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viernes, 19 de febrero de 2016

Dieta ayurvédica

Dieta ayurvédica



La dieta ayurvédica consiste en equilibrar cuerpo y mente mediante una alimentación saludable compuesta por alimentos de calidad y frescos y productos procedentes de la naturaleza. No sólo esto, sino que también influyen otros factores en la digestión de los alimentos, para que sean considerados aptos para formar parte de la dieta ayurvédica
Dieta ayurvédica
© Getty Images
Para que el organismo alcance la temperatura de digestión adecuada es preciso que se ingieran alimentos de acuerdo con la estación del año. En invierno son necesarios los alimentos más cálidos y energéticos, mientras en verano, alimentos más frescos. También influye la forma de cocinado de los ingredientes.
A través de la dieta ayurvédica se pierden gran cantidad de kilos, en función del metabolismo y del cuerpo del individuo, a la vez que se equilibra el cuerpo y la mente.

Los cinco factores de la dieta ayurvédica

1. Los seis sabores de la naturaleza. La dieta ayurvédica precisa que la persona que la practica ingiera alimentos de todo tipo, de forma que el organismo obtenga todos los elementos esenciales. La recomendación principal de esta dieta es que durante la ingesta se incluyan alimentos que completen los seis sabores que existen: dulce, amargo, picante, salado, astringente y ácido. Debe tenerse en cuenta que no todos los alimentos pueden combinarse.
2. La persona que realiza esta dieta debe comer cuando el cuerpo lo demande y en cantidades que el cuerpo establezca. De esta manera, el estómago se activa en el momento en que siente hambre y se ingerirán alimentos en ese momento, liberando energía y purificando las células.
3. La medicina ayurvédica establece que nuestro cuerpo existe de acuerdo a las llamadas “Doshas”, tres energías biológicas que mantienen nuestro organismo: cuerpo y mente:
  • Kapha Dosha: son las células de nuestro organismo
  • Vata Dosha: es el aire que entra a través de la respiración y de la metabolización de los alimentos que ingerimos, creando células vivas y sanas.
  • Pitta Dosha: son los jugos gástricos, los ácidos que forman parte del proceso digestivo de los alimentos produciendo energía.
Estos tres Doshas se identifican con el fuego, el agua, la tierra y el aire, propios de la medicina tradicional.
Para cada época o edad del ser humano existe un Dosha que lo rige. Durante la infancia, el Kapha Dosha impera en nuestro cuerpo. Empieza la formación del individuo y la alimentación se realiza a través de la leche materna, que contiene todos los elementos necesarios y cuando se desarrolle más, se valdrá de alimentos que equilibren su formación.
Durante la edad adulta, el Pitta Dosha domina esta época desarrollando nuestra más profunda personalidad; y durante la tercera edad, el Vata Dosha equilibra los últimos años de vida.
La enfermedad es símbolo de que algo anda mal con los Doshas, es decir, puede ser que haya habido un desequilibrio y por un lado, falte alguna parte de algún Dosha o sobre de otro.
4. La constitución humana. En función de la proporción de Doshas en el cuerpo humano, puede considerarse que las personas están más influidas por un Dosha u otro. De esta forma se componen las diferentes constituciones humanas:
  • Constitución Vata: La dieta exige que coman pocas cantidades varias veces al día. Son personas de hombros estrechos y activas.
  • Constitución Pitta: Las personas que están influidas por esta constitución deben ingerir grandes cantidades, unas tres veces al día. Son personas de estatura media, ambiciosas y de hombros anchos.
  • Constitución Kapha: Personas de constitución ancha, personas lentas pero muy afables. Deben alimentarse de forma moderada durante tres veces al día.
5. Los seis sabores básicos de la medicina ayurvédica son los siguientes:
  • Ácido: incrementa el Dosha Pitta y el Dosha Kapha y reduce el Vata
  • Astringente y Amargo:  incrementan el Vata y reducen el Kapha y el Pitta
  • Picante: reduce el Kapha e incrementa Pitta y Vata
  • Salado: reduce el Dosha Vata e incrementa el Kapha y el Vita.
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Nuestro método para perder 10 kilos



Nuestro método para perder 10 

kilos



¡Perder 10 kilos no es nada fácil! Y si recurres a una dieta exprés, el proyecto de librarte de esos kilos de más está destinado al fracaso a corto o medio plazo. Doctissimo te da 10 consejos eficaces para que sepas cómo proceder y no vuelvas a recuperarlos.
¿Cómo perder 10 kilos?
© Getty Images
Quitarse de encima 10 kilos equivale a recobrar la energía, protegerse contra la diabetes, tener menos dolores en las rodillas y la espalda... ¡y perder dos tallas! Pero el efecto yoyó, también conocido como «efecto rebote», puede poner en peligro tus huesos y tu estado de ánimo. Además de que debes optar por un método que tenga efectos a largo plazo.

Perder 10 kilos, ¿el objetivo adecuado?

Perder kilos es relativamente fácil, salvo que hayas estado intentado perder peso con diferentes dietas durante algún tiempo. Pero mantener un peso para el que no estamos programados es una misión casi imposible. Por otro lado, hay que marcarse un objetivo realista antes de empezar un programa de adelgazamiento.
Perder 10 kilos es un buen objetivo, siempre que se cumplan los dos requisitos siguientes:
  • Que hayas pesado alrededor de 10 kilos menos durante mucho tiempo sin privarteexageradamente.
  • Que hayas ganado recientemente los 10 kilos que quieres perder, como máximo en los últimos 1 o 2 años.
En caso contrario, es conveniente replantearse el objetivo: no todo el mundo tiene la misma complexión; cada uno tiene sus puntos fuertes y débiles.
Para despejar todas las dudas, consulta a tu médico, quien te remitirá, en su caso, a otro profesional de la salud, un dietista, un nutricionista o incluso un psicoterapeuta especializado en trastornos de la conducta alimentaria.

Pide cita con el médico

Diez kilos son diez kilos y representan más del 10 % del peso corporal de todas las personas cuyo peso es inferior a 100 kilos. Gracias a un análisis clínico y un reconocimiento médico (en particular de colesterol y glucemia), el médico podrá examinar las consecuencias que tiene tu peso en tu salud y te aconsejará los kilos que deberías perder. Si te conoce desde hace años, también podrá ayudarte a hacer examinar tu historial de peso para poder fijar un objetivo ponderal.
También puede que considere que no necesitas perder peso. Por dos motivos: si tu índice de masa corporal (IMC) es inferior a 25, no presentas sobrepeso. O si el IMC está por debajo de 28, es posible que te encuentres en buen estado de salud. Varias publicaciones de la literatura científica internacional señalan que los límites del IMC constituyen un buen indicador respecto de una población, pero no de un individuo. En un artículo reciente, Arnaud Basdevant, profesor de nutrición y experto científico del Plan contra la Obesidad francés explicaba que «no se puede imponer la misma referencia ponderal a cada persona, puesto que para un mismo IMC, los riesgos para la salud difieren considerablemente de un individuo a otro(1)».
Al final, es posible que el médico simplemente te diga que vigiles el peso para no ganar más kilos. ¡Un reto fácil de cumplir si sigues los consejos que te presentamos a continuación!

Si quieres perder 10 kilos, regálate unas zapatillas

Hasta hace poco, se creía que para perder peso bastaba con hacer dieta. No obstante, el concepto ha quedado obsoleto, puesto que en más del 90 % de los casos(2), a la pérdida de peso le sigue un aumento de peso. Si no se combina con actividad física, la restricción energética da lugar a una pérdida de masa muscular que genera una disminución de la necesidad energética y, como consecuencia, a una mayor propensión a almacenar reservas. ¡Un auténtico círculo vicioso! Los nutricionistas serios te lo confirmarán: para perder peso de forma duradera, hay que trabajar los músculos.
Lo básico si eres una persona sedentaria es caminar. 30 minutos al día debe ser tu primer reto. Para conseguirlo, puedes recurrir a un montón de trucos: ir a hacer la compra a pie, bajar antes del autobús y caminar 1 o 2 estaciones, ir de paseo al parque o el bosque el fin de semana...
Idealmente hay que combinarlo con 1 o 2 sesiones semanales de deporte: bici, natación, gimnasia, remo, danza, musculación... o cualquier otra disciplina que te guste y te ayude a combatir el estrés.
Objetivo: aumentar la masa muscular —especialmente si ya has hecho otras dietas o cuanto más avanzada sea tu edad— para aumentar el gasto energético. Si nunca has practicado deporte o no practicas desde hace mucho, nuevamente, la opinión de tu médico será muy valiosa, incluso podría pedirte que hagas una prueba de esfuerzo.

Limitar el contenido del frigorífico para deshacerse de 10 kilos

Si bien no se trata de contentarse con una zanahorias ralladas o merluza asada, tampoco vas a perder kilos alimentándote exclusivamente de pollo y patatas fritas. Para el almuerzo y la cena, prepara:
  • Hortalizas: crudas, en guisos, en ensaladas o hervidas. Son ricas en fibra y te ayudarán a saciarte y ponerle un freno a los alimentos más calóricos. Para el aliño, utiliza una cucharada sopera de aceite (de nuez o de colza, son las mejores fuentes de Omega 3). Y con las verduras hervidas, una cucharadita de aceite de oliva o mantequilla (de bajo contenido graso).
  • Carne o pescado o huevos o jamón. 100 g en cada comida son suficientes. Son ricos en proteínas, cuyo aporte debe aumentarse ligeramente durante la pérdida de peso para prevenir la pérdida de masa muscular. Opta por la carne de ave (sin piel), las piezas de carne destinadas a los bistecs, los filetes o la carne asada y el filete de cerdo. Cualquier pescado o jamón es adecuado.
  • Pan o hidratos: pasta, arroz, patatas... Esos alimentos, que durante un tiempo estuvieron prohibidos, son esenciales para sentirse saciado, gracias a sus hidratos complejos. Te ayudan a no picar entre comidas. Debes dar preferencia a los más ricos en fibras, cuya energía se libera más progresivamente: pan de centeno, integral o con cereales, copos de avena, muesli, arroz integral, legumbres...
  • Un producto lácteo: leche, yogur o queso. Son importantes por su contenido en calcio y porque completan el aporte de proteínas. De las 3 porciones diarias recomendadas, puedes reservar una parte razonable para el queso. De resto, leche semidesnatada, queso blanco 0%, yogures naturales e incluso yogures de frutas edulcorados con 0% de materia grasa.
  • Una fruta. Varía según los gustos y la temporada, limitándote a 3 frutas al día. Aportan una gran cantidad de antioxidantes y completan el aporte de fibra. Con la fruta pequeña, como las cerezas o las uvas, recurre a un recipiente pequeño para no abusar.
  • Embutidos, patatas fritas, dulces... No es necesario prohibirlos, pero hay que moderar la frecuencia de consumo. Según tu costumbre, autorízate por ejemplo de 2 a 3 «extras» por semana.

Cocina un poco

Cocinar te permite elegir y dosificar la materia grasa que consumes. También, puedes optar por los aceites buenos y evitar las grasas saturadas (aceite de palma) o el omega 6, que favorecen la multiplicación de las células adiposas (aceite de girasol).
Y sobre todo, modera el aporte calórico, porque una cucharada sopera de aceite o una cucharadita de mantequilla (10 g) representan 100 kcal. Si no puedes dedicarle mucho tiempo a la cocina, prepara sopas y platos en grandes cantidades para que dispongas de varias raciones listas para consumir y almacénalas en el congelador.
Truco: puesto que hay que reducir la materia grasa, utiliza y abusa de las hierbas aromáticas, las especias, el tomate, los champiñones, el limón e incluso el vino para cocer la carne a fuego lento o hacer el pescado al horno (durante la cocción, el alcohol tiene tiempo de evaporarse).

Comprueba las raciones

¿Te parece que tu alimentación es equilibrada pero no consigues adelgazar? Tal vez las raciones sean demasiado grandes. Pese a que las necesidades de cada uno son diferentes (en términos generales, los hombres necesitan más que las mujeres), a continuación te indicamos algunas porciones a título indicativo:
  • 1 porción de queso: de 30 a 50 g (1/8 de camembert pesa 30 g).
  • 1 ración de carne o pescado: de 100 a 150 g (1 hamburguesa congelada pesa 100 g).
  • 1 porción de pan en las comidas principales: de 30 a 60 g (de 1/8 a 1/4 de una barra de pan).
  • 1 porción de pan en el desayuno: de 60 a 80 g (de 1/4 a 1/3 de una barra de pan).
  • 1 ración de carbohidratos (servidos con verduras): de 100 a 200 g cocidos (de 3 a 6 cucharadas soperas).
Si tus comidas suelen ser muy copiosas, reduce la cantidad progresivamente, aunque superes durante un tiempo las cantidades señaladas.
Para no comer más de lo necesario, concéntrate durante las comidas, es decir, evita comer viendo la tele, leyendo o trabajando en el ordenador. Si no puedes evitarlo, prepara una bandeja con las cantidades indicadas. Asimismo, intenta comer más despacio para notar la sensación de saciedad y poder parar a tiempo.

No te saltes las comidas

Los estudios se contradicen en lo que respecta al número ideal de comidas al día. Así pues, el desayuno, que suele considerarse imprescindible, no es obligatorio en todas las dietas. No obstante, si te saltas las comidas, puedes pasar mucha hambre a lo largo del día y te arriesgas a comer lo primero que encuentres, por ejemplo, dulces, barritas de chocolate o galletas, pero rara vez se tratará de una ensalada de tomates o un filete de merluza.  
Por tanto, pase lo que pase, organízate para no saltarte las comidas a las que estás acostumbrado. A mediodía, un bocadillo puede resultar suficiente, a condición de que no esté bañado en mayonesa. Acompáñalo de una sopa y una fruta o un yogur o un poco de leche.

Sigue comiendo con tus amigos

Ni hablar de dejar de ver a tus amigos o tu familia durante la pérdida de peso, o lo que es peor, ¡llevar tu propia comida de régimen a casa de quienes te invitan a comer!
La frustración es tal que terminarás por caer en la tentación sin control. Nada te impide recurrir a alguna astucia, por ejemplo, proponles ir a comer a un japonés (ensalada de col, pescado crudo y arroz natural, ¡perfecto!), en lugar de a un italiano (pizza 4 quesos: a consumir con moderación).
Si te invitan, la mejor manera de evitar lanzarte sobre los cacahuetes es tomar un tentempié ligero justo antes de salir: una sopa, un huevo duro, un poco de queso blanco... Puedes servirte una sola vez y aprovechar tus «comodines», los extras que te has autorizado: embutidos, dulces o un plato con más grasa.
Bebe mucha agua y ¡deja siempre un poco de vino para impedir que te sirvan más de la cuenta! Si pese a todos los esfuerzos que has hecho, la comida es especialmente rica en grasas, confía en tu apetito. ¿No tienes hambre al llegar la siguiente comida? Prepara algo muy ligero: pescado o carne, verduras de bajo contenido graso y productos lácteos

Si quieres perder 10 kilos, no tengas prisa

Los regímenes exprés están pasados de moda. ¡No intentes perder 10 kilos en un mes! Además, no has ganado 10 kilos en un mes. Actualmente, se recomienda perder entre 1 y 2 kilos al mes(3). ¿Te parece poco? Acuérdate de que los regímenes draconianos que te hacen perder kilos a una velocidad de infarto trastornan el metabolismo y no evitan que vuelvas a ganar peso en cuanto haces una excepción. Para animarte, traza tu propia curva de peso: lo esencial es que llegues a ver el momento en el que empieza a bajar la curva.
Otro punto importante: no te estreses si el peso se queda estancado 2 o 3 semanas, aunque no hayas cambiado nada en la dieta y sigas consumiendo las mismas calorías. Probablemente has alcanzado el último peso que el organismo había memorizado. Si sigues esforzándote, poco a poco volverás a perder peso (a menos que te hayas fijado un objetivo poco realista...).

No pierdas las buenas costumbres

¿Has conseguido llegar al peso ideal? Pues las mismas causas dan lugar a los mismos efectos, es decir, para mantenerte, no queda más remedio que respetar las nuevas costumbres de forma permanente. Sigue moviéndote, sobre todo porque la pérdida de peso te permite, con toda seguridad, progresar más rápido en tus entrenamientos. E intenta mantener el equilibrio, lo que no impide que puedas obsequiarte con un plato más rico en grasas o un buen postre cuando se presente la ocasión. Para no fracasar a largo plazo, si te ves en la necesidad, ¡solicita la ayuda de un profesional de la salud!

Inhibidores naturales del apetito

Inhibidores naturales del apetito

Para evitar ganar peso o adquirir buenos hábitos alimentarios, desearías poder regular mejor tu apetito. Para ello, recurre a los alimentos que sacian de manera natural. El experto en nutrición Gilles Mithieux, te ayuda a elegirlos.
Inhibidores naturales del apetito
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Los inhibidores naturales del apetito son alimentos que, gracias a sus propiedades nutritivas, favorecen rápidamente el sentimiento de saciedad. Mithiex, director de investigación de la Universidad de Lyon, Francia, nos explica cómo reducir el hambre de manera sana para evitar los abusos.

¿Qué mecanismos permiten limitar la sensación de hambre?

Existen dos tipos de mecanismos susceptibles de colmar el hambre: el mecanismo de saciedad y la información de saciedad. El mecanismo de saciedad se basa en sensaciones mecánicas que informan al cerebro de que está lleno. Hay dos señales que sirven para comunicar este mensaje: la distensión del estómago y la secreción de dos hormonas, la colecistocinina y la GLP-1. Se trata de un mecanismo rápido, ya que tarda entre una hora y una hora y media. Durante una comida especialmente rica, por ejemplo, la sensación de estar satisfecho tarda alrededor de 30 minutos en llegar.
La sensación de saciedad, es decir, el hecho de no tener más hambre, es un fenómeno a corto plazo y sólo se produce entre dos comidas, con el fin de no tener hambre entre, digamos, el almuerzo y la cena. Sin embargo, los mecanismos de la saciedad aún no se conocen en profundidad

¿Hay dietas que producen mayor sensación de saciedad?

En un estudio publicado en 2005 demostramos que, a largo plazo, las dietas ricas en proteínas modifican el metabolismo del intestino, en el sentido de que influyen en su capacidad de generar glucosa a partir de las proteínas.
Así, seis horas después de una comida rica en proteínas, la glucosa sale del intestino como si acabara de ser ingerida. Cuando ésta es detectada, se envía una señal que informa al cerebro de que corte la sensación de hambre.

¿Qué categorías de alimentos propician más la saciedad?

De manera general, todos los alimentos ricos en proteínas, ya que tienen la posibilidad de activar la señal que acabo de mencionar y de cortar el hambre. Los champiñones, por ejemplo, son muy buenos “abastecedores” de proteínas. Las proteínas vegetales de las frutas y verduras también favorecen la saciedad y, además, traen aparejados otros nutrientes beneficiosos como los antioxidantes. En este sentido, las habas, las lentejas y las judías son igualmente eficaces ya que son a la vez saciantes y ricas en proteínas.

Cinco alimentos saciantes naturales

  • La  manzana:dale unos mordiscos para dejar se sentir un agujero en el estómago. Es buena y sana.
  • Un gran vaso de agua: una astucia muy eficaz para mitigar el apetito feroz.
  • El yogur: con la condición de que sea natural y sin azúcar.
  • Los huevos: sobre todo la clara, muy rica en proteínas y por tanto altamente saciante. La yema, por su parte, es muy rica en grasas.
  • Las sopas y los caldos: son ricos en agua, fibras y proteínas; pero hay que comerlas sin queso.

¿Consumir regularmente comidas ricas en proteínas permite reducir el hambre de manera durable?

Hemos probado la experiencia en ratones alimentados mediante dietas ricas en proteínas durante una semana. Pero descubrimos que cuando esta dieta dura demasiado los efectos positivos desaparecen e incluso puede crearse un desequilibrio. De modo que, para disfrutar de los efectos positivos de estas sustancias y evitar los efectos nocivos sobre la glucemia, hay que limitar el aporte cotidiano de proteínas.

¿Qué podemos hacer para evitar llegar a la mesa muertos de hambre?

La idea es empezar la comida por los alimentos bajos en energía pero ricos en agua: el estómago se hincha y nos sentimos saciados más rápidamente. Las crudités permiten obtener este efecto, lo mismo que el yogur.

¿Qué efectos tienen las fibras sobre la saciedad?

La favorecen. En efecto, las fibras tienen la capacidad de bombear agua y, en consecuencia, inflan el estómago. La cantidad de excrementos aumenta mucho después de una comida rica en fibras. Por otra parte, las fibras tienen un efecto beneficioso sobre el control de la glucemia.

Se han mencionado las ventajas de los péptidos de levadura. ¿Puede contarnos más sobre estas sustancias?

Efectivamente, un equipo de investigadores ha comprobado que las capacidades saciantes de los péptidos son mayores a la media. Pero es una cuestión que requiere de más estudios.
Y. Saïdj

Perder peso a partir de los 45 años

Todas las que lo han probado lo saben bien: adelgazar después de los 45 no es nada .fácil Con el paso del tiempo, las curvas se van instalando y con los cincuenta a la vuelta de la esquina, las hormonas se alteran ¡dificultando aún más las cosas! Sin embargo, olvidándonos de recuperar el peso que teníamos cuando éramos jóvenes, es fácil perder peso a largo plazo con esfuerzos diarios y con una higiene de vida mejor.
Perder peso a partir de los 45 años
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Te presentamos diez posibles problemas que pueden impedirte perder peso a partir de los 45 años y cómo superarlos.

1) El cuerpo quema menos calorías.

Naturalmente, tu cuerpo necesita menos calorías para cumplir con las diferentes funciones. ¡Es hormonal! Además, los kilos de más empiezan a instalarse no sólo en el trasero, sino en la parte de arriba del cuerpo, siempre a causa de las hormonas que empiezan a fallar.
La solución: disminuir el aporte energético diario entre 150 y 300 kilocalorías. Eso equivaldría a un helado o cuatro rodajas de salchichón…

2) Haber seguido muchas dietas anteriormente.

Cuantas más dietas hayas hecho, más le costará a tu cuerpo reaccionar. Puede que hayas empezado a ser insulino-resistente y tu páncreas ¡ya no trabaja tan bien! La solución: olvídate de las dietas hiperproteicas que harán que tu organismo sea todavía más resistente.
Cambia algunos hábitos y limita el consumo de queso y embutido. Come más grasas vegetales y alimentos con alto contenido en fécula al mediodía (excepto pan). Así, evitarás lanzarte a por una tableta de chocolate justo después.

3) Te pierden los platos a fuego lento.

Es normal porque tu gusto se ha ido formando a lo largo del tiempo y has aprendido a desear lo bueno… La solución: aprende a aligerar los platos. Prepara garbanzos pero sin chorizo (o si lo haces, por lo menos prepáralo en una olla aparte), sustituye el jamón por el tocino…

4) Te encanta el buen vino.

Te gusta mucho y con el paso del tiempo entiendes más. El problema está en que un vaso de vino contiene 70 kc.
La solución: aprende a conformarte con un vaso de vino en la mesa y pon siempre un vaso de agua al lado para calmar la sed. Si tomas el aperitivo, olvídate de los vinos dulces y de los cócteles…

5) Ya no te tomas tu tiempo para cocinar.

Tus hijos ya no están en casa, por eso, cada vez optas más por calentar platos ya preparados. Además, ¡tienes buen apetito! La solución: sin dejar de cocinar rápido, prepara pescado al papillote, verdura… Prueba el alga agaragar en polvo que sirve de gelatina y no tiene calorías. ¡Un milagro para salsas y terrinas!

6) Comes mucho en restaurantes

El problema es que la comida que ofrecen normalmente suele ser grasa y las cantidades no siempre se adaptan al apetito.
La solución: ¡Elegir correctamente! Verdura o sopa de primero y pescado o carne blanca de segundo.
Pide un suplemento de verduras o una ensalada y olvídate de las salsas y del postre. Cuando llegues a casa tómate un yogurt o una pieza de fruta si es necesario.

7) No haces deporte

Es una pena porque tu necesidad energética ha bajado y es necesario que aumentes el gasto físico.
La solución: Prueba con una actividad que te guste y que puedas practicar varias veces por semana: andar en bicicleta, bailar, pasear, jardinería… ¡Todo menos desesperarte delante de la tele!

8) Tienes más grasa y menos músculos

Tu cuerpo ha perdido firmeza. El riesgo que tiene adelgazar es que puedes perder músculo.
La solución: consumir proteínas en cada comida principal: huevos, pescado, carne blanca, jamón cocido y legumbre (lentejas, judías…).

9) Sufres de retención de líquidos

Desgraciadamente es algo hormonal. Además, seguro que también tienes algo de celulitis.
La solución: preparados o alimentos diuréticos que además, te estimularán los riñones. Elige alimentos ricos en potasio como los espárragos, el hinojo, la pera, el plátano… ¡que eliminan toxinas!

10 ) No tienes sed

La sensación de sed disminuye con el paso de los años y ahora apenas bebes. Resultado: eliminas peor los residuos del organismo y quemas menos energía.
La solución: Toma tés, añade la piel de los cítricos en las botellas de agua, toma infusiones… y consume frutas y verduras ricas en agua, con pocas calorías y que te saciarán gracias a la fibra que contienen. Las más hidratantes son el pepino, el calabacín, la lechuga y la sandía.

Modelo de menú para adelgazar después de los 45

  • Desayuno: Café o té sin azúcar 2 rebanas de pan integral + 10g de mantequilla y una cucharada de café de mermelada 1 yogurt natural 1 kiwi 
  • Comida: Espárragos con una cucharada sopera de vinagreta (3 cucharadas de aceite de colza + 1 cucharada de agua + 1 cucharada de vinagre + media cucharada de mostaza) + perifollo Pasta (150g) con marisco y pimientos 1 cucharada sopera colmada de parmesano Fresas 
  • Merienda: Té sin azúcar Con hambre: 1 yogurt edulcorado con sandía 
  • Cena: Gazpacho con bastoncitos de pepino Lubina con hinojo + limón + 1 cucharada de aceite de oliva 1 queso fresco 20% de MG con frambuesas.
  • Antes de acostarse: 1 infusión

martes, 16 de febrero de 2016

La calidad de los medicamentos genéricos

En todo tipo de productos y servicios podemos encontrarnos con diferentes ofertas con una calidad determinada a un precio determinado, que en muchas ocasiones esperamos que sea más o menos proporcional a la calidad. Sin embargo a la hora de la verdad no es extraño que encontremos distintas calidades con el mismo precio. Existen asociaciones de consumidores que estudian la relación calidad- precio y denuncian los casos más flagrantes de falsa propaganda, baja calidad, etc.
La calidad de los genéricos
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Pero los medicamentos que podemos comprar en una oficina de farmacia, son un caso especial. Tanto el precio, como los requisitos que afecten a su eficacia y seguridad, están fijados por la administración que exige por ley un nivel de calidad “mínimo” que es altísimo en todos los medicamentos por igual (originales y genéricos) y en sus procesos de fabricación y control (definidos en las “Normas de Buena Fabricación”). Además todo esto es comprobado por numerosos inspectores tanto privados como gubernamentales.
Que un inspector encuentre defectos significativos en la calidad durante la producción de un medicamento puede dar lugar a la retirada del producto del mercado, a la suspensión de la fabricación hasta su solución, y en los casos más graves puede tener consecuencias penales para el responsable de la calidad de cada laboratorio (en España, el Director Técnico).
Otro punto a destacar es que dado que es más difícil inspeccionar frecuentemente una planta de fabricación de medicamentos fuera de la Unión Europea, es que la calidad de todo medicamento importado debe ser garantizada con un control de calidad adicional en algún país de la Unión.
En cierto sentido podemos decir que todos los medicamentos han de tener por ley el mismo nivel de calidad y que por lo tanto la relación calidad-precio en un medicamento, dependerá por tanto de la utilidad médica del principio activo, y en casos en que se comparen medicamentos con un mismo principio activo (por ejemplo, un original con su genérico) exclusivamente del precio al que se vendan.

Cuando sol y medicamentos no hacen buenas migas

Cuando sol y medicamentos no hacen buenas migas

Se sabe que numerosos cosméticos y perfumes no siempre hacen buenas migas con el sol. Aunque es un fenómeno menos conocido, algunos medicamentos pueden igualmente provocar intolerancias solares y reacciones locales. Lee estos consejos antes de ir a la playa.
Cuidado con el sol y los mediamentos
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Los ultravioletas (UV) son rayos emitidos naturalmente por el sol. Filtrados en parte por la capa de ozono, llegan a nuestra piel de forma insidiosa ya que son invisibles y no calientan, a diferencia de los rayos infrarrojos. La exposición a los UV solares o artificiales de algunas moléculas sensibles provoca reacciones químicas. Una vez absorbido, un medicamento se reparte en la circulación sanguínea y se expone a los UV a través de la piel. Si el medicamento correspondiente es sensible, las reacciones químicas que provoca la exposición pueden producir sustancias tóxicas o alergenas, se habla entonces de fotosensibilización. Cuidado, esas reacciones pueden ser graves y necesitar una suspensión del tratamiento o contraindicar totalmente la exposición al sol.

Los medicamentos, enemigos del bronceado

Por una toxicidad directa o por un fenómeno alérgico, los medicamentos pueden ser los enemigos del bronceado. Se han descrito dos tipos de reacciones cutáneas: la reacción fototóxica y la reacción fotoalérgica:
  • La reacción fototóxica se caracteriza por un eritema, es decir, una rojez de la piel y las vesículas, pequeños granos de líquido. Es una reacción de tipo “insolación” que se localiza en las zonas expuestas. Sobrevienen inmediatamente después de la exposición a los UV y solamente si la dosis de medicamento y la exposición solar son bastante importantes.
  • La reacción fotoalérgica se caracteriza por un eritema, vesículas y prurito. Sobreviene durante la segunda toma del medicamento y generalmente 48 horas después de la exposición. Además, no se relaciona estrictamente con la dosis absorbida y puede propagarse a las zonas protegidas.

¿Qué conducta adoptar?

Cuando debes tomar un medicamento que expone a riesgos de fotosensibilización, debes evitar imperativamente exponerte al sol o a los UV artificiales. Debes saber que la exposición del escote o de las manos puede bastar para la activación de la reacción.
No dudes en abordar esta cuestión con tu médico, que podrá, llegado el caso, modificar la prescripción por un medicamento que no presente riesgo de fotosensibilización. Eventualmente, si no existe un medicamento equivalente, puede considerarse una suspensión momentánea del tratamiento en curso.

La dependencia a los medicamentos en 10 preguntas


La dependencia a los medicamentos en 10 preguntas
Algunos medicamentos provocan verdaderas adicciones. Los psicotrópicos –sobre todo las benzodiazepinas–, que se prescriben como ansiolíticos e hipnóticos, son los más adictivos. Muchas personas consumen estas moléculas a diario, cuando deberían tomarse puntualmente, durante unas semanas como máximo. Otras veces, la adicción la provocan analgésicos, estimulantes o cualquier otro tipo de medicamento.
La dependencia a los medicamentos
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Como con toda adicción, la dependencia a los medicamentos provoca síntomas de abstinencia y una pérdida de control de la conducta que obliga a seguir consumiéndolos. Los doctores Maurice Dematteis, especialista en adicciones y farmacólogo, y Michel Mallaret, farmacólogo y responsable del Centro de Evaluación e Información sobre Famacodependencia (Grenoble, Francia), repasan este tema.

¿Qué es la dependencia a los medicamentos?

La dependencia a los medicamentos consiste en una dependencia física que se traduce en una necesidad imperiosa de consumirlos para sentir placer o aliviar un dolor. Lo que marca que existe una adicción a un medicamento es el uso que se hace de él, con una pérdida de control: consumo de manera compulsiva, sean cuales sean las consecuencias, aunque ello comporte sufrimiento psíquico o incluso físico.

La vida de la persona gira en torno a la obtención y el consumo de esa sustancia. Algunos medicamentos favorecen ese fenómeno de “tolerancia” o “acostumbramiento”: el organismo se habitúa a él y se hace necesario aumentar las dosis para obtener el efecto deseado.

¿Cuáles son los medicamentos más susceptibles de provocar una dependencia?

Los medicamentos psicotrópicos –en particular las benzodiazepinas–, que generalmente se utilizan como ansiolíticos e hipnóticos, los derivados de la morfina, prescritos como analgésicos (codeína, tramadol y derivados morfínicos fuertes) y los tratamientos de sustitución de los opiáceos.

El nefopam (analgésico no morfínico) y los medicamentos psicoestimulantes como el metilfenidato (una anfetamina) o el modafinil inducen a la dependencia psíquica. Algunos medicamentos antihistamínicos, antidepresivos, antimigrañosos, antiparkinsonianos, broncodilatadores o corticoides también pueden ser objeto de abusos y dependencias.

Finalmente, no hay que olvidar los medicamentos que se venden sin receta médica: los analgésicos y los antitusígenos codeínicos, los antitusígenos con dextrometorfano, los descongestivos nasales con pseudoefedrina y los antihistamínicos.

¿Cuáles son los síntomas de la dependencia física?

Aparecen cuando se suspenden o disminuyen la dosis de las benzodiazepinas o de los derivados morfínicos. Los síntomas pueden aparecer al cabo de unos días, a veces un poco más, según los medicamentos y lo que dure su efecto.
  • Las benzodiazepinas son esencialmente utilizadas como ansiolíticos y o hipnóticos, pero también como antiepilépticos o relajantes musculares. La abstinencia produce ansiedad, insomnio e incluso crisis epilépticas bajo la forma de convulsiones muy peligrosas.
  • Las morfinas, que producen un efecto analgésico, se conocen por favorecen el estreñimiento y bloquear los sistemas biológicos del estrés. La abstinencia, en consecuencia, produce dolores difusos, diarrea, sensación de frío-calor, secreciones nasales, palpitaciones, elevación de la tensión arterial, etc.

¿Cómo se manifiesta la dependencia psíquica?

La dependencia psíquica consiste en una modificación en el funcionamiento de ciertos circuitos cerebrales, sobre todo en una sensibilización de las neuronas asociadas al placer y a la recompensa. La abstinencia del medicamento produce un estado inverso: carencia, malestar, ansiedad, sensación de vacío o cierta depresión. Todos esos estados pueden llevar a consumir la droga de nuevo, más aún cuando otras modificaciones cerebrales favorecen el consumo compulsivo y la pérdida de control.

La dependencia psíquica comporta también una dimensión conductual. El consumo de medicamentos se ve favorecido por el contexto y por ciertos hábitos (reflejo de Pavlov). El medicamento puede consumirse, de manera muy ritualizada, por el placer o el alivio que produce. Las tomas se repiten varias veces al día; otras veces se reducen pero se toman de golpe, por la noche sobre todo. El aspecto conductual favorece las recaídas, incluso años después de haber suspendido el medicamento, cuando un contexto particular reactiva el recuerdo.

¿Hay personas con un mayor riesgo de desarrollar una dependencia farmacológica?

Sí. Esta susceptibilidad viene de una susceptibilidad genética. Así, el riesgo de desarrollar una dependencia farmacológica es mayor si existen antecedentes familiares de dependencia o si ya se sufre una adicción a un producto (alcohol, tabaco, drogas, etc.) o, por ejemplo, al juego. Algunos temperamentos, rasgos de personalidad y enfermedades psiquiátricas facilitan el consumo de medicamentos y el desarrollo de una dependencia.

El ambiente también influye. Un contexto estresante favorece el inicio del consumo, su repetición y las recaídas. Existen profesiones que, por sus características, llevan a una mayor exposición (viajes, trabajo nocturno, búsqueda de rendimiento, etc.) o simplemente facilitan su obtención (ámbito médico).

¿Qué riesgos lleva aparejada la dependencia farmacológica?

Como con cualquier adicción, la vida puede estar centrada en la búsqueda y el consumo de un medicamento, con un abandono progresivo de otras actividades y un riesgo de aislamiento.

Más específicamente, ciertos medicamentos impactan en la actitud profesional y en la conducta frente al volante, lo que puede provocar más accidentes. El aumento de las dosis puede desembocar en una sobredosis potencialmente mortal, sobre todo si también se consumen otras sustancias, como el alcohol u otros medicamentos.

También pueden darse episodios de sobreconsumo, responsables de intoxicaciones farmacológicas voluntarias, sin intención de muerte pero que pueden causarla.

Los descongestivos nasales, que se consumen de manera abusiva por sus efectos psicoestimulantes, tienen consecuencias vasculares (vasocontricción). En caso de sobredosis pueden causar hipertensión arterial, un accidente cerebrovascular o un infarto de miocardio. Los medicamentos que contengan codeína y paracetamol son tóxicos, porque este puede inducir la aparición de una hepatitis que sería mortal en caso de sobredosis.

Algunos psicotrópicos pueden causar estados de confusión y favorecer la aparición o el agravamiento de problemas psiquiátricos; pueden igualmente propiciar la aparición de conductas agresivas contra uno mismo (suicidio) y contra el entorno.

Sin embargo, el riesgo no está solo relacionado con la sobredosis. Cuando el organismo ha desarrollado una dependencia física, la ausencia de medicamentos expone a un síndrome de abstinencia, potencialmente mortal en el caso de las benzodiazepinas (convulsiones) y muy doloroso y estresante en el de los derivados morfínicos.

¿Hay maneras de evitar estas adicciones?

Cuando los enfermos compran medicamentos sin receta, deben preguntar al farmacéutico y saber que algunos provocan adicciones. En estos casos hay que evitar el consumo prolongado y respetar las dosis recomendadas.

En cuanto a los medicamentos con receta, el uso de ansiolíticos e hipnóticos no debe ser automático, ya que producen un efecto muy rápido pero potencialmente efímero si las dosis son constantes. Esto es resultado del fenómeno de tolerancia, es decir, de acostumbramiento. Por otro lado, estas sustancias solo curan el síntoma. Un tratamiento completo debe abordar las causas de la ansiedad o el insomnio. Si el médico decide prescribir estos medicamentos, debe hacerlo por un tiempo muy determinado y verificar que la suspensión del tratamiento se haga de manera progresiva.

Ocurre lo mismo con los derivados morfínicos. Cuando el consumo prolongado de estos medicamentos es legítimo, por ejemplo en el caso de pacientes con dolor crónico, el riesgo de adicción es bajo. Pero si el paciente se ve obligado a aumentar las dosis de manera repetida porque sigue sintiendo el dolor, eso indica que el tratamiento no está siendo efectivo y hay que reevaluarlo.

¿Es posible reconocer a una víctima de una adicción farmacológica?

Algunos de sus comportamientos pueden alertar, por ejemplo, que se automedique de manera excesiva, que sienta malestar tras la última toma del medicamento o que tenga dificultad para controlar el consumo, ingiriendo dosis superiores a las recomendadas o prescritas.

La persona que desarrolla una dependencia puede parecer insistente a la hora de querer obtener sus medicamentos: puede consultar a varios médicos para multiplicar las recetas, recurrir a su entorno o al mercado negro. Por miedo a que le falte, siempre lleva dosis de reserva consigo, en el bolso, en el coche, etc.

Dado que el problema puede enmarcarse dentro de un problema adictivo más global, es importante verificar que la persona no sea adicta a otras sustancias, como el alcohol o el cánnabis.

¿Cómo actuar en caso de una dependencia reconocida?

Algunos pacientes logran desintoxicarse solos, pero hacerlo implica riesgos, sobre todo si padece una adicción a las benzodiazepinas, cuya suspensión abrupta puede desencadenar crisis de epilepsia, incluso en personas que nunca las hayan sufrido. Para limitar los efectos de la abstinencia, es necesario proceder paulatinamente.

Como indicábamos en la pregunta número cuatro, la dependencia psíquica afecta a la conducta. Es importante comprender en qué contexto se da el consumo para poder prevenir las recaídas. En esos casos es importante que haya un acompañamiento tanto médico como psicológico, para evitar las complicaciones de la desintoxicación y las recaídas.

¿Cómo transcurre la desintoxicación?

Primero, debe ser planificada e, idealmente, tener lugar en un momento favorable. Puede ser más o menos rápida, requerir consultas u hospitalización. Todo depende de los medicamentos que se consuman, de las dosis, de si se consumen otros productos y del riesgo médico. Este es más elevado en una persona que ya haya tenido convulsiones o que presente riesgo cardiovascular. También hay que tener en cuenta el contexto social, familiar, etc.

El cuerpo médico y el entorno deben estar atentos a un posible consumo de otras sustancias (alcohol, drogas, etc.), así como al riesgo de agravamiento de una enfermedad psiquiátrica.

Existen tratamientos para disminuir el malestar y las complicaciones eventuales de la desintoxicación. El resto del tratamiento, más largo, está dirigido a minimizar el riesgo de recaídas, permitiendo que la persona comprenda cómo se ha desarrollado su dependencia y ayudándole a implementar nuevos hábitos (gestión del estrés, mejor estilo de vida…). Como con cualquier otro tipo de adicción, la dependencia farmacológica requiere de un tratamiento global.

Medicamentos falsos, un peligro para tu salud

Medicamentos falsos, un peligro para tu salud

Medicamentos falsos, ¡peligro!
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Cuidado con las pastillas envenenadas

Marcia Bergaron pensaba haber comprado un auténtico medicamento. Sin embargo, esta canadiense de 58 años apareció en numerosas portadas de periódicos tras morir, en 2006, víctima de una arritmia cardiaca debido a una intoxicación por metales pesados. ¿Las causas de la intoxicación? Un tratamiento de uso frecuente que había obtenido por un circuito paralelo. “En los medicamentos falsificados se pueden encontrar todo tipo de sustancias venenosas”, explica el Dr. Wendy Greenall, farmacéutico y responsable del laboratorio Pfizer de Sandwich (Kent), que somete a tests medicamentos falsos llegados de todo el continente europeo y africano. “Arsénico, matarratas, anfetaminas, ácido bórico, tinta de impresora, polvo de ladrillo, ceras…”. Por no mencionar los numerosos disolventes… Los laboratorios farmacéuticos tienen procedimientos muy precisos para eliminar cualquier rastro de disolvente en el producto final. Las redes de mafias que fabrican medicamentos falsos no. En el Reino Unido, país con una ínfima regularización del sistema de distribución de los medicamentos donde los fármacos circulan a lo largo y a lo ancho, se ha difundido una campaña de choque televisiva (www.realdanger.co.uk). En ella se puede ver como un hombre, tras haber ingerido un medicamento procedente de la red, saca de su boca una rata muerta, símbolo de todas las toxinas presentes en ese tipo de productos.
¿Qué riesgo conllevan?
En el peor de los casos, una intoxicación no mortal. En el peor, la muerte.

Falsificaciones y placebos

En febrero de 2007, la Afssaps (Agencia francesa de seguridad y productos sanitarios) alerta de la necesidad inminente de retirar del mercado dos lotes de Plavix, un antiagregante plaquetario utilizado en la prevención de la aterotrombosis. Las autoridades sanitarias fueron alertadas de la circulación en el territorio británico de dos lotes de medicamentos con el mismo número y… con polvos de la madre Celestina en su contenido. Finalmente, los medicamentos retirados del mercado en Francia resultaron ser verdaderos medicamentos, explica Yves Juillet. Los del mercado inglés, simplemente imitaciones vendidas de manera engañosa dentro de cajas con los números de lote copiados de las francesas.
¿Qué riesgo conllevan?
En el caso de patologías de evolución lenta, una agravación progresiva de la enfermedad. En afecciones graves como problemas cardiovasculares, un ataque mortal.

¡Cuidado con las resistencias!

200.000 muertes por paludismo hubiesen podido evitarse en los países en vías de desarrollo si los pacientes hubiesen sido tratados con medicamentos auténticos. Esta estimación de la Organización Mundial de la Salud se basa en el hecho de que en esos países, entre un 50 y un 70% de los medicamentos que circulan son falsos. Algunos de ellos contienen la sustancia protectora pero en unas proporciones insuficientes para impedir la proliferación del parásito. Un problema que se extiende también a los antibióticos o a los antivirales que resultan ineficaces por culpa de dosis insuficientes.
¿Qué riesgo conllevan?
Las bacterias, parásitos o virus que han estado en contacto con la sustancia activa pero en proporciones insuficientes desarrollan una mayor capacidad de resistencia a la molécula. Los microorganismos super resistentes circulan entre la población mientras que el verdadero medicamento no llega…

Los secretos de un buen botiquín de viaje


Los secretos de un buen botiquín de viaje

Es momento de irse de vacaciones. Recorras el mundo con una mochila a la espalda o viajes a la costa en familia, el botiquín es esencial para ti y tus hijos. Antes de enumerar los medicamentos y el material indispensable, descubre algunos consejos fundamentales.
Qué llevar en tu botiquín de viaje
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Acudir al médico y a la farmacia

Además de visitar al médico, es aconsejable ir a la farmacia para comprar los medicamentos que no necesitan receta. Es el caso de las tiritas, los antisépticos y de algunos medicamentos. Si se visita un país de clima cálido, ir al médico es imperativo porque es muy posible que ciertas vacunas sean un requisito para cruzar la frontera. Si se visita una región afectada por el paludismo, seguramente habrá que seguir un tratamiento preventivo.

Un botiquín acorde a las vacaciones

El botiquín debe adecuarse a cada tipo de viaje, a su duración y al modo de viajar de cada uno. Es importante llevar suficientes productos y medicamentos para toda la estancia, sobre todo si es larga o si se siguen tratamientos a largo plazo, como los antihipertensivos, los hipolipolipemiantes, etc. Dormir en una tienda de campaña no es igual que hacerlo en un hotel cinco estrellas, por eso el contenido del botiquín debe adaptarse a cada tipo de aventura…

Mejor los medicamentos en pastillas

De manera general, es mejor llevarse de viaje medicamentos en comprimidos o cápsulas, puesto que los líquidos, una vez abiertos, duran menos. Los supositorios son muy sensibles al calor, y una vez que se han derretido… ¡es difícil aplicarlos! Es importante llevar la caja de los medicamentos o al menos el prospecto. Para saber más, puede recurrir al apartado Guía de medicamentos.
Doctissimo propone una lista detallada de medicamentos, cosméticos y material médico de utilidad en los viajes; no hace falta llevarse todo, si no, no quedará espacio para la ropa. Para facilitar la lectura de la lista, los medicamentos se han clasificado según el tipo y el modo de utilización de cada uno.