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miércoles, 8 de junio de 2016

¿Soy infiel a mi pareja?: Amig@ o amantes

¿Soy infiel a mi pareja?: Amig@ o amantes

frau im gedanken
Generalmente, se considera la infidelidad como una relación clandestina de tipo sexual, romántica o emocional que viola el compromiso con una relación exclusiva. Se puede tener una aventura sin tener relaciones sexuales, ya que puede existir una alta implicación emocional con otra persona que no es tupareja. Las vivencias, pensamientos, sentimientos que no se comparten con la pareja, se están compartiendo con otras personas.
La infidelidad dentro de las crisis de pareja, puede ser el resultado de relaciones que se van volviendo cada vez más intensas entre dos personas que no son pareja.
Las amistades personales y profesionales entre hombres y mujeres pueden dar a lugar a una intimidad emocional más intensa y potente que la pura atracción sexual, donde personas y buenos matrimonios sean vulnerables a la tentación y se vean arrastrados a situaciones comprometidas e incompatibles con la propia relación de pareja.
Internet se ha convertido en las nuevas zonas de peligro de la atracción y la oportunidad, ya que la intimidad emocional se desarrolla rápidamente. La libertad y la falta de restricciones sociales promueven y permite decir cualquier cosa que venga a la mente.
Personas bien intencionadas que nunca tuvieron la intención de ser infiel, puede formar conexiones profundas y apasionadas, y antes de darse cuenta, han cruzado la línea que separa la amistad platónica del amor romántico.
Si tienes una relación con una alta implicación emocional y no es tu pareja, puedes realizar este es un sencillo cuestionario donde a través de una serie de preguntas podrá saber si esa amistad especial, con esa persona especial, se está convirtiendo en algo más profundo para poder llegar a ser amantes.
TEST SOBRE LA INFIDELIDAD: ¿Amigos o amantes?
¿Te gustaría saber si ese amig@ especial podría llegar a ser un amante, y ser una relación que haría peligrar tu relación de pareja?. Este cuestionario te ayudará a resolver esta pregunta:

1. ¿Comentas más con tu amig@ que con tu pareja sobre cómo fue tu día?     Sí o No

2. ¿Hablas sobre los sentimientos negativos y/o detalles íntimos de tu matrimonio con tu amig@ , pero no con tu pareja?   Sí o No

3. ¿Hablas con tu pareja sobre el alcance de tu relación con tu amig@?   Sí o No

4. ¿Te sentirías cómodo(a) si tu pareja escuchara tu conversación con tu amig@?   Sí o No

5. ¿Te sentirías cómodo(a) si tu pareja viera un vídeo de tus encuentros con tu amig@?   Sí o No

6. ¿Eres consciente de las tensiones sexuales existentes en esta amistad?   Sí o No

7. ¿Tú y tu amig@ os portáis diferentes cuando estáis solos que cuando estáis con otras personas?   Sí o No

8. ¿Estás enamorado(a) de tu amig@?   Sí o No

Puntuación:
Asigna 1 punto a cada “Sí” de las preguntas 1, 2, 6, 7, 8.
Asigna 1 punto a cada “No” de las preguntas 3, 4, 5.
Si has obtenido una puntuación cercano al 0, es sólo una amistad.
Si has obtenido una puntuación de 3 o más, puede no ser sólo amig@.
Si has obtenido una puntuación a 7-8, definitivamente estás involucrado en un asunto emocional.
(Test basado en “Not just friends” de Shirley Glass)
En muchas crisis de pareja, las amistades platónicas y las relaciones laborales se están convirtiendo en relaciones emocionales, que gradualmente pudieran llegar a ser una infidelidad, a menudo, sin premeditación. Ocurre cuando se cruzan las fronteras de la intimidad emocional, compartiendo la información con un amig@ íntim@ que suele ser el territorio exclusivo de un esposo o esposa. Cuando los límites emocionales se han saltado, la pareja ha dado el primer paso en una pendiente resbaladiza que conduce a la infidelidad emocional y sexual con el tiempo. Incluso si la infidelidad es “sólo” emocional, a menudo conduce a una doble vida de engaño y mentiras, poniendo en peligro la confianza de la pareja, y el propio matrimonio.

Problemas de comunicación en las parejas: Las 7 maneras más frecuentes*

Problemas de comunicación en las parejas: Las 7 maneras más frecuentes*

incomunicacion pareja
A través de la encuesta que pusimos en el artículo“Problemas de pareja”, la mayoría de las personas habéis votado que casi la mitad del origen de los problemas en tu  pareja (actualmente un 41,3 %) es por problemas de comunicación.
No sólo por la sabiduría popular sino también por la práctica en el trabajo con parejas, la base de la mayoría de los conflictos en la pareja está en la incomunicación, la incapacidad de la pareja  de encontrar herramientas para expresar sus puntos de vista.
En muchas parejas estables se establecen una serie de dinámicas, que se han llamado “juegos de comunicación” que acaban por destruir una relación de pareja. Todos esos “juegos” parten de un gesto sencillo, que conlleva a una acción a la que se atribuyen malas interpretaciones.
En esa incomunicación un miembro de la pareja está más preocupado de decirle al otro que escucharlo, donde hay un juego de poderes en donde se desea salir victorioso, y también se expresan de forma agresiva mediante gritos, ironías, gestos, etc

La tentación de cambiar al otro

“No creí que fueras así”: dice uno/a, y el otro/a responde “¿cómo creías que era?, ¿dónde estabas cuando me conociste?.
Esto ocurre cuando uno/a se ha enamorado de un fantasma e intenta que se acomode, no es la pareja real. Es una trampa grande ya que impide la consolidación de una pareja madura y real. Se intenta que el compañero/a se acomode a sus propias expectativas.
Lo importante es entender que la frase “Algún día cambiará” nunca llega. Además aceptar aquello que se quiere, y negociar aquellas partes que uno no puede pedir que cambie.

La oferta y la demanda de la conquista

Es el juego de “Romeo y Julieta”, un enamoramiento plagado de idealizaciones. Es el periodo donde se sedujeron para estar juntos y donde sólo mostraron lo que el otro quería ver, proponiéndose como mejor opción.
Después de ese primer periodo llega la parte más  real donde se puede ver los defectos del otro, y ahí surge la angustia y la separación. Comienzan las ganas de querer cambiar el otro, y la frustración que conlleva  de cara a conseguir la pareja ideal.
Si existe desilusión es porque de alguna manera se construyó una ilusión del otro.

No somos dos, sino seis

Esto tiene que ver con la pareja y su relación con sus familias de origen o políticas, es decir, dos figuras reales que son la pareja, más el padre y la madre de cada uno como figuras identificatorias.
Afecta a la fluidez de la relación porque las creencias, valores y modelos se basan en el modelo recibido de la propia familia de origen. Cuanto mayor sea la diferencia, mayor será el conflicto.
Lo importante es transformar esas diferencias en complementariedades, que son la base de ser una pareja.

Acercarse y alejarse

La interacción en la pareja se basa de una excesiva dependencia. El que ofrece apoyo comienza a asfixiarse y a tomar distancia, y el más desvalido se siente rechazado y comienza a atosigarlo, que a su vez genera más distancia.
Es el juego del “gato y el ratón” donde indica una falta de compromiso que necesita una relación de pareja. Se vive la relación afectiva como asfixiante, y se tiende a huir de la relación, mientras que el otro cuanto más de trata de acercarse más de aleja.

El amo y el esclavo

Hay una figura que se establece como vencedora, y la otra como vencida, la que va generando rabia que, tarde o temprano, descargará en una forma de venganza: “¿te acuerdas cuando te dije?”, “es que siempre te tengo que decir todo”, etc…
Tampoco hay espacio para las críticas, que se convierten en descalificaciones que van subiendo de tonalidad y pueden llegar a convertirse en agresiones verbales con riesgo de terminar en un caos de violencia física.
Se meten en disputas que terminan en escaladas de agresión mutuas, igual que en la película de la “Guerra de los Roses”.
El problema en la pareja es que se confunde competir con compartir, en vez de encontrar una respuesta reflexiva sobre lo que el otro nos ha dicho, se inicia una pelea donde ninguno se escucha, sino que se ataca.

El juego de los supuestos

Los supuestos son comunes en la comunicación entre las personas, por la creencia que se conoce al otro, y se da por sentado lo que el otro quiere expresar mediante un gesto, palabra, o actitud, “como ya te conozco, sé lo que vas a decir, pensar, sentir, etc”.
Suponer lo que el otro dice y no preguntar directamente, hace que se vayan generando malas interpretaciones, y empieza un conflicto que crece como una bola de nieve. El problema está en que las respuestas a partir de las suposiciones.
Lo importante es que la pareja logre comunicarse especificando lo que trataron de transmitir. Una simple pregunta puede aclarar cualquier error de interpretación y evitar futuros malentendidos.

La triangulación de los celos

Puede ocurrir cuando uno de los miembros de la pareja se siente celoso/a e inseguro/a  fantasea que el otro miembro centra su atención en otra persona. Empieza a  “perseguirle, acosarle y a controlarle”. Un retraso en la llegada a casa puede ser el detonante de una catástrofe amorosa.
La situación se repite a lo largo del tiempo, la persona “controlada” se siente tan oprimida en la relación que empieza a buscar momentos de “oxigenación”. Esto hace que la persona que controla esté segura de la fantasía de que le están engañando.
En una pareja, el celoso se siente inseguro, tiene miedo de ser abandonado. En cambio, una persona con la autoestima saludable no piensa que su compañero/a pueda enamorarse de otro/a.
Quizás este es el juego más peligroso. El objeto de celos puede ser real o fantaseado, o bien ser un grupo de amigos, la televisión, deporte, etc.
El problema es que de las desvalorizaciones y reproches mutuos pueden terminar construyendo un círculo vicioso, y un día a la persona acusada de infidelidad, alguien le diga algo agradable, se le pueden iluminar los ojos, “alguien le ha dicho algo agradable sin descalificarlo”  y ser en comienzo de una infidelidad real que se originó en una fantasía.