iguales, que cuando se caían se hacían daño igual, que cuando se sentían bien las otras personas se pueden sentir bien, se va creando ya esa sociedad nueva, esa sociedad que no va a tolerar las injusticias, los asesinatos y la violencia sistemática y estructural.