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jueves, 25 de febrero de 2016



Ashtanga: un yoga dinámico


Para deshacerte del cansancio y reforzar la musculatura además de ganar serenidad, sigue el camino ashtanga, una versión acrobática del yoga muy apreciada en Occidente. Es un método ideal para todos aquellos que tienen energía de sobra.
Ashtanga Yoga
© Getty Images
Pequeña advertencia: el yoga, una disciplina milenaria de origen indio, se considera una gimnasia saludable, destinada a armonizar el cuerpo y la mente. Se han elaborado distintas versiones con el paso del tiempo. El ashtanga es una versión dinámica y física del yoga. Hoy en día, Occidente se ha volcado a esta práctica. El método combina fuerza, flexibilidad, estabilidad y trabajo de la postura corporal para un bienestar a nivel físico y moral. El principio es sencillo: la sesión empieza con reverencias al sol, seguidas por una “guirnalda” de posturas que se efectúan sincronizando la respiración con el movimiento. Después de una hora y media, acaba la sesión con relajación.

Respiración y serenidad

Como punto fundamental, el yoga ashtanga permite tomar conciencia de la respiración. El trabajo sobre éste, denominado “ujjai” es primordial. Para cambiar de postura de forma fluida, debes concentrarte en una inspiración y espiración lenta y profunda. Así, oxigenarás por completo el cuerpo. La caja torácica se llena y se vacía mientras el vientre permanece llano y al mismo tiempo emitirás un leve sonido de garganta. Se trata de un ejercicio que exige mucha concentración. Es imposible pensar en otra cosa mientras se realiza el ashtanga. Una vez la mente se tranquiliza, reconecta con el cuerpo y las tensiones se liberan junto al estrés.
Finalmente, ganas en energía positiva además de en serenidad.

Un cuerpo flexible y tonificado

También es una fuente de energía. El yoga ashtanga favorece una mejor circulación de la energía interna, que, en nuestro caso, está bloqueada la mayor parte del tiempo. “La vida es movimiento”, explica Caroline Boulinguez, profesora de ashtanga. Así pues, el exceso de sedentarismo agota el cuerpo. Si se obliga a realizar un movimiento continuo, el cuerpo se revitaliza. Una sesión suele durar una hora y media y la práctica a veces supone todo un reto. El yoga ashtanga requiere habilidad, resistencia y entrenamiento. Desde fuera, una clase puede parecer extremadamente física, o incluso acrobática. Los beneficios son inmediatos y una práctica regular remodela la silueta además de definirla. Ganarás tanto en flexibilidad como en perfil.

Si sufres de pinchazos en la espalda, esta versión de yoga también tiene efectos terapéuticos. Permite trabajar los músculos dorsales profundos que apenas utilizamos la mayor parte del tiempo. Por otro lado, estas posiciones favorecen una postura perfecta del eje vertical en todos los casos. Resultado: la espalda se fortalece y los dolores desaparecen. Si el cansancio se apodera de ti al final del día, no renuncies a tu clase, pues eliminará la fatiga de forma más óptima que cualquier tipo de cóctel de vitaminas.

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