Masturbación para superar el vaginismo
El autoconocimiento, no solo de la propia anatomía sino del solo placer, es un elemento imprescindible para una sexualidad sana y satisfactoria. Por eso no puede faltar en un proceso de superación del vaginismo.

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El vaginismo consiste en la contracción involuntaria de la musculatura vaginal que dificulta o impide la penetración. El conocer la propia anatomía genital y conseguir un mayor control sobre los músculos de la vagina es un paso importante para mejorar en el vaginismo.
Experimentar placer a solas, además, es importante para vivir una sexualidad más sana y placentera también en pareja.
Según los estudios, los niños y niñas comienzan a manipular sus genitales desde el vientre materno, todos los infantes descubren su cuerpo y experimentan con él y no es extraño verles entretenidos tocándose los genitales. Seguirán haciéndolo hasta aproximadamente los 6 años y luego volverán a retomarlo sobre los 10 u 11 años. En esta segunda fase los tocamientos ya no son tan dirigidos al autoconocimiento como al placer.
Así, la mayoría de las personas comienza a masturbarse en la preadolescencia pero muchas mujeres reciben mensajes negativos sobre la autoestimulación desde la infancia y dejan de hacerlo, ni siquiera lo retoman en la adolescencia. Esto hace que su proceso de aprendizaje sobre su cuerpo se interrumpa, no conocen sus genitales ni su función placentera y además han recibido mensajes sobre que esa sensación es mala con lo cual es más probable que la eviten en pareja.
Comenzar a autoestimularse
Aprender a masturbarse de adulta puede ser más complicado que de pequeños ya que la experiencia va cargada de prejuicios y sentimientos de vergüenza y culpa.
Te recomendamos comenzar palpando tu vulva para intuir todas sus partes; los labios mayores, los labios menores, el glande del clítoris y la vagina. Acaricia la zona suavemente y percibe las distintas texturas y temperaturas, no te fuerces a sentir placer.
Poco a poco, en los siguientes días puedes ir variando ritmos y presiones, experimentando con las sensaciones para quedarte con las que más te gustan.
Elimina las ideas preconcebidas sobre lo que debe gustarte y lo que no y en que intensidad, simplemente disfruta de tu cuerpo e inventa tu propio placer.
Siguientes pasos en la masturbación para el vaginismo
La zona más sensible de los genitales femeninos es el glande del clítoris, la vagina no tiene tanta sensibilidad así que estos siguientes pasos tratan más del autoconocimiento que del placer.
Debes saber que la vagina no es un conducto como tal, es lo que se llama un espacio virtual, esto es que las paredes de la vagina están pegadas las unas a las otras y se adaptan a lo que tenga que entrar o que salir. Piensa que los bebés salen de la vagina y no hay unas vaginas mejores que otras para dar a luz así que para recibir un pene también están todas preparadas.
En cuanto a la profundidad, en reposo la vagina tiene una longitud de unos 8 cm pero con la excitación se alarga para dar espacio al pene y llega a los 14 cm, la parte más sensible son los primeros 3 cm desde la entrada.
Una técnica muy utilizada en el tratamiento del vaginismo es la desensibilización con dilatadores, trata simplemente de ir introduciendo objetos de forma fálica en tamaños progresivos, comenzando por el que es apenas como un dedo meñique y acabando en un tamaño similar al pene erecto.
Tú misma puedes crear tus propios dilatadores con aplicadores de tampones, con velas e incluso con verduras como zanahorias, calabacines y pepinos, recuerda solo lavarlos bien y colocarles un preservativo.
Para empezar puedes utilizar tu propio dedo, simplemente coloca la yema del dedo en la entrada de la vagina y acostúmbrate a la sensación, más tarde puedes ir introduciendo poco a poco el dedo. Si en algún momento te sientes incómoda, no lo saques, solo déjalo ahí quieto hasta que la sensación desaparezca. Cuando lo vayas aceptando atrévete a explorar tu vagina moviendo el dedo hacia los lados y hacia delante y atrás. Intenta contraer la musculatura y relajarla, lo observarás porque presionarás el dedo con la vagina, ¿te das cuenta de lo difícil que es moverlo así? Eso puede ayudarte a controlar los espasmos musculares.
Una vez te vayas sintiendo más cómoda enseña a tu pareja como hacerlo y que él mismo introduzca los dedos y más tarde los dilatadores domésticos que has creado. Relájate y confía en tu pareja y en tu cuerpo, ¡es muy importante!
Acude a un especialista
Si estos consejos no te han sido útiles o no te sientes capaz de llevarlos a cabo sin una orientación profesional lo mejor es acudir a un terapeuta sexual que te enseñe a relajarte, a eliminar la ansiedad y a conocer tu cuerpo mejor.
El especialista también te ira aconsejando dilatadores y pautas para utilizarlos en una secuencia temporal adecuada.