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jueves, 31 de marzo de 2016

Los misterios detrás de los “hijras” o eunucos de la India

Los misterios detrás de los “hijras” o eunucos de la India



Un numeroso grupo del tercer sexo, denominados “hijras”, identifica a una casta muy religiosa y respetada, que tendría el poder de bendecir o maldecir los nacimientos en India
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La diversidad es probablemente una de las palabras que mejor definen la vida en India, incluyendo los aspectos culturales, religiosos y también la sexualidad.
Así es como un lugar muy importante en la sociedad lo ocupan un grupo religioso de hombres, denominados “hijras”, término que define a los miembros de un tercer sexo, intermedio entre los géneros masculino y femenino.
Eunucos
Foto: Agencias
Los “hijras” son una casta muy religiosa y respetada.
Estos hombres, también llamados eunucos, ya que algunos de ellos son castrados, visten y se comportan como mujeres y adoran la diosa hinduista Bachuhara Mata, como una representación del transgénero.
Si bien no existen cifras oficiales, se estima que alrededor de 5 millones de personas en India son hijras, una condición que cuenta con una larga tradición, tanto en la cultura védica, como en las cortes de los gobernantes islámicos.
En la religión hindú no existe una definición clara de sexos: por ello varios de sus dioses presentan rasgos de uno y de otro sexo, lo que permite la aceptación de la existencia de un tercer sexo.
Origen divino
El origen de los hijras proviene de una leyenda de hace mas de 20 mil años, según la cual el dios Krishna al oír un soldado moribundo que se lamentaba de morir soltero, se transformó en doncella.
Por esta razón los hijras van cada año a Kutayan, al sur de India, para celebrar sus bodas con el dios y al mismo tiempo su identidad. Para esta ocasión, se visten con galas de novia y como el dios soldado muere, los hijras se convierten en viudas cortando sus pulseras y adornos festivos.
Para conmemorar este mito épico, en abril de cada año se celebra el festival de Koovagam en el Estado de Tamil Nadu, cerca de la ciudad Pondicherry, donde con luna llena se organizan fiestas, carnavales, concursos de belleza y danza, competencias de todo tipo, además de seminarios sobre Sida y otras enfermedades de transmisión sexual.
Una casta de poder
Durante el siglo XVI los hijras ocupaban una casta de poder, con empleos de toda condición: desde niñeras hasta puestos de alto rango. En esa época se les consideraba personas de gran respeto y llegaban a poseer tierras, palacios, templos y sirvientes a su disposición.
Tras la ocupación británica, se promulgaron leyes homofóbicas que castigaban la homosexualidad, marginado a esta población, que se ha visto obligada a vivir de la mendicidad y la prostitución.
Actualmente ha disminuido la persecución de este colectivo, llegando recientemente un hijra a ser electo alcalde de un pueblo de India. Sin embargo la discriminación sigue siendo la constante.
Ritos y costumbres
Eunucos
Foto: Agencias
Algunos hijras se castran voluntariamente.
Algunos hijras se castran voluntariamente y antiguamente lo hacían con cuchillo y sin anestesia, lo cual provocaba la muerte de un importante número.
La castración está prohibida en India desde 1860, sin embargo, en algunas clínicas todavía es común que se practique ese tipo de intervenciones.
Después de ser castrado, el hijra cumple con un último rito: vaciar leche en un arroyo como símbolo de la pérdida de su fertilidad.
Los hindúes creen que los hijras, al renunciar a tener hijos propios, tienen facultades para bendecir o maldecir y es por ello que al nacer un niño, los hijras acuden a festejar el nacimiento con cantos, bendiciones y augurios de larga vida y prosperidad, así como para librarlo del mal de ojo.
A cambio reciben arroz, azúcar y dinero, pero si los hijras consideran que reciben poca cantidad de limosna, el niño puede recibir maldiciones, como por ejemplo, la impotencia.

Los Eunucos de La India. Hijras. El tercer sexo.

Los Eunucos de La India. Hijras. El tercer sexo. 



La India tiene miles de dioses y los eunucos también tienen el suyo. Se llama Bahuchara Mata y tiene su templo en Guajarat. Bajo su protección varios centenares de indios se castran ritualmente todos los años. Cuarenta días después de una mutilación que causa espantosos dolores, acuden a su templo para agradecerle que les haya permitido sobrevivir. Son los Hijras, una comunidad de transexuales, eunucos y andróginos, que no es la única en este inmenso país,  pero que sí es la más extrema en sus exigencias. Junto a los Aravani, la secta más numerosa y los Jogappa (masculinos) y lasdevadasis (mujeres), prácticantes estos últimos de la prostitución sagrada, constituyen la triada de eunucos y transexuales más importante de la India.
     En el subcontinente indostánico tener un hijo varón es una bendición. Hay parejas que hasta que no consiguen ser padres de un varón consideran su matrimonio poco menos que estéril. La selección del sexo de los hijos no es posible por medios naturales, aunque sí es cierto que existe un variado elenco de supersticiones que supuestamente pretende garantizar el sexo del descendiente; y en la India este repertorio de soluciones estrafalarias es ingente. Aunque últimamente las medidas de control de natalidad del Gobierno Indio han facilitado los abortos (de hecho existen esterilizaciones masivas que generan gran polémica), estas interrupciones del embarazo se hacen individualmente sobre todo con carácter  selectivo, y se ceban, la mayor parte de las veces, en gestaciones de niñas. 
     Aparte de las implicaciones de todo tipo que ello impone, imagínense ustedes que después de estos riesgos, esperanzas y expectativas el varón que se ha tenido no presenta los dimorfismos propios de su sexo. O que, cuando se va haciendo mayor, asume unos modelos y usos no ajustados a su condición sexual. En estas tierras el drama puede adquirir proporciones apocalípticas. El peso de la tradición, la fuerza de prejuicios y tabúes en muchos países es tan formidable que agrieta, incluso, compromisos filiales que en principio parecen solidos. Una desviación en esa senda, aparentemente precisa, marcada por un mundo divido entre dos sexos, acarrea tarde o temprano la separación familiar. Seguramente el  varón terminará acogido en las comunidades de Hijras o Kinnar, como prefieren denominarse ellos mismos debido al carácter despectivo del primero.

      Los hijras, comunidades de eunucos, travestidos y andróginos en el continenteIndostánico, y que incluye IndiaPakistán y Bangladesh, son una subcasta en la India, por debajo incluso de los “intocables” y una comunidad marginada en Pakistán y Bangladesh, en los que la tradición musulmana no contempla el sistema de castas. Hay referencias escritas que hablan de ellos desde el año 2000 AC. Se les denomina el tercer genero y su censo es extraordinariamente impreciso, unos hablan de 200.000 otros de 5 millones. Lo que si parece cierto es que,  al menos en la mitad del millón de aldeas y pueblos que hay en la India, hay un hijra. Lo cual lleva a suponer que su número ronda los 500.000 (New DelhiTribune, 1983).
     Algunos dicen que India es el país de los cien mil dioses, por eso no es extraño que cualquier grupo social mantenga y cultive una mitología protectora. Cualquiera de las castas y subcastas en la India conservan un manual de gestas atribuidas a sus héroes y dioses que le son propios, y hasta una centro de peregrinación periódico con sus correspondientes ciudades santas. En el caso de los hijras, no se conforman con una (ciudad) tienen hasta siete, como veremos. 
     En una sociedad tan estamentada como La India, y en la que la religión ha sido capaz de capilarizar todos los nichos sociales, es impensable un grupo humano de naturaleza simplemente cívica. Los hijras están agrupados en pequeñas comunidades y viven en grupos de 5 a 15 individuos, todos aportan un estipendio al mantenimiento de estas comunidades llamadasfoyers. Varias de estas foyers dependen de una casa madre y todas estas, a su vez, de las cada una de las 7 casas que hay en la India, sitas en otras tantas ciudades del país, entre ellas Delhi y Bombay. Al frente de cada una de estos nodos o casas santas, está un kayak, una especie de santón que suele ser "el más viejo, el más sabio y el más honrado". El cargo es vitalicio, y una vez muerto, le sucede otro hijra que tenga las mismas virtudes que el fallecido. Como brazo ejecutor del kayak está el guru que se encarga de la administración y ejecución de las normas, dirime también los conflictos entre los miembros de la comunidad hijra.
Festival Hijra
     Todo hijra debe estar adscrito a alguna de estas comunidades. Las más pequeñas de ellas poseen  un guru o responsable que debe ser el más viejo, el más sabio y el mashonrado (¿les suena de algo?). Aunque numerosos de  sus miembros se dedican a la prostitución, sobre todo en el sur,  desprecian  la prostitución gay a los que se refieren despectivamente como gandus”, que mas o menos viene a hacer alusión al uso que hacen estos de sus posaderas.
     No se ven pues como homosexuales aunque probablemente muchos de ellos lo son.    Grupalmente se identifican por su travestismo femenino: ropas, maquillaje, abalorios, barroquismo de gestos femeninos, etc. Todo lo cual es imprescindible para formar parte de la comunidad. Otro elemento, que puede que sí les haga únicos,  es la castración voluntaria a la que muchos de ellos se someten. De hecho la notoriedad dentro de la comunidad sólo se puede alcanzar tras la emasculación, y las presiones para la mutilación genital dentro del colectivo son muchas.  
     El proceso de castración se realiza en la actualidad con dudosos procedimientos quirúrgicos y con alto riesgo. Aunque tradicionalmente era mucho peor e iba acompañado de atroces sufrimientos. Históricamente una intervención de esta naturaleza producía unos índices de supervivencia que podía variar desde el 20 al 80 por ciento. Teniendo en cuenta, por ejemplo, que los últimos eunucos del Palacio Imperial de Pekín, bien es verdad que ya en el siglo XX, sobrevivían en porcentajes muy elevados. Sin embargo, los esclavos africanos sometidos a eunuquismo para sasisfacer las necesidades de los sultanes otomanos, sufrían una mortalidad espantosamente elevada, del orden del 90 al 95 por ciento, lo que paradojicamente elevaba su precio. Ello nos puede hacer pensar incluso que, esa alta mortalidad, fuera deliberadamente ocasionada por razones meramente económicas. Los hijras no son ni mucho menos los únicos colectivos que han accedido a la automutilación sexual. En el siglo XVIII, por ejemplo, apareció en Rusia un grupo de fanaticos religiosos, los  Skoptsy, que fomentaban entre sus devotos, tanto hombres como mujeres, la amputación de sus atributos sexuales. La diosa Frigia, Cibeles, era tan celosa de la fidelidad de sus sacerdotes "los galli"  que solo los admitía castrados. Y en la hagiografía cristiana encontramos muchos modelos de autoamputados, el más famoso, pero no el único, sería Orígenes de Alejandría, teólogo y erudito. Orígenes ha pasado a la historia de una forma mediatizada, toda vez que en vida fue un vibrante defensor de la Biblioteca de Alejandría y se encargó de crear  tambien la de Cesárea
     El Hijra, durante los días previos a  la amputación, era adormecido con opio. Solo el propio interesado, junto al dai ma, encargado de la amputación y su ayudante, están presentes. El dai ma es considerado como una especie de partera, toda vez que la emasculación del hijra le permitirá acceder a una nueva vida. Desnudo, y tras un baño, se sentará sobre un taburete siendo sujetado por el ayudante que le ofrecerá, como único anestésico para su sufrimiento, sus propios cabellos entre los dientes. La imagen de la diosa Bauchara Mata es la última que se le presentará antes de su sacrificio. Mientras que el dai ma prepara su cuchillo, repite obsesivamente "Mata, Mata, Mata", entrando en una especie de trance en la que probablemente la propia adrenalina que segrega le hace momentaneamente inmune al dolor. En una ceremonia realizada de madrugada, con el fin de favorecer los buenos auspicios; los testículos y el pene son seccionados con un rápido corte. Después de esto se le deja sangrar todo lo que sea preciso porque la hemorragia es un depurativo, un forma de expulsar el veneno de la masculinidad al exterior. Los momentos posteriores a la amputación son críticos, se juega su supervivencia. En el argot utilizado por los iniciados es un "tira y afloja" entre la diosa que le permitirá sobrevivir: Bauchara Mata  y su hermana mayor; Chamundeswari, que le hará perecer. No hay costura alguna, y lo peor casi viene después, porque el veneno no es la masculinidad: es la infección, y para evitarla el sujeto debe sufrir aun las quemaduras del aceite que se vierten en la zona con el  fin de prevenirla. Es una herida abierta que no se cose. 
     Las siguientes jornadas no dan tregua alguna porque, durante los tres días siguientes, no puede tomar líquido de ningún tipo ya que el dolor de la micción se haría insoportable, aunque se le haya provisto de una cánula que comunique la uretra con el exterior. Durante los dos meses posteriores cada una de las micciones que realice se harán extremadamente dolorosas.





Hijras de La India y Pakistán consta de dos entradass






Otras entradas: 



Eunucos de Bizancio. El Imperio Bizantino. Castración y vileza en el Imperio de Oriente (Parte Primera).




Continuará..........

LOS EUNUCOS DE LA INDIA

LOS  EUNUCOS DE LA INDIA

Todos los países del mundo poseen cifras de travestidos, hermafroditas y ambivalentes sexuales, pero en raras ocasiones desempeñan un papel tan destacado como los eunucos en la India: los hijras. Superando los 400.000 (150.000 sólo en Delhi), han estado allí durante siglos, se mencionan en el Mahabharata, y el Kama Sutra subraya las mejores formas de practicar el sexo con un eunuco.

Los hijras se reúnen en clanes que sustituyen los lazos de la familia y de las castas a los que renuncian al iniciarse, y generalmente viven en territorios bien definidos en las ciudades principales. La mayoría de ellos son afeminados, ya que la castración trae consigo cambios hormonales, pero no son por definición homosexuales. Pueden reconocerse fácilmente: van maquillados de forma llamativa, son muy altos y suelen hacer gestos toscos; sus danzas acompañadas de música chillona son sensuales. Popular­mente despreciados por su comportamiento vulgar; también son temidos por el extraño poder de su ambigüedad: sus maldiciones infunden terror. Algunos sobreviven como vagabundos en los templos o como prostitutas, pero la mayoría canta y baila en las bodas y nacimientos, y reciben badhai (propinas) por bendecir o simplemente por marcharse. Su presencia en el nacimiento de un niño, sobre todo un varón, es de buen augurio; se cree que el hijra absorbe las tendencias homosexuales del infante, y en algunas poblaciones concretas la familia que renuncia a invitar a un eunuco a un nacimiento se arriesga a ser el  centro de las habladurías de la comunidad local, que la acusa de ocultar un retoño hermafrodita.

Todos los clanes de hijra poseen un gurú, un eunuco mas viejo que preside las cere­monias de iniciación, protege al grupo socialmente vulnerable y recibe una parte elevada del dinero recaudado. Los miembros del All India Hijra Kalyan Sabha un grupo social creado en 1984 para proteger sus derechos, han revelado que anualmente como mínimo 1000 jóvenes, algunos vagabundos y otros casados con hijos son secuestrados, obligados a prostituirse y al final castrados a la fuerza. Este movimiento cree que los gurús hacen parte de su fortuna subastando eunucos principiantes; es decir, les pagan para captar hombres sanos y atractivos. Las castraciones, realizadas por mé­dicos callejeros sin los medios adecuados, se aplican a pacientes fuertemente drogados cuyas heridas son curadas con sustancias como hierbas, aceite de mostaza y excremen­to de vaca. No utilizan anestesia, si bien con frecuencia se necesita coser 100 puntos de sutura; por tanto, el índice de mortalidad es de un 75 % (aunque un “doctor” acusado de realizar castraciones declaró recientemente qua sólo 1 de las 1.000 operaciones que había practicado resultó mortal).

En 1993 el Hijra Kalyan Sabha apoyó las demandas de varios eunucos qua acusaron a aquellos que los habían castrado de haberlo hecho a la fuerza. Sin embargo las mafias de hijras amenazan con la muerte a los que rompen el silencio, por ello la formulación de cargos constituye una proeza. La ley India no considera la castración un delito (el equivalente mas cercano listado en el código penal es “rapto y daño grave causado con un arma afilada”); la policía se niega a intervenir; además, conseguir pruebas concluyentes de secuestro y castración resulta extremadamente difícil. Los tribunales locales han cooperado mas y han obligado a la policía a completar las investigaciones, pero pocos casos han acabado en una condena firme y las víctimas continúan sobreviviendo en una sociedad donde nunca serán completamente aceptadas.

VIDEOS BUDISTAS


Dalai LamA

Dalai LamA


[Tenzin Giatso] Jefe espiritual del budismo tibetano, considerado por sus seguidores la reencarnación del bodhisattva Avalokitesvara.
Los Dalai Lama
Desde 1642 hasta 1959 los Dalai Lama ostentaron además el poder temporal en el Tíbet. Al morir cada Dalai Lama, los monjes (lamas) del Monasterio Amarillo designan a su siguiente reencarnación en un niño de corta edad, interpretando una serie de signos con arreglo a su religión; no se trata, por tanto, de una dinastía de monarcas hereditarios, sino de la máxima magistratura personal de un régimen teocrático. En el interregno entre la muerte de un Lama y la mayoría de edad del siguiente, el Monasterio ejerce directamente el poder designando a un regente, al tiempo que se ocupa de la educación del futuro jefe.
Ge-dun-grup-pa (?-1474) fue el primero, fundador de la secta budista de los monjes amarillos y del sistema sucesorio de la reencarnación de los lamas. Sonam Gyatso, III Dalai Lama (1543-88) fue en realidad el primero que asumió el título de Dalai(palabra mongola que significa «gran océano»). Al convertir al jefe mongol Altan Khan y a toda su tribu, asentó definitivamente la hegemonía de la secta en el Tíbet, extendiendo su influencia sobre Mongolia, China occidental, Bután y Sikkim.
Ngawang Gyatso, V Dalai Lama (1617-82) fue el primero en asumir el gobierno temporal del Tíbet además del liderazgo espiritual. Dicho cambio tuvo lugar en 1642, al destronar el príncipe mongol Gusri Khan al rey del Tíbet y titularse él mismo rey; en realidad, Gusri se limitó a ejercer un protectorado militar sobre el Dalai Lama, que era quien gobernaba efectivamente. Al morir Gusri en 1655, el Lama pasó a controlar el poder en solitario, si bien su autoridad religiosa estaba limitada por la de otro dignatario budista, el Panchen Lama. Fue este V Dalai Lama quien construyó el Palacio de Potala en Lhasa, desde donde han ejercido el poder sus sucesores hasta el siglo XX.

Tendzin Gyatso, el actual Dalai Lama
Su sucesor Tshangyang Gyatso, VI Dalai Lama (1683-1707), desbarató el prestigio adquirido por los monjes amarillos con su comportamiento disoluto y mujeriego. El emperador chino aprovechó la ocasión para intervenir en Tíbet, poniendo coto a su influencia espiritual sobre Mongolia y la propia China. En 1720 los chinos invadieron el Tíbet y sometieron al Dalai Lama a una relación de vasallaje, que perduró hasta la desaparición del Imperio Chino en 1911.
Thupten Gyatso, XIII Dalai Lama (1876-1933), fue un gobernante despótico, cuya torpeza diplomática le enfrentó con las grandes potencias de la zona. Jugó la baza del acercamiento a Rusia, viéndose atacado por una expedición británica que le obligó a refugiarse en China (1904); más tarde, reconciliado con los británicos, sufrió el ataque de China y hubo de refugiarse en la India (1910). Regresó al Tíbet en 1913, al recuperar el país la independencia por la caída de la dinastía Manchú en China (1911). Aliado ahora de los británicos -mientras el Panchen Lama representaba los intereses chinos-, quiso emprender una política modernizadora en terrenos como la educación o la defensa, pero el conservadurismo de los lamas frustró sus intentos de reforma.
El actual Dalai Lama
Al morir se identificó a su sucesor en el niño Tendzin Gyatso, XIV y actual Dalai Lama (1939 - ) nacido en una familia pobre de origen tibetano en la provincia china de Quinghai (1935). En 1950, cuando aún no había cumplido la mayoría de edad, los comunistas chinos invadieron el país; Tendzin Gyatso, declarado mayor de edad antes de tiempo, asumió el poder y se refugió cerca de la frontera con la India; pero, al no recibir ayuda exterior pese a su llamamiento a la India de Nehru y a las Naciones Unidas, hubo de aceptar la tutela comunista, firmando en 1951 un tratado que convertía al Tíbet en «provincia autónoma» de China.
Las relaciones con la China de Mao fueron muy conflictivas, luchando el Dalai Lama por preservar el sistema tradicional tibetano y los chinos por controlar el poder de hecho (designando por sí mismos a un joven chino como la reencarnación del Panchen Lama).
En 1956 estalló una primera rebelión antichina en dos provincias fronterizas de población tibetana, que fue reprimida de forma sangrienta. En 1959 un levantamiento popular apoyado por el ejército se enfrentó a las tropas chinas, que respondieron violentamente hasta la total ocupación del país.
El Dalai Lama consiguió huir a la India con unos 70.000 exiliados tibetanos, mientras Mao ponía en el gobierno del Tíbet al Panchen Lama (al que sin embargo no consiguió manejar a su gusto y encarceló en 1964). En 1982 Deng Xiaoping invitó a regresar al Dalai Lama, que prefirió permanecer en el exilio, dedicándose a preservar en el norte de la India, Nepal, Bután y Sikkim la cultura tibetana destruida por las autoridades chinas en su país de origen, al tiempo que asumía públicamente los ideales de la democracia y el pacifismo.
Desde entonces ha venido testificando en todos los foros internacionales la pérdida de la soberanía de su nación, pero «se ha opuesto al uso de la violencia y ha propiciado soluciones basadas en la tolerancia y el respeto mutuo, con el objetivo de preservar la herencia histórica y cultural de su pueblo». Esta última cita textual pertenece al comité del Parlamento noruego que le concedió el premio Nobel de la Paz en 1989. En 1990 publicó su autobiografía, Freedom in Exile.