Los efectos de la droga en la vida sexual
El sexo es una experiencia en la que intervienen todos los sentidos; la vista, el gusto, el olfato, el tacto y el oído captan sensaciones que se combinan en un momento sin igual. Algunas drogas afectan a las capacidades sensoriales cambiando por completo la experiencia sexual. Aunque es cierto que ciertas sustancias pueden potenciar las sensaciones, generalmente inhiben otras y a veces incluso tienen efectos irreversibles.

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El efecto de las drogas legales
Tabaco y alcohol son sustancias socialmente aceptadas que podemos consumir alegremente a diario sin pensar que efectivamente estamos utilizando una droga, legal, pero sin duda una droga. Al igual que cualquier otra tienen un alto riesgo de adicción y, en exceso, pueden causar daños en nuestra salud.
En el caso del alcohol, muchas personas se sienten más desinhibidos al consumirlo y creen que les ayuda a ligar, también las personas que sufren problemas sexuales debido a la ansiedad como dificultades para conseguir una erección notan que les va mejor cuando están bajo los efectos del alcohol. Lo cierto es que a partir de 0,5 gramos de alcohol también dificulta el sistema nervioso autónomo, responsable precisamente de la erección y podría inhibir esta respuesta por completo.
En las mujeres, el alcohol dificulta la respuesta orgásmica, a partir de dos copas el clímax puede ser más difícil de alcanzar y la sensación menos intensa.
El consumo continuo y excesivo de alcohol puede provocar un deterioro neurológico, endocrino y circulatorio que afectaría de forma grave a la respuesta sexual.
Por su parte el tabaco tiene efectos nocivos sobre la circulación sanguínea cuyo buen funcionamiento es imprescindible para una correcta respuesta sexual. Entre otras cosas se vería afectado el proceso de excitación femenino, disminuyendo la lubricación lo que haría de la penetración una experiencia molesta o incluso dolorosa. También influye en la excitación masculina, dificultando la erección.
Efectos de otras drogas sobre la respuesta sexual
El cannabis o la marihuana tienen efectos depresores, de relajación y bienestar y en algunas personas se materializa en desinhibición y facilidad en las relaciones sociales. Como el alcohol puede ayudar a enfrentarse a problemas sexuales provocados por la ansiedad. Por supuesto también tiene un lado malo; su uso continuo provoca falta de deseo sexual y baja lubricación vaginal en las mujeres, además de problemas de control de la eyaculación en los hombres.
La cocaína es muchas veces citada como un estimulante sexual pero la realidad es que puede provocar graves trastornos en la erección, dificultando la consecución de la misma o la pérdida (priapismo) además provoca disminución del deseo sexual.
En películas se ha podido ver como se utiliza la cocaína en pequeñas zonas como el clítoris o el glande para potenciar la sensibilidad, esto es falso ya que precisamente la cocaína es un fuerte anestésico local.
Al ser un estimulante del sistema nervioso y crear esa sensación de euforia, la percepción de las sensaciones puede ser más intensa, también en las relaciones sexuales. El peligro está en que después de esa euforia aparece la depresión y el uso continuado de la cocaína acaba deteriorando el sistema nervioso central lo que dificulta gravemente la función sexual.
La heroína es la droga que más efectos negativos produce sobre la función sexual. En el hombre provoca disminución de la función sexual, disfunción eréctil y eyaculación retardada. En la mujer sobre todo afecta al deseo sexual. Pero además la heroína tiene un fuerte efecto sobre la salud física y mental, aumentan las infecciones y las enfermedades y también empeora la calidad nutricional, todo esto acaba afectando a la respuesta sexual de forma grave y en muchos casos irreversible.
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