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martes, 9 de febrero de 2016

EL ORGASMO ANAL

El orgasmo anal

La práctica anal sigue estando rodeada de tabúes. Sin embargo, es una zona erógena capaz de ofrecer profusión de sensaciones. Coralie Trinh Thi, autora de “Osez la sodomie” (Atrévete con la sodomía), nos dispensa algunas pistas para alcanzar, sin inconvenientes ni complejos, el orgasmo anal.
El orgasmo anal
© Getty Images
La sexualidad es un ámbito de libertad donde cada cual puede explorar sus propias fuentes de placer. La sodomía, aunque impregnada de prejuicios, es una de ellas. Para evitar riesgos en tus relaciones anales, lo mejor es conocer esta zona erógena, así como las etapas que deben respetarse para que el “coito” sea un éxito. Ex actriz porno, codirectora junto a Virginie Despentes del film francés “Fóllame” y autora de varias novelas, Coralie Trinh Thi comparte su visión desprejuiciada y algunos consejos prudentes sobre esta práctica sexual.

¿El quid del orgasmo anal?

“En realidad, es la zona erógena más completa que existe y ofrece una profusión de sensaciones”, asegura Trinh Thi. Algunas precisiones: toda la zona anal, la externa y la interna, está extremadamente vascularizada e inervada. Las terminaciones nerviosas “internas” captan de manera particularmente sensible las sensaciones que provocan la presión y la distensión, mientras que la zona externa capta los roces y los cambios de temperatura. Esto significa que el ano es fisiológicamente “muy” apto para procurar un orgasmo mediante todo tipo de estimulación: digital, oral, coital…
Por otro lado, desde un punto de vista estrictamente físico, las zonas anal y genital constituyen un solo grupo anatómico. En efecto, ambas tienen un origen común desde el desarrollo fetal y comparten las mismas estructuras nerviosas y vasculares. “Podríamos ir más lejos y decir que todos los orgasmos son anales, ya que sus músculos se contraen durante el orgasmo, sea cual sea la fuente de placer”, precisa la experta.

La importancia de los preliminares en el sexo anal

El ano es un órgano sexual fundamental, pero sigue siendo algo desconocido. Sin embargo, cuenta con un potencial erógeno extraordinario. Nuestra consejera nos indica cómo “estimularlo”:
  • El anulingus. Es la estimulación del ano con la boca y la lengua. Es, sin lugar a dudas, uno de los actos más tabúes que existen, en tanto que es el último lugar donde imaginaríamos reposar la lengua… Pero todo es posible, a condición de respetar los principios de seguridad. El ano es la última zona donde debe “entretenerse” la lengua. También conviene recordar la importancia de no transmitir gérmenes desde esta zona hacia la vaginal.
  • El masaje. Éste es ideal para que el cuerpo de la compañera se relaje. “Se puede masajear la espalda, la zona lumbar o la nuca para que ella entre en confianza”. Después de un masaje sensual, la mujer queda disponible para todo tipo de fantasías.
  • Un dedo de placer. El ano aprecia todo tipo de estimulaciones. Sin embargo, se recomienda no ir directo al final. “Hay que empezar masajeando y besando la pelvis y las nalgas de la pareja”, insiste la experta. También es recomendable estimular la zona del perineo, sin abandonar el clítoris. Una simple presión en este punto puede tener un efecto fulminante. Se trata de poner toda la zona genital al rojo vivo, para que la sangre fluya generosa. A continuación, “basta con lubricar los dedos y acariciar el ano. Es posible jugar, dar golpecitos, masajear en círculo…, pero siempre delicadamente”, concluye Trinh Thi.

Todo listo para el coito anal

Antes de lanzarse a la penetración, es importante comprobar que la pareja esté bien dilatada, lubricada y, sobre todo, de acuerdo. Hay que establecer un pacto de confianza para que la sodomía transcurra en las mejores condiciones. “¡Y el hombre debe estar dispuesto a retirarse en cualquier momento!”, advierte la experta. Un coito interrumpido es menos traumático que uno con dolor. Y si se vuelve necesario parar, daros placer de otra manera, a fin de no asociar coito anal con fracaso.
La clave es la lubricación. “Nunca será demasiada”, recuerda la ex actriz porno. Y otro detalle: el sexo anal requiere mucha suavidad y progresividad. De manera que deben evitarse los movimiento bruscos; el movimiento de penetración ha de ser lento y continuado, sin excluir las pausas. “Los esfínteres deben adaptarse. Una vez que se han relajado, ¡continuad!”, recomienda Trinh Thi. En conclusión, es importante hacer todas las pausas que sean necesarias y, sobre todo, dialogar. Aprovechad las “idas y venidas” –lentas, suaves o frenéticas– para estimular el clítoris de la mujer. Las sensaciones se multiplicarán para ambos amantes.

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