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jueves, 25 de febrero de 2016

5 buenas razones para hacer meditación

5 buenas razones para hacer meditación



¡La meditación está de moda! Además de una técnica antiestrés o de bienestar, responde sin duda a una necesidad más profunda: reconciliarse con las dificultades y aceptarse tal y como uno es en un mundo de cambios constantes. Echemos un vistazo a los beneficios de una disciplina ineludible con Fabrice Midal, quien ha escrito un libro sobre la práctica de la meditación.
Los beneficios de la meditación
© Getty Images
Meditar, ¡se trata de eso! ¿Es posible que esta disciplina constituyera la respuesta a las presiones provocadas por el trabajo y por las inseguridades infundidas por la crisis? Seguramente sí, pero también porque hoy en día muchos de nuestros contemporáneos tratan de encontrar un sentido a su realidad. Fabrice Midal lleva veinticinco años meditando. Filósofo y fundador de la escuela occidental de meditación, afirma: “La meditación no exige ninguna capacidad particular, y cualquiera puede comprobar rápidamente los beneficios que aporta”.

En su último libro, pensado para que todo lector pueda ponerlo en práctica, Fabrice explica las bases: debes de permanecer sentado e inmóvil durante la meditación. El primer paso de esta práctica consiste en centrar toda la atención en el cuerpo; el segundo, la respiración.

Más que una práctica antiestrés o de bienestar, la meditación es una práctica que debe de realizarse paso a paso, para un mejor autoconocimiento, para hacer las paces con las dificultades que se nos presentan y, al fin y al cabo, para aceptarnos tal y como somos. Aunque a primera vista parezca una práctica sencilla, exige un compromiso real y una práctica regular. ¡Solo así podremos apreciar los beneficios!

Meditar para zambullirse en el presente

“Meditar es resguardarse en el presente”, afirma el filósofo. Nos pasamos la mayor parte del tiempo preocupados por nuestro futuro, como obnubilados por lo que queremos que pase. Del mismo modo, también hay quien se encierra en el pasado y solo piensa en sus añoranzas mientras navega entre la culpabilidad o el resentimiento. Ambas actitudes suelen originar muchoestrés, y agotamiento. Regresar al “aquí y ahora” nos permite estar más pendientes de nosotros mismos, de quienes nos rodean y de la vida.

La clave de la meditación: ¡Cultivar la atención! Hay infinidad de factores externos que llaman nuestra atención, así que tendemos a estar despistados y dispersos. “La meditación consiste en empezar a reducir esos factores, por ejemplo controlando la respiración”, explica Fabrice Midal. Se trata de una atención abierta, no de un esfuerzo de concentración que suscita crispación. “Al centrarnos en la respiración y en las sensaciones corporales, nos sentimos unidas a éstas”, añade nuestro experto. Vivimos plenamente el momento presente, sin pensar en nada más.

Y después: si se practica de forma regular, la meditación permite controlar la respiración, el cuerpo y, con más frecuencia, la consciencia sobre uno mismo, sin importar las demás circunstancias.

La meditación zen para reconciliarse con las dificultades

“Meditar nos permite abordar nuestras angustias de una forma distinta” asegura el filósofo. Ante una situación de crisis, de tensión o de confusión, tenemos dos posibilidades: la liberación, expresando abiertamente aquello que nos es difícil, o la represión, que consiste en no decir nada para no hacer daño a los demás. Ninguna de las dos opciones suele dar un resultado positivo.

La clave de la meditación: Aceptar las dificultades. En lugar de permitir que los problemas nos ahoguen, o de huir de ellos, la meditación propone aceptarlos de una forma más distendida, sin juicios. “La propuesta es hacer frente a las dificultades y sentir los problemas que conllevan, tanto en el cuerpo como en la mente”, sugiere. Al centrar la atención en la respiración y en las sensaciones corporales que aparecen, sin juzgar, la situación se tranquiliza.

Explicación: “Con la luz de la atención iluminamos las sombras que nos hacen daño, y las alumbramos sin juzgar. Solo así nos tranquilizamos”.

Y después: La tranquilidad que sin duda habréis notado puede ser muy duradera si se practica de forma regular. Así, aunque se produzca otra situación difícil, sabréis cómo estar en calma.

Meditar para dejar el egocentrismo a un lado

“Meditar es descentrarse”, comenta Fabrice Midal. Vivimos demasiado centrados en nuestro pequeño yo y en nuestras ideas. Por ese motivo, tenemos una visión poco amplia del mundo, porque lo vemos desde nuestra pequeña ventana. Observamos todo lo que nos rodea a partir de nosotros mismos, y defendemos nuestro coto privado para obtener lo que deseamos.

La clave de la meditación: ¡Un poco menos de egocentrismo! “La meditación nos permite ser más humildes y admirar la grandeza y la belleza de todo lo que nos rodea”, asegura. El nacimiento, nuestro cuerpo, la naturaleza. Estar vivos y ser humanos es, por sí solo, un verdadero milagro que nos demuestra hasta qué punto es urgente dejar de enorgullecerse y de interpretar a la rana de Lafontaine, que se creía un buey. La belleza reside en todas las cosas. Solo hace falta que abramos los ojos y tomemos conciencia. ¡Y la meditación nos ayuda a conseguirlo!

Y después: Meditar no solo nos sirve para admirar lo que nos rodea, sino también para relativizar nuestros éxitos y fracasos.

Meditar para encontrar la confianza en uno mismo: ¡dejar de lado el control!

“Meditar nos ayuda a aceptar que vivimos en un mundo flotante”, bromea Fabrice Midal. Nos pasamos la mayor parte del tiempo queriendo controlarlo todo: las agendas, las relaciones, el cuerpo… Así, gastamos mucha energía. “En realidad, procuramos vivir pensando que el mundo es sólido. O mejor dicho, aferrándonos a nuestra personalidad”, añade el filósofo. Puesto que nos resistimos al cambio, nos enfadamos y, al final, eso desemboca en estrés y fatiga.

La clave de la meditación: ¡Aceptar el cambio! Todo cambia, empezando por el tiempo, nuestro humor y, en particular, cuando Fulano, un amigo de toda la vida, nos ha fallado, cuando nos mudamos, nos licenciamos, o nace un bebé… La meditación nos ayuda a descubrir la sabiduría de la inseguridad, y nos enseña a relajarnos ante la incertidumbre inherente de la existencia. Así, dejaremos de buscar la perfección en el mundo que nos rodea y, por lo tanto, seremos más estables, más tranquilos, porque ya no lucharemos contra los cambios.

Y después: Cuando observamos una incesante fluctuación de pensamientos, la estabilidad adquirida durante la meditación persiste y se hace efectiva, a pesar de los muchos problemas que nos podamos encontrar al largo de nuestra vida.

¡Meditar para aceptarse tal y como uno es!

“Meditar nos libera de la exigencia de la perfección”, nos asegura el filósofo. Tendemos a ser muy duros con nosotros mismos y nos juzgamos con severidad. Las imposiciones sociales son exigentes, al igual que nuestra lealtad a la familia. Por esa razón, nuestros objetivos siempre comportan fuertes presiones. Y por ello llevamos una vida difícil.

La clave de la meditación: ¡Desarrollar una visión benevolente! Gracias a la meditación, nos damos cuenta de que cada día nos repetimos frases negativas… Prestamos demasiada atención a ese tipo de comentarios negativos, pero tenemos la posibilidad de liberarnos de esas inútiles muletas… y dejar espacio a la benevolencia. “En realidad, no debemos de “producir” esa benevolencia, basta con dejar que surja”, precisa Frabrice Midal. ¿Cómo? Simplemente reconociendo que hacemos las cosas como mejor sabemos y podemos, sin buscar ser el mejor en todo.

Y después: Aprender a desarrollar un carácter menos duro y más saludable durante la meditación nos sirve para ser más cariñosos con nosotros mismos en el día a día. 


Ashtanga: un yoga dinámico


Para deshacerte del cansancio y reforzar la musculatura además de ganar serenidad, sigue el camino ashtanga, una versión acrobática del yoga muy apreciada en Occidente. Es un método ideal para todos aquellos que tienen energía de sobra.
Ashtanga Yoga
© Getty Images
Pequeña advertencia: el yoga, una disciplina milenaria de origen indio, se considera una gimnasia saludable, destinada a armonizar el cuerpo y la mente. Se han elaborado distintas versiones con el paso del tiempo. El ashtanga es una versión dinámica y física del yoga. Hoy en día, Occidente se ha volcado a esta práctica. El método combina fuerza, flexibilidad, estabilidad y trabajo de la postura corporal para un bienestar a nivel físico y moral. El principio es sencillo: la sesión empieza con reverencias al sol, seguidas por una “guirnalda” de posturas que se efectúan sincronizando la respiración con el movimiento. Después de una hora y media, acaba la sesión con relajación.

Respiración y serenidad

Como punto fundamental, el yoga ashtanga permite tomar conciencia de la respiración. El trabajo sobre éste, denominado “ujjai” es primordial. Para cambiar de postura de forma fluida, debes concentrarte en una inspiración y espiración lenta y profunda. Así, oxigenarás por completo el cuerpo. La caja torácica se llena y se vacía mientras el vientre permanece llano y al mismo tiempo emitirás un leve sonido de garganta. Se trata de un ejercicio que exige mucha concentración. Es imposible pensar en otra cosa mientras se realiza el ashtanga. Una vez la mente se tranquiliza, reconecta con el cuerpo y las tensiones se liberan junto al estrés.
Finalmente, ganas en energía positiva además de en serenidad.

Un cuerpo flexible y tonificado

También es una fuente de energía. El yoga ashtanga favorece una mejor circulación de la energía interna, que, en nuestro caso, está bloqueada la mayor parte del tiempo. “La vida es movimiento”, explica Caroline Boulinguez, profesora de ashtanga. Así pues, el exceso de sedentarismo agota el cuerpo. Si se obliga a realizar un movimiento continuo, el cuerpo se revitaliza. Una sesión suele durar una hora y media y la práctica a veces supone todo un reto. El yoga ashtanga requiere habilidad, resistencia y entrenamiento. Desde fuera, una clase puede parecer extremadamente física, o incluso acrobática. Los beneficios son inmediatos y una práctica regular remodela la silueta además de definirla. Ganarás tanto en flexibilidad como en perfil.

Si sufres de pinchazos en la espalda, esta versión de yoga también tiene efectos terapéuticos. Permite trabajar los músculos dorsales profundos que apenas utilizamos la mayor parte del tiempo. Por otro lado, estas posiciones favorecen una postura perfecta del eje vertical en todos los casos. Resultado: la espalda se fortalece y los dolores desaparecen. Si el cansancio se apodera de ti al final del día, no renuncies a tu clase, pues eliminará la fatiga de forma más óptima que cualquier tipo de cóctel de vitaminas.

La sofrología y sus aplicaciones en la salud

La sofrología y sus aplicaciones en la salud



Ya sea que los males aquejen el cuerpo o la mente, la sofrología caycediana tiene mucho que ofrecer cuando se trata de calmar y aliviar. Desde parto sin anestesia epidural, pasando por preparación para la cirugía o el control del dolor, esta técnica tiene muchas aplicaciones en el campo de la salud. Descubre algunas de ellas.
Sofrología aplicada a la salud
© Getty Images
"En psiquiatría y psicología, la aplicación da excelentes resultados, especialmente en casos de ansiedad (pánico, fobia, trastorno de ansiedad generalizada), afecciones de origen psicosomático (dolor sin causa médica aparente) y trastornos del sueño", informan en Sofrocay ®, la Academia Internacional de Sofrología Caycediana. En el caso de las enfermedades crónicas, el método Caycedo no solo puede ayudar a aliviar al paciente sino que a menudo es un apoyo valioso para las familias y los ayudantes.

La terapia de relajación en enfermería

En el campo de la enfermería, "las técnicas sofrológicas las emplean los profesionales de la salud (médicos, psicólogos, fisioterapeutas, enfermeras, dentistas,...) para asegurar un diagnóstico correcto y un tratamiento adecuado", se lee en el portal de Sofrocay ®. Estas técnicas se pueden aplicar por separado o junto con otros tipos de terapia, pero no pueden sustituir el asesoramiento médico en el caso de enfermedades graves que requieren un tratamiento medicamentoso o quirúrgico.
Evelyne Stomboli trabaja como personal sanitario y sofróloga en el Policlínico de Poitiers, en Francia. Después de haber padecido un cáncer de mama, se decidió a "devolver lo que había recibido" con la sofrología. "Tuve mi adenocarcinoma después de haber perdido a mi madre en un accidente de coche. Tuve un "cáncer de estrés". Mi hijo mayor estaba a punto de defender su tesis y el más pequeño aún era muy joven, por lo que me prohibía llorar en frente de ellos. Cuando un amigo me habló de la sofrología caycediana, pensé "¿por qué no?". Sin embargo, siendo esposa y madre de ingenieros, era escéptica. Hice sofrología por un año y hoy me siento reconstruida”.
Hoy en día ella acompaña los casos más difíciles ("Tengo una debilidad por los enfermos de cáncer porque sus historias me tocan") que le envían los cirujanos con los que trabaja. Ella tranquiliza a los pacientes antes de entrar en la sala de operaciones, mientras que el anestesista los duerme, y los recibe cuando han despertado, lo que permite crear una relación confiada y serena entre estos y los miembros del hospital.
¿Ha sido difícil convencer a los cirujanos? "Al principio me recibieron con recelo. Pero como me habían operado de cáncer en el mismo hospital donde trabajaba, todo el mundo podía ver los efectos positivos que la sofrología tenía en mí. Lo que suscitó su interés fue que el fundador de la sofrología es médico. El policlínico financió mis cinco años de formación y cuando volví de mi licencia laboral, comencé a aplicarla naturalmente con los pacientes. Pronto los médicos me trajeron a sus esposas e hijos", comenta sonriente Stomboli.

La sofrología para el tratamiento del dolor

Esta técnica ha demostrado su valor sobre durante el parto ya que  permite parir casi sin dolor, lo que evita el uso de anestesia epidural. A través de diversos ejercicios de relajación dinámica y de una visualización positiva del nacimiento, las madres están más tranquilas y  más confiadas, física y mentalmente. Cuando llega el día del parto están más relajadas tanto durante las contracciones como en el parto y viven el dar a la luz con toda conciencia y no como algo que hay que pasar y soportar.
"Al igual que mi madre antes que yo, di a luz a mis cuatro hijas sin epidural", cuenta orgullosa Natalia Caycedo. La médica psiquiatra, hija del fundador de la sofrología caycediana, Alfonso Caycedo, y vicepresidente de Sofrocay ®, se ha hecho extraer una muela sin anestesia por uno de sus estudiantes dentistas "para no estar en contradicción con lo que enseño: el autocontrol y el manejo de las emociones".

La sofrología y el estrés

Los profesionales de la salud también pueden ser víctimas de la tensión crónica inducida por la exigencia, la presión y el ritmo de su trabajo: desajustes horarios, largas jornadas laborales, emergencias, pacientes  difíciles, cirugías largas y complejas,… La sofrología puede ser muy útil para reducir las tensiones y aliviar físicamente a los médicos, de manera que pueden mantener el equilibrio, cualquiera sean las circunstancias y el medio ambiente.
A-F. Gaspar - Lolliot

Vivir mejor con fibromialgia gracias a la sofrología

Vivir mejor con fibromialgia gracias a la sofrología




La fibromialgia se caracteriza por dolores difusos, fatiga crónica y estados de estrés y ansiedad, síntomas que pueden mantenerse bajo control con la práctica de la sofrología. Gracias a las diferentes técnicas de relajación y meditación, la sofrología ayuda a quienes sufren de fibromialgia a relajarse física y anímicamente. Su práctica puede mejorar notablemente la calidad de vida.
Vivir mejor con fibromialgia
© Getty Images

¿Cómo actúa la sofrología en la fibromialgia?

Los dolores difusos, la fatiga crónica y los estados ansiosos típicos de la fibromialgia se retroalimentan. La sofrología, al actuar sobre estos diferentes síntomas,  puede romper el círculo vicioso. La sofróloga Catherine Aliottal (1), explica: "Las personas que sufren de fibromialgia tienden a reducir sus actividades por temor al sufrimiento. Se aíslan y pierden la confianza en sí mismas. Cuando se deciden por la sofrología, lo hacen en busca de técnicas de relajación, ya que el estrés aumenta la frecuencia y la intensidad de las crisis. Yo les muestro que ciertos ejercicios pueden ayudarles a reducir la sensación de dolor".
Esto lo confirma el doctor Dominique Servant (2), psiquiatra especializado en estrés: "La sofrología ofrece amplias posibilidades de intervención, tanto sobre el dolor físico como en el padecimiento anímico y emocional que se asocian con la fibromialgia".

Lo esencial sobre la sofrología


Lo esencial sobre la sofrología



La sofrología es un método de relajación profunda que 

utiliza una síntesis de diversas técnicas orientales de meditación, yoga, y relajación occidental para desarrollar la conciencia armonizando el cuerpo y la mente con el fin de eliminar miedos, angustias y tensiones.
Lo esencial sobre la sofrología
© Getty Images

¿Qué es la sofrología?

El neuropsiquiatra colombiano dr. Alfonso Caycedo fundó la escuela de “Sofrología clínica” en Madrid en 1960, bajo la dirección del conocido hipnólogo profesor López-Ibor. Antes, ya se había interesado profesionalmente durante mucho tiempo por las técnicas orientales de relajación y meditación del Tíbet y la India, lugares a los que viajó para conocerlas personalmente y poder aplicar los métodos del yoga, el budismo y el zen a sus investigaciones sobre la mente.
El término está compuesto por tres palabras griegas “soos”, que significa serenidad, “phreen”, mente y “logos”, tratado. Así es, todo un método o tratado de cómo devolver la serenidad a la mente.
Muy apreciada en el mundo deportivo, la sofrología permite afinar el estado de conciencia, vencer el miedo y optimizar sus posibilidades.

¿En qué casos se aplica?

Como básicamente es un tratamiento para el psiquismo, su aplicación es amplísima: ansiedad y angustia, especialmente asociadas a algunas enfermedades, taquicardias, cardiopatías,anomalías sexuales, fobias, trastornos límite y conflictos de la personalidad, problemas de adaptación social, comportamientos adictivos, depresiones, inestabilidad o fatiga emocional, pensamientos negativos, estrés, neurosis, preparación al parto o eventos o situaciones que requieren sobreesfuerzo y tensión, duelos, deportes de élite, shocks postraumáticos, malestares físicos persistentes de origen psicosomático como algunas contracturas reincidentes, y un largo etcétera. También es muy aplicada en oncología y gerontología.
Sin embargo, su valor no radica tanto en corregir estos trastornos ni en ser un muy buen instrumento para la higiene mental, sino en el hecho de potenciar las dimensiones positivas de las capacidades de la conciencia humana. Estas son: atención, concentración, proyección, aprendizaje, entendimiento, voluntad, afectividad, control y reeducación emocional para responder ponderadamente al entorno, mejora de la percepción del propio esquema corporal, autoconfianza, superación, responsabilidad sobre sí mismo, y otras muchas cualidades.
Por eso mismo no necesariamente se puede acudir a ella por algún desequilibrio en concreto, sino simplemente para reforzar todas estas y más potencialidades. 

¿Cómo se realiza?

La técnica propiamente dicha consiste en aprender en primer lugar a relajarse física y mentalmente, en una postura cómoda, ya sea sentado o tumbado, mediante una serie de respiraciones y visualizaciones a través de la voz del terapeuta. Es necesario precisar que no existe ningún contacto físico entre ambos.
Una vez relajado, empieza el trabajo real. Se trata de acceder a regiones de conciencia con más ejercicios de visualización y concentración conducidos por el sofrólogo. La concentración se centra sobretodo por un lado en las sensaciones físicas, como la del peso, los pequeños movimientos de los latidos y pulsos, el calor o el frescor, y por otro en observar las tensiones, emociones y pensamientos asociados a ellas. Para tratar una patología en concreto, se visualizan imágenes sobre las que trabajar para modificar las percepciones sobre ellas, de manera que pueden ser objetivadas y distanciadas del sujeto que las sufre.
Las sesiones pueden ser individuales o en grupo.

¿Es la sofrología una forma de hipnosis?

Aunque el estado del paciente pudiera parecer muy similar al conseguido en la hipnosis, que también alcanza una fase profunda entre el sueño y la vigilia, se da una gran diferencia, ya que en la hipnosis el sujeto es sometido a la voluntad de otro, mientras que en el caso de la sofrología es conducido a descubrir las propias posibilidades de percepción de las cosas y así poder cambiarlas. El paciente, como hemos dicho, realiza todo un trabajo a pesar de estar profundamente relajado, podría decirse que está en un estado de alerta mental sin disociación, es decir con una mente que no hace distinciones ni juzga, simplemente percibe.

¿Hay distintos tipos de sofrología?

La escuela que fundó el Dr. Caycedo reclama para sí el nombre de sofrología como la auténtica y única, aunque legalmente sus métodos hayan sido registrados bajo el nombre de “Sofrología Caycediana”. Lo cierto es que han surgido muchas otras escuelas a partir de ella y con prácticas asociadas no incluidas por el autor. Por esta razón, el Dr. Caycedo reivindicó también el título de sofrología médica o clínica. Aunque no es necesario ser médico para ser sofrólogo, originalmente el campo de estudio fue la medicina psiquiátrica.