Translate

Datos personales

Archivo del blog

viernes, 5 de febrero de 2016

Masturbación para superar el vaginismo

Masturbación para superar el vaginismo

El autoconocimiento, no solo de la propia anatomía sino del solo placer, es un elemento imprescindible para una sexualidad sana y satisfactoria. Por eso no puede faltar en un proceso de superación del vaginismo.
Masturbación para superar el vaginismo
© Getty Images
El vaginismo consiste en la contracción involuntaria de la musculatura vaginal que dificulta o impide la penetración. El conocer la propia anatomía genital y conseguir un mayor control sobre los músculos de la vagina es un paso importante para mejorar en el vaginismo.
Experimentar placer a solas, además, es importante para vivir una sexualidad más sana y placentera también en pareja.
Según los estudios, los niños y niñas comienzan a manipular sus genitales desde el vientre materno, todos los infantes descubren su cuerpo y experimentan con él y no es extraño verles entretenidos tocándose los genitales. Seguirán haciéndolo hasta aproximadamente los 6 años y luego volverán a retomarlo sobre los 10 u 11 años. En esta segunda fase los tocamientos ya no son tan dirigidos al autoconocimiento como al placer.
Así, la mayoría de las personas comienza a masturbarse en la preadolescencia pero muchas mujeres reciben mensajes negativos sobre la autoestimulación desde la infancia y dejan de hacerlo, ni siquiera lo retoman en la adolescencia. Esto hace que su proceso de aprendizaje sobre su cuerpo se interrumpa, no conocen sus genitales ni su función placentera y además han recibido mensajes sobre que esa sensación es mala con lo cual es más probable que la eviten en pareja.

Comenzar a autoestimularse

Aprender a masturbarse de adulta puede ser más complicado que de pequeños ya que la experiencia va cargada de prejuicios y sentimientos de vergüenza y culpa.
Te recomendamos comenzar palpando tu vulva para intuir todas sus partes; los labios mayores, los labios menores, el glande del clítoris y la vagina. Acaricia la zona suavemente y percibe las distintas texturas y temperaturas, no te fuerces a sentir placer.
Poco a poco, en los siguientes días puedes ir variando ritmos y presiones, experimentando con las sensaciones para quedarte con las que más te gustan.
Elimina las ideas preconcebidas sobre lo que debe gustarte y lo que no y en que intensidad, simplemente disfruta de tu cuerpo e inventa tu propio placer.

Siguientes pasos en la masturbación para el vaginismo

La zona más sensible de los genitales femeninos es el glande del clítoris, la vagina no tiene tanta sensibilidad así que estos siguientes pasos tratan más del autoconocimiento que del placer.
Debes saber que la vagina no es un conducto como tal, es lo que se llama un espacio virtual, esto es que las paredes de la vagina están pegadas las unas a las otras y se adaptan a lo que tenga que entrar o que salir. Piensa que los bebés salen de la vagina y no hay unas vaginas mejores que otras para dar a luz así que para recibir un pene también están todas preparadas.
En cuanto a la profundidad, en reposo la vagina tiene una longitud de unos 8 cm pero con la excitación se alarga para dar espacio al pene y llega a los 14 cm, la parte más sensible son los primeros 3 cm desde la entrada.
Una técnica muy utilizada en el tratamiento del vaginismo es la desensibilización con dilatadores, trata simplemente de ir introduciendo objetos de forma fálica en tamaños progresivos, comenzando por el que es apenas como un dedo meñique y acabando en un tamaño similar al pene erecto.
Tú misma puedes crear tus propios dilatadores con aplicadores de tampones, con velas e incluso con verduras como zanahorias, calabacines y pepinos, recuerda solo lavarlos bien y colocarles un preservativo.
Para empezar puedes utilizar tu propio dedo, simplemente coloca la yema del dedo en la entrada de la vagina y acostúmbrate a la sensación, más tarde puedes ir introduciendo poco a poco el dedo. Si en algún momento te sientes incómoda, no lo saques, solo déjalo ahí quieto hasta que la sensación desaparezca. Cuando lo vayas aceptando atrévete a explorar tu vagina moviendo el dedo hacia los lados y hacia delante y atrás. Intenta contraer la musculatura y relajarla, lo observarás porque presionarás el dedo con la vagina, ¿te das cuenta de lo difícil que es moverlo así? Eso puede ayudarte a controlar los espasmos musculares.
Una vez te vayas sintiendo más cómoda enseña a tu pareja como hacerlo y que él mismo introduzca los dedos y más tarde los dilatadores domésticos que has creado. Relájate y confía en tu pareja y en tu cuerpo, ¡es muy importante!

Acude a un especialista

Si estos consejos no te han sido útiles o no te sientes capaz de llevarlos a cabo sin una orientación profesional lo mejor es acudir a un terapeuta sexual que te enseñe a relajarte, a eliminar la ansiedad y a conocer tu cuerpo mejor.
El especialista también te ira aconsejando dilatadores y pautas para utilizarlos en una secuencia temporal adecuada.

domingo, 31 de enero de 2016

La postura de la bufanda

La postura de la bufanda

Los poco duchos en el amor creen que la bufanda sólo se usa en invierno para proteger el cuello. ¡En absoluto! En las relaciones sexuales, un hombre que desea a su mujer tomará las piernas de ella para rodear su cuello, creando un contacto más íntimo y cálido.
La postura de la bufanda
© Alejandro Rodriguez
El hombre se sienta con las piernas extendidas. Inclina un poco el tronco hacia atrás, apoyado sobre las manos. Debe estar cómodamente posicionado para que la postura sea agradable todo el rato. Una alfombra mullida o incluso la cama son preferibles a las baldosas. Evitar el parquet por las astillas.
La mujer viene a sentarse sobre él, dejándose penetrar para tener un punto de anclaje solido con el cuerpo de su pareja. En esas condiciones, se puede dejar caer hacia detrás, apoyándose sobre sus manos también y elevando sus piernas para colocarlas en los hombros de su compañero. Es necesario un pequeño tiempo para ajustarse y que la pareja encuentre la inclinación ideal de los bustos, que posibilite mantener la posición durante un buen tiempo.

La mujer lleva la voz cantante

Así encajados, manos y brazos no están disponibles y el hombre tiene sus capacidades de movimiento bloqueadas. Es la mujer esencialmente la que actúa. Algunas prefieren balancear su pelvis metiendo alternativamente el vientre y los riñones. La calidad del contacto entre pene y vagina da sensaciones que se pueden variar gracias a la dulzura de los movimientos. Hace falta saber tomarse su tiempo y, por qué no, cerrar los ojos y sentir la excitación irradiar su sexo e invadir, en lentas ondas, todo el vientre, los muslos y las piernas antes de paralizar poco a poco los músculos.
Otras mujeres son más sensibles al vaivén. Apoyándose sobre el soporte con sus manos, las piernas en los hombros de su amante, podrán elevar y bajar la pelvis para correr el pene en su interior. 
Esta posición de la bufanda limita la excitación sexual a lo básico, es decir el pene y la vagina. Otras posiciones facilitan el contacto de varias partes del cuerpo y provocan sensaciones más variadas y difusas, pero en la bufanda, todo está concentrado. El interés es permitir sólo pensar en una cosa, obnubilarse con un solo elemento y sentir con más intensidad los matices despertados por el movimiento.
Una posición de expertos, la bufanda es una de las mejores maneras de calentarse antes de alcanzar las temperaturas más extremas del placer.
Dr Yves Ferroul

KAMASUTRA El culeo

El culeo

En algunos países de Latinoamérica, culear significa mantener relaciones sexuales. En este caso, el culeo es el movimiento que la mujer hará para dar volteretas. ¡Una manera acrobática y graciosa de hacer el amor!
El culeo
© Alejandro Rodriguez
Obviamente, la postura del culeo requiere unos esfuerzos gimnásticos y exige de la mujer una buena musculatura abdominal. 
Para empezar hay que prever una alfombra espesa o un edredón cómodo para extenderlo en el suelo. La mujer no se quita sus pantalones ligeros, como un pijama de percal, por ejemplo. Se lo baja hasta los tobillos, con las piernas abiertas. Sus talones están trabados por la prenda. Ella se dobla, colocando su cabeza entre los pies, de forma que su cuello queda sujeto por el pantalón.  
El hombre, detrás de ella, gozando de una vista magnifica, toma las piernas de su compañera y la recuesta cuidadosamente, haciendo el “culeo”. 
Con sus manos, la mujer extendida en el suelo mantiene los pies lo más cerca posible de la cabeza, uno a cada lado, las nalgas apenas alzadas. Las más flexibles quizás conseguirán, sin el pantalón, colocar sus pies debajo de la cabeza. En esta posición, la vulva de la mujer está abierta de par en par y se ofrece al hombre, que puede elegir entre ponerse de cuclillas y penetrar inmediatamente a la mujer o hacerle un cunnilingus. Para ello, se pone de cuclillas sobre su compañera, en posición invertida con las nalgas encima de la cabeza, cuidando de no aplastarla con su peso. Estimula suavemente con la lengua y la boca los labios menores y el clítoris, sigue hasta el perineo, entre la vagina y el ano, una zona llena de terminaciones nerviosas y por eso, muy sensible. Ambos amantes saborean a la vez los frotamientos de los glúteos, los testículos y el pene del hombre contra el vientre o los muslos de la mujer.
Después, el amante se pone de nuevo frente a la mujer, de cuclillas, e introduce su pene sencillamente y con profundidad en la vagina. Es la ventaja de esta postura, que no deja mucho, al contrario, acariciarse. La vagina de la mujer, con todas estas estimulaciones, está muy dilatada y lubricada: el vaivén del pene es natural y provoca una sensación de extraordinario dulzor para cada uno. El ritmo se acelera con la subida del orgasmo hasta que el hombre literalmente explota y mezcla su semen a las secreciones vaginales. Exhaustos tanto por la postura como por la intensidad del placer, los amantes podrán al fin acurrucarse uno contra el otro, unidos por una tierna y apacible complicidad.
Sin embargo, si la postura es demasiado difícil de mantener para la mujer, relajará sus piernas para apoyarlas sobre los hombros de su amante. Se proseguirá el coito en esta posición menos exigente. 

El pene a través de la historia

El pene a través de la historia

En el origen de los tiempos, el pene era muy discreto, porque lo que fascinaba a los hombres prehistóricos era el embarazo y la concepción. La primera divinidad fue, pues, la diosa-madre. Será más tarde cuando el rol de los varones en la procreación se vuelva relevante. Su semen aporta la simiente en el vientre de la mujer y así es como el pene adquiere importancia.
El pene a través de la historia
© Getty Images
Los murales prehistóricos y los objetos esculpidos en torno al 30 000 a.C son testigo de un periodo en el que las representaciones de las vulvas femeninas comienzan a competir con los penes en erección.
Los egipcios hicieron que predominara el culto al sexo con el dios Osiris, cuyo símbolo es un pene desproporcionado. Los antiguos hebreos tuvieron dificultades para abandonar los cultos fálicos, que sus padres compartían con las civilizaciones de Oriente Medio: desde que Moisés se aleja comienzan a fabricar sexos en oro, los olisbos, para su propio placer.

La omnipresencia del pene en erección

Los griegos se dieron a conocer como adeptos pasionales del culto fálico: las vasijas de barro están cubiertas de pinturas que recrean sexos en erección, hacia los cuales se inclinan mujeres y hombres, bacantes (adoradoras del dios Baco) y sátiros (criaturas masculinas relacionadas con el apetito sexual) o que penetran cuerpos en todas las posiciones posibles… Las pinturas mostraban asimismo objetos esculpidos en forma de pene, de todos los tamaños (a veces enormes, del tamaño de una persona), disponibles para que los personajes los utilizaran en ceremonias, procesiones, ofrendas o, simplemente, para su propio placer. La representación del sexo masculino está presente en todas partes, tanto en la vida cotidiana como en las ceremonias.
Los romanos mantuvieron el culto fálico, encarnado por el dios Príapo, con sexo gigante y en erección perpetua. Su imagen es omnipresente, aparece en estatuas decorativas en los jardines y en las casas, en accesorios como lámparas, vasijas, amuletos y hecho en terracota, metal, cerámica… Las joyas adquirían la forma de un sexo erecto, el cual invadía pendientes, collares, broches, colgantes, anillos… En la calle, las batientes de las puertas y las flechas de dirección eran falos.
El culto a la fecundidad mediante representaciones de penes en erección se encuentra en todas las civilizaciones y en todas las épocas, desde las estatuillas peruanas a las estampas japonesas, pasando por las estatuas eróticas de las tumbas en Madagascar y las de los templos indios. En multitud de lugares, las piedras verticales fueron objeto de peregrinaciones por parte de mujeres deseosas de concebir y que acudían a besar y abrazar esta suerte de falos gigantes. En algunas partes de Europa existen, aún hoy, fiestas en las que se presentan panes u objetos trenzados en forma de sexo.

De la invención de la bragueta a la inquebrantable supremacía fálica

Los humanos también han buscado resaltar el valor del sexo masculino. Los hombres de algunos pueblos desnudos esconden sus sexos en reposo en fundas muy voluminosas que atraen todas las miradas. Durante la Edad Media se inventa en Europa la bragueta. Al comienzo era una tela muy colorida, a menudo con relleno, que indicaba el lugar de aquello que permanecía escondido pero cuya presencia, sin embargo, era imposible ignorar.
En el siglo XIX comienza a provocar risa la manía de ver falos en cualquier objeto alargado, lo cual llevó a Freud a teorizar sobre la omnipresencia del falo y su relación con el poder masculino. En el siglo XX seguimos valorando los penes triunfantes y asociándolos a la masculinidad.
Sin embargo los romanos ya sabían que la fecundación dependía de los testículos y no del pene; de hecho, los nobles castraban a sus esclavos para impedir que dejaran descendencia. Hoy, a pesar de los conocimientos genéticos y sobre el funcionamiento de las hormonas, es la presencia de un pene lo suficientemente grande como para que no pueda confundirse con un clítoris lo que permite elegir el sexo del bebé en caso de ambigüedad sexual.
Históricamente, el sexo ha triunfado por sobre la vulva, que ha quedado relegada a un segundo plano. La evolución reciente de la condición de la mujer ha servido para que el órgano masculino recobre el lugar que merece, como uno de los elementos de placer y fecundación, roles que debe aprender a compartir. Los nuevos medicamentos contra los problemas de erección amenazan con darle al pene demasiada confianza, devolviéndole su afán dominador.
Dr. Y. Ferroul

El tamaño del pene… una obsesión masculina

El tamaño del pene… una obsesión masculina

Según los especialistas, un 25 por ciento de los hombres que consultan por un problema sexual se quejan del tamaño de su pene. Un motivo de angustia que se remonta a la infancia y que puede afectar a la vida sexual de estos pacientes, a pesar de que la mayoría tiene un miembro perfectamente normal.

Un poco de historia

El tamaño del pene… una obsesión masculina
Los penes grandes no siempre han sido una obsesión masculina. Al contrario, para los griegos, un hombre viril era aquel de sexo pequeño. Y para  Aristóteles, un pene demasiado largo era sinónimo de esterilidad. Hoy, en la población Desana-Tukano, en Colombia, sólo los hombres con penes “del tamaño de un colibrí” pueden acceder a un estatus social alto. Sin embargo, en occidente la potencia sexual del varón se asocia al tamaño de su miembro, aunque no haya razón para ello.

Tamaños medios

El pene se desarrolla hasta el final de la etapa de crecimiento. De manera que las comparaciones entre adolescentes son inútiles. Hay que esperar hasta los 17 o 18 años para juzgar el tamaño definitivo del órgano sexual masculino. Así, el pene normal de un bebé al nacer es de unos 3,1 o 3,5 cm (Troshev, 1969­ Flatau et al., 1975). A la edad de dos años pasa a medir unos 4,7 cm; a los 10 años, 5,13 cm (Kleintich et al. 1979); entre los 11 y los 16 años mide entre 6 y 13 cm (Schonfeld et Beebe, 1942), y en la edad adulta puede alcanzar los 13,3 cm. Estas medidas son siempre es posición flácida.

Una plétora de estudios

Desde Nicolás Venette, profesor del rey de Francia que publicó, en 1687, su obra “Tableau du bonheur conjugal" (Cuadro de la felicidad conyugal), donde mostraba su interés por el tamaño del pene, los estudios sobre el tema no han cesado. Sin embargo, un mismo pene no “mide” siempre lo mismo: pene flácido, estirado, en reposo, en erección... Los resultados son siempre diferentes ¡y por eso suscitan dudas y temores!
Sin embargo, los falos, como todo lo demás (altura, talla del pie), varían en forma y tamaño. Así, el largo medio de un pene flácido es de 10,84 cm (según un estudio realizado en 189 hombres y publicado en “Le sexe de l´homme”, R.Virag). Esta cifra no debe interpretarse de manera aislada: hay que considerar también la llamada desviación media, que permite establecer un intervalo de normalidad más o menos cercano a la realidad masculina. En el estudio mencionado, la desviación media es de 1,32, lo que significa que dos tercios de los penes tienen medidas entre los 9,52 y los 12,16 cm. En erección, este mismo estudio constató que la media es de 15,11 cm y que dos tercios de los penes se sitúan, pues, entre los 13,33 centímetros y los 16,89 (el tercio restante se ubica por encima o por debajo). La circunferencia media del pene es de 12,8 cm, con una desviación media tipo de 2,5 cm, de manera que dos tercios de los penes tienen una circunferencia de entre 10,3 y 15,3 cm.

Cifras, cifras

A continuación te ofrecemos algunas referencias que sólo conciernen a los penes en erección y que ¡no deben tomarse al pie de la letra!
  • 8 cm: por debajo de esta cifra hablamos ya de micropenes, que únicamente tiene un 3% de los hombres. Cuando esto sucede se puede intervenir, bien antes de la pubertad, bien después para alargar el órgano.
  • 15 cm: es la medida media.
  • 22 cm: es lo que mide el falo del actor italiano de cine Rocco Siffredi.   
  • 45 cm: el tamaño del pene “más largo del mundo”, medido en los años 70 y que pertenecía al actor jamaicano Log Dong Silver. Pero al parecer se trata de una farsa.

Participa en un estudio

En Internet circula el estudio The Definitive Penis Size Survey, que Richard Edwards lleva realizando desde 1996 y que ya ha reunido a más de 11.000 hombres. Figuran todos los resultados –y sus comentarios– y cualquiera puede participar.

Influye la forma del pene en la vida sexual?

¿Influye la forma del pene en la vida sexual?

Somos individuos únicos y como tal, cada parte de nuestro cuerpo es única. Aunque el genital masculino parece tener formas simples, sabemos que son muy diferentes entre sí. Pueden distinguirse por el tamaño, por supuesto, pero también por su forma. En ocasiones, una forma particular del miembro viril puede influir en la vida sexual, aunque todos los penes son capaces de dar y recibir placer.
A cada tipo de pene su postura
© Getty Images

La postura ideal para cada tipo de pene

Cada hombre nace con una forma de pene, es genético y no se puede cambiar,  excepto si la curvatura del  genital se debe a la enfermedad de Peyronie, en cuyo caso, la cirugía lo corregiría. Ningún glande es mejor que otro para el sexo, pero pueden tener algunas ventajas interesantes.
Pene recto
Es un pene de anchura uniforme en todo el tronco. Lógicamente su glande se estrecha ligeramente pero en general da un aspecto recto, como de lápiz. Esta forma es adecuada para todas las posturas,  pero puede ser ventajosa a la hora de practicar sexo anal,  ya que su punta estrecha facilita la penetración.
Pene en forma de cono
La base es más gruesa que la punta, dándole un aspecto cónico que puede ser más o menos pronunciado según el hombre. Tiene la ventaja que al ser más ancho en la base,  la penetración vaginal estimulará más la entrada, es decir la zona más sensible. Puede dar algún problema en las felaciones si la diferencia entre punta y base es notable.
Pene con curva
La curva puede producirse a la izquierda, a la derecha, hacia delante  o hacia atrás. A veces se debe a un cuerpo cavernoso más corto que otro (enfermedad de Peyronie), pero una ligera curva es totalmente normal y nada preocupante.  Si la parte curva es muy pronunciada puede ser molesta en la penetración para la mujer, sobre todo en algunas posturas. Si la curva es hacia arriba se recomienda la postura del misionero, si es hacia abajo la postura del perrito y si es hacia un lado la de la cuchara.
Pene champiñón
Con un glande más grande que la base, su forma recuerda a una seta o champiñón. El glande es la zona más sensible del pene, así que es posible que los hombres con pene champiñón perciban las sensaciones con más intensidad. El misionero es una postura en la que ambos pueden disfrutar aprovechando esa característica, ya que no es demasiado profunda.
Pene en forma de plátano
Se estrecha en la punta y en la base,  pero el tronco es más ancho. Como la punta es fina la penetración es más fácil,  y el resto del pene puede estimular muy bien las paredes vaginales gracias a su grosor. Todas las posturas son adecuadas.

¿Y sobre el tamaño del pene?

La forma del pene se aprecia en la erección, cuando el miembro está flácido puede tomar distintas formas y luego cambiar mucho cuando se llena de sangre.
La longitud del falo no tiene demasiada importancia a la hora de dar placer en la penetración, de hecho los penes largos pueden hacer daño,  ya que la vagina tiene una longitud de unos 14 cm en excitación y si el pene choca contra el cuello del útero es muy molesto.
En la estimulación de las paredes de la vagina influye el grosor del miembro viril. Para ser percibido en la penetración, las distintas formas de pene anteriormente mencionadas, pueden contar con la ventaja de estimular más la entrada o el fondo de la vagina según la parte ancha que tenga el pene, pero si es demasiado grueso puede dificultar la penetración y hacerla molesta. Un buen lubricante mejoraría bastante la sensación.



Micropene: diagnóstico y causas

Micropene: diagnóstico y causas

Se denominan micropenes los penes de pequeño tamaño que, sin embargo, se han desarrollado de forma normal, es decir no tienen anomalías en el canal de la uretra, ni en el prepucio. Su definición responde a criterios de medición precisos. Te lo contamos.
¿Qué se considera un micropene?
© Getty Images
Su definición responde a criterios de medición precisos. Por tanto, el pene debe medirse en comparación con los valores “normales” de referencia en función de la edad. En el caso de un adulto, el largo medio del pene es de 11 cm en estado flácido y de 15 cm en erección.

En general, el diagnóstico de micropene se planteará si el pene es menor a 8-9 cm en erección. El micropene debe diferenciarse de las dismorfofobias, que son representaciones mentales erróneas del tamaño del pene que indican la necesidad de un tratamiento psicológico.
Las causas del micropene son numerosas:
  • Insuficiencia de producción de andrógenos (hormonas masculinas)
  • Insensibilidad de los tejidos a los andrógenos
  • Asociación con malformaciones con o sin anomalía de los cromosomas
Sin embargo, no siempre se determinan las causas.
Hasta la adolescencia, el tratamiento se basa en la administración de testosterona inyectable. Después, el tratamiento hormonal ya no resulta eficaz y debe pasarse a la cirugía.
El tratamiento quirúrgico está relacionado con la sección del ligamento suspensor del pene, que permite ganar de 1 a 2 cm, una plastia cutánea en la raíz del pene y a menudo una plastia abdominal. De hecho, la mayoría de los adultos jóvenes que tienen un micropene también padecen una obesidad, por lo que la extracción de grasa en la periferia del pene permite ganar en longitud.
Sin embargo, no debe esperarse que ocurra un milagro con esta operación quirúrgica, puesto que el largo del cuerpo cavernoso (responsable de la erección) no puede modificarse y el resultado estético siempre será limitado.

Pene: un error de tamaño

¿Demasiado pequeño? ¿Cómo situarse en relación a la “normalidad”? Los temas de preocupación masculina a menudo se centran en torno a este órgano "secreto", haciendo incluso una montaña de ello. Aunque en la mayoría de los hombres, los miedos se atenúan y las reacciones son más controladas, hay algunos en los que la obsesión puede ir para largo y causar problemas sexuales o desembocar en solicitudes médicas incongruentes.
En el marco de un estudio egipcio, 92 hombres que consideraban que tenían un “micropene” acudieron a un cirujano para consultar este problema, el cual afecta a su virilidad. Se recopilaron los antecedentes, la duración de los problemas y los hábitos sexuales de los pacientes A todos se les ofreció recibir información sobre educación sexual por parte de una andróloga. Se midió el largo y el diámetro del pene tanto en reposo como en erección.
Se informó a cada paciente de que un pene se consideraba normal si, en reposo y en extensión máxima, se situaba entre 4 y 7 cm respectivamente. Resultado: según los criterios de las clínicas consultadas, ninguno de los hombres tenía un pene suficientemente corto. Todos los participantes subestimaban el tamaño normal del pene. El tratamiento (apoyo psicológico y medidas) bastó a la mayoría de estos hombres para cortar de raíz estas falsas ideas. Un apoyo así podría evitar en numerosos casos tener que recurrir a la cirugía, la cual nunca queda desprovista de riesgos.

Dispareunia masculina: cuando ellos sienten dolor durante las relaciones sexuales

Dispareunia masculina: cuando ellos sienten dolor durante las relaciones sexuales

Aunque a menudo se trate de problemas benignos, el dolor durante las relaciones sexuales es un motivo frecuente de consulta andrológica. Pasamos revista a los dos grandes tipos de dolor masculino: el dolor del pene cuando está en erección y el que sobreviene en el momento de la eyaculación.
Cuando el coito es doloroso para ellos
© Getty Images

Dolor en erección

Éste suele ocurrir en dos circunstancias: cuando el pene se curva de manera anormal durante la erección y cuando existe una patología del prepucio.
  • La primera dolencia se conoce como la enfermedad de la Peyronie y sucede cuando, bajo la piel del pene, crece un tejido cicatricial fibroso que puede engordar, calcificarse y causar molestias durante la penetración, más aún cuanto que el pene se curva hacia el lado en el que está la fibrosis. Esta patología requiere tratamiento quirúrgico para enderezar el pene y eliminar el tejido. 
  • El segundo problema, conocido como fimosis, es una anomalía que altera la mecánica de este órgano y que responde a un estrechamiento del prepucio, lo que impide descubrir el glande y produce dolor durante las relaciones sexuales. También existe la parafimosis, un problema de urgencia que se caracteriza por una inflamación del prepucio que produce un estrangulamiento del glande y que puede derivar en una necrosis.
  • Pero los dolores en el pene pueden, asimismo, tener relación con el cáncer de próstata, por eso no deben ignorarse nunca, sobre todo pasados los 50.

Dolor al eyacular

Éste puede deberse a:
  • Una infección de la uretra conocida como uretritis, enfermedad de transmisión sexual que se acompaña de pérdidas a través del meato urinario.
  • Una infección urinaria que también presenta sensación de quemazón durante la micción.
  • Más raramente, a una infección del esperma. La clamidia es el germen más frecuente en los jóvenes adultos y la posibilidad de tenerlo debe considerarse siempre, sobre todo si la pareja presenta los mismos síntomas.
  • Un estrechamiento del canal de la uretra o a una prostatitis crónica bacteriana o no.
Todos los tipos de dolor deben llevar al paciente a consultar con el médico sin dilación para eliminar y tratar cualquier causa subyacente. Con frecuencia suele ser necesario realizar un examen bacteriológico de la orina. Otras veces puede practicarse una ecografía de la próstata por vía endorrectal.

Causas de la eyaculación precoz

Causas de la eyaculación precoz

La falta de control en la eyaculación es un problema cuando produce frustración al hombre y/o causa conflictos en la relación de pareja y esa es la razón por la que el afectado busca ayuda. ¿Por qué entonces no se considera un problema sexual como tal? La razón es que la respuesta sexual no se ve alterada, sigue habiendo deseo, excitación y eyaculación, lo que ocurre es que esta última se precipita antes de lo deseado.
Causas de la eyaculación precoz
© Getty Images

¿Es la eyaculación precoz un problema?

Somos de los animales mamíferos más tardíos en eyacular pero nuestra naturaleza es la de hacerlo en unos 3 minutos, biológicamente no se necesita más y recrearse puede ser peligroso para cualquier animal.
Hasta hace muy poco no había hombres quejándose de eyacular rápido en las consultas, de hecho el terminar cuanto antes mejor era un símbolo de hombría. De ahí que no se hayan podido hacer estudios sobre los factores genéticos, cualquiera de nuestros abuelos haría grandes esfuerzos por eyacular deprisa.

Esto ha cambiado a raíz del empoderamiento sexual de las mujeres, que hace unos años ni siquiera eran consideradas seres sexuales y ahora su orgasmo viene a ser casi imprescindible para considerar una relación sexual satisfactoria. Y para eso se necesita tiempo…
Así, la eyaculación precoz no es una enfermedad y como tal no se trata, pero se puede entrenar en el control de la misma.

Causas de la eyaculación precoz

Más que hablar de causas habría que hablar de factores que pueden afectar a la dificultad para controlar la eyaculación y que sería necesario solucionar para lograr la solución.
Causas psicológicas
  • Ansiedad: Un nivel alto de ansiedad precipita la eyaculación y además impide el orgasmo, esta es la razón por la que muchos eyaculadores precoces no sienten placer.
  • Un mal aprendizaje; si los adolescentes fueran conscientes de su respuesta sexual y aprendieran a controlar la eyaculación desde la masturbación podrían prevenirla. Unas primeras masturbaciones o relaciones atropelladas llevan a malos hábitos.
  • Adelanto al fracaso; muchos hombres viven la relación sexual observando sus reacciones, el estado de su pene y la proximidad de la eyaculación, lo que les crea ansiedad.
  • Problemas de pareja; una pareja sexual excesivamente exigente (o la percepción de que lo es) lleva a relaciones con alto nivel de ansiedad.
  • Relaciones centradas en la penetración; cuando el placer de ambos depende únicamente de la penetración hay una excesiva presión en esta práctica.
Causas orgánicas

Algunos elementos físicos pueden provocar la falta de control de la eyaculación aunque es bastante raro. Para saber si el problema viene de causa orgánica es útil preguntarse si ocurre siempre, con todas las técnicas y tanto en solitario como en pareja. Si hay excepciones entonces no hay una causa física.
  • Problemas de próstata. Infecciones e inflamaciones prostáticas pueden dificultar la percepción de la eyaculación inminente y que sea más complicado de controlar.
  • Excesiva sensibilidad en el pene. Algunos estudios sugieren que hay hombres con el glande excesivamente sensibles, obviamente si esto es así es algo que se percibe no solo en las relaciones sexuales sino que también puede molestar cualquier tipo de roce. Esto es fácilmente evaluado por un urólogo.
  • Fallo en los recaptadores de serotonina
  • Diabetes
  • Tumores cerebrales
  • Epilepsia
  • Consumo de ciertos medicamentos. Como antidepresivos y todos los que contienen ciproheptadina, trifluoperacina, pseudoefedrina, y yohimbina. También se ha observado en hombres que acaban de interrumpir el consumo de opiáceos.



Por qué los homosexuales no sufren de eyaculación precoz?

Por qué los homosexuales no sufren de eyaculación precoz?

Mientras que la causa más frecuente por la que un hombre heterosexual acude a terapia sexológica es eyacular demasiado rápido, no se tienen datos de hombres homosexuales con la misma queja. Hay varias razones para esto y el conocerlas puede ayudar también al hombre heterosexual a poner en perspectiva el problema de la eyaculación precoz.
Los homosexuales no sufren eyaculación precoz
© Getty Images

¿Qué es en realidad la eyaculación precoz?

Cuando un hombre se queja de eyaculación precoz básicamente se refiere a que eyacula antes de lo que le gustaría. En la mayoría de los casos, esto es porque con la duración actual no le da tiempo a tener la relación sexual que le gustaría; cambios de postura, varias practicas y, sobre todo, con orgasmo de ella.
Este problema no es físico. En realidad, biológicamente deberíamos tener los coitos más cortos posibles. Los mamíferos que dedican menos tiempo al sexo permanecen menos tiempo vulnerables y pueden aparearse con más hembras. En esto, se demuestra que también somos animales ya que el cuerpo del macho humano está preparado para eyacular pronto.
Durante muchos años, el sexo era básicamente la descarga del varón y la mujer no tenía nada que decir. En esos tiempos nadie tenía eyaculación precoz porque a nadie le importaba la duración del coito, de hecho se tienen referencias de juegos en los que se premiaba al más rápido.
Sin embargo, las cosas han cambiado y ahora la mujer también desea y disfruta el sexo y por supuesto quiere orgasmos. Lo que ocurre es que los tiempos de respuesta sexual femenina son más largos así que si ese orgasmo tiene que ser conseguido únicamente con el coito es necesario que el hombre controle su eyaculación.
Lo que hay que tener claro es que eyacular rápido no es un problema físico, es una exigencia cultural. La eyaculación es una respuesta involuntaria, solo podemos controlar los procesos previos a la eyaculación pero teniendo claro que vamos contra natura.

¿Hay diferencias en la eyaculación de “heteros” y “homos”?

El hecho de que los homosexuales no se quejen de eyaculación precoz es una prueba más de que este problema no tiene nada de físico. El hombre homosexual y el heterosexual no difieren en su anatomía, ni en la sensibilidad de su pene, ni en su respuesta nerviosa… Ambos son machos humanos hechos de la misma manera.
Estudios demuestran que el hombre (sea heterosexual u homosexual) dura una media de 3 minutos sin intentos de controlar la eyaculación. El asunto está en que al homosexual no le supone un problema y al heterosexual sí. El hecho de que una eyaculación sea rápida o lenta no es objetivo, sino que depende de las expectativas y opiniones de cada uno.

La responsabilidad del orgasmo

Como decía, el problema de eyacular rápido apareció cuando la mujer tomó su derecho a tener un orgasmo. Esto está muy bien pero es tratado de forma errónea en dos aspectos.
En primer lugar, se pierde la idea del sexo placentero, lleno de sensaciones físicas y emocionales si no hay orgasmo. Desde el momento en que se desea a otra persona, el cerebro comienza a segregar hormonas que producen placer. Ese disfrute se incrementa cuando hay contacto físico, cuando se estimulan zonas erógenas y si además le sumamos el momento de intimidad y comunicación con nuestra pareja, nos quedamos con unos minutos muy placenteros. Pero nos los perdemos porque estamos pensando en el orgasmo, que es explosivo y maravilloso sí, pero que al final es una respuesta electroquímica de nuestro cerebro, involuntaria y por tanto incontrolable. Esta obsesión por llegar a la meta nos hace perdernos sensaciones por el camino y además crear una ansiedad por controlar ese orgasmo; ellos para retrasarlo y ellas para adelantarlo.
En esto es cierto que coinciden homosexuales y heterosexuales pero es en el segundo aspecto en el que difieren y que marca la diferencia para la eyaculación precoz.
Este segundo aspecto es la responsabilidad del orgasmo. La mujer quiere tener orgasmos, lógicamente, pero lo que quiere es que se los dé otra persona. Es decir, que quiere que su compañero le provoque una respuesta que ni siquiera ella puede controlar, no digamos una persona ajena. Así que el hombre se encuentra con que debe manejar su orgasmo y el de su pareja. Tremenda responsabilidad que crea ansiedad y que además es complicadísima e injusta.
Las relaciones entre homosexuales varones son distintas porque ninguno se responsabiliza directamente del placer del otro, así que cada uno está pendiente de su propio disfrute, por lo tanto no importa cuánto tarde en eyacular porque no influye en el orgasmo de su pareja.
En resumen, un cambio de mentalidad en el hombre y la mujer heterosexual resolvería casi todos los problemas de eyaculación precoz. Algo para reflexionar.

La ansiedad y la disfunción sexual masculina

La ansiedad y la disfunción sexual masculina

Todo hombre quiere quedar bien en las relaciones sexuales con su pareja, además culturalmente se refuerza la idea de que el hombre es responsable del placer de la mujer, así que ese buen rendimiento en el sexo incluye proporcionar un orgasmo a la otra persona. Pero, ¿qué influencia tiene la ansiedad en la disfunción? Todas las respuestas a continuación.
Ansiedad y disfunción sexual
© Getty Images
Estos deseos de satisfacer a la compañera (y también su propio ego como amantes) pueden generar una respuesta de ansiedad que dificulta la respuesta del sistema nervioso y afectar a la erección y la eyaculación.

El círculo de la ansiedad

Ocurre que en los siguientes encuentros sexuales el hombre, en lugar de disfrutar de la relación, recibir los estímulos eróticos y que así se lleve a cabo la respuesta sexual, va a estar más pendiente de las reacciones de su cuerpo, con lo cual no permite que las señales eróticas viajen correctamente por el sistema nervioso y vuelve a fallar. Esto aumenta su ansiedad y como se puede prever el problema se ve agravado.
Finalmente y tras varios intentos fallidos el hombre directamente prevé que no va a lograr la erección o no va a controlar la eyaculación, con lo que afloran más sentimientos negativos como la frustración y la angustia que también aumentarán la ansiedad en el encuentro erótico.

Factores añadidos de ansiedad

Otros factores fuera de este círculo vicioso también contribuirán al aumento de la ansiedad.
  • La relación de pareja. La forma en que la mujer se tome la insatisfacción sexual y la manera en que los dos afronten el problema como pareja puede aumentar la ansiedad.
  • El tiempo hasta que se busca ayuda. La ansiedad aumentará con el tiempo, siendo obvio el alto nivel en personas que llevan años con una disfunción sexual.
  • La disminución del deseo sexual. Con el tiempo la insatisfacción sexual hace que tanto el hombre como la mujer presenten una disminución en su libido lo que además de dificultar las relaciones de pareja aumenta a su vez los niveles de ansiedad.
  • La limitación en las relaciones sexuales. Generalmente los problemas de erección y eyaculación se producen en el coito y no en otras prácticas como la masturbación así que el hombre (o la pareja) prefiere evitar la penetración. El hecho de que no sea una decisión voluntaria sino que se tome por no tener opción crea mucha ansiedad.

¿Cómo afecta la ansiedad a la erección?

El sistema nervioso parasimpático se encarga de relajar y hacer descansar al cuerpo tras un esfuerzo. Aunque relacionemos la erección con excitación lo cierto es que es el sistema nervioso parasimpático el que la hace posible, ya que para que el pene se ponga en erección es necesario que los cuerpos cavernosos se relajen y así dejen entrar la sangre que aumenta y endurece el miembro.
El sistema nervioso simpático prepara el cuerpo para la acción y la ansiedad es al fin y al cabo una respuesta de huida y lucha contra lo que nos altera así que es este sistema el que se encarga de provocarla.
El problema está en que sistema nervioso simpático y parasimpático no pueden actuar a la vez ya que tienen funciones contrapuestas. Por supervivencia el simpático siempre irá antes que el parasimpático (si algo nos asusta nuestra respuesta es huir y no echarnos a dormir). Así que en las relaciones sexuales que son un momento en el que deberíamos estar relajados y dejar el sistema nervioso parasimpático trabajar, la ansiedad se pone por delante e impide que la respuesta de la erección se lleve a cabo con normalidad.

La ansiedad y la eyaculación

El reflejo eyaculatorio es una respuesta del sistema nervioso simpático, es decir supone actividad. La ansiedad produce que la respuesta de este sistema nervioso se active y sea más rápida con lo que la eyaculación se precipita.
Además, se ha relacionado altos niveles de ansiedad con niveles bajos de sensación y efectivamente los hombres que se quejan de eyaculación precoz afirman tener orgasmos muy débiles o no tenerlos.
Los estudios han comprobado que la relación entre ansiedad y eyaculación rápida es recíproca, a altos niveles de ansiedad eyaculación más rápida pero también un problema de eyaculación precoz puede agravar el estado de ansiedad del hombre.