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viernes, 5 de febrero de 2016

Qué es la asexualidad?: entrevista a Johanna Villamil

Qué es la asexualidad?: entrevista a Johanna Villamil

La asexualidad es la falta de orientación y deseo sexuales, una forma de entender la sexualidad aún desconocida en nuestros días. En Doctissimo hemos entrevistado a Johanna Villamil, coordinadora de prensa e investigación de AVENes (Red para la eduación y visibilidad de la Asexualidad) para resolver algunas dudas que todos tenemos sobre esta orientación sexual.
¿Qué es la asexualidad?
© Getty Images

¿Cómo definirías con tus palabras la asexualidad?

Por un lado puedo decir que la asexualidad es una herramienta para lograr la autonomía de la sexualidad de una manera consciente: el cómo deseo, quiero y necesito vivir mi sexualidad; por otro lado la asexualidad es un espacio para reflexionar y dialogar sobre las relaciones humanas, las emociones, la atracción, la intimidad y la expresión de la sexualidad.

¿Cómo puede una persona saber que es asexual?

La mayoría de personas descubrimos que somos asexuales después de la adolescencia ya que es el momento que todo el impulso sexual florece y no pasa en nuestro caso. Algunas personas lo descubren más tempranamente que otras. Esto hace que halla un cuestionamiento sobre las relaciones, el sexo, el amor, la intimidad. Otra cosa es que en las relaciones se le da importancia a factores como la comunicación, la confianza, el respeto etc.. y el sexo es irrelevante.

Cuando los sexólogos hablamos de relaciones sexuales no nos referimos solamente al coito, sino que englobamos también otro tipo de conductas como besos, caricias, abrazos, masajes… ¿Cuando una persona es asexual tampoco tiene interés en ellas?

Solamente las que involucran genitales. Las personas asexuales tienen las mismas necesidades afectivas y emocionales que cualquier otra persona.

En la aversión al sexo se puede sufrir ansiedad y dolor físico frente a un acto sexual próximo. ¿Las personas asexuales no tienen aversión al sexo, pero qué sienten frente al sexo?

Todas las personas viven su propia asexualidad de manera diferente, es por eso que hay muchas reacciones frente al sexo. Algunas realmente es algo que rechazan por completo, hay otras personas que en si tienen baja frecuencia sexual, es decir que sí tienen relaciones sexuales, solo que es en una muy baja frecuencia por lo tanto el sexo de cierta forma hace parte de sus vidas.  Dentro de nuestra comunidad esta el grupo de personas “demisexuales” estas personas tienen 2 etapas, en una primera tienen nulo deseo sexual, luego cuando entablan fuertes lazos emocionales y afectivos con otra persona, en una segunda etapa si pueden entablar relaciones sexuales con la otra persona.

Cuando se dice que una persona asexual no siente excitación sexual, ¿es eso cierto? Si es así ¿estamos hablando de excitación sexual psicológica o tampoco hay reacción física duradera?

En las personas que hay nulo deseo sexual no hay ninguna de las dos reacciones. Las personas en el campo gris y las demisexuales tienen un comportamiento diferente. De las demisexuales te puedo decir que en la segunsa etapa si tienen algunas de las reacciones que mencionas anteriormente, en el caso de los “grey” no sabría darte una información clara. Esta página puede darte más información: AsexualityArchive

Un asexual, ¿fantasea? ¿se masturba?

En sí, la definición de una persona asexual es: persona que no siente atracción sexual hacia otras personas, esto no quiere decir que no sienten deseo sexual. En la comunidad de hecho hay un espacio dedicado a personas con atracción fetichista, S&M y otras expresiones del deseo sexual, no quiero decir que todas las personas fetichistas son asexuales, si no que precisamente la asexualidad es un espacio para explorar abiertamente la propia sexualidad, es por eso que en USA uno de los grandes aliados de la comunidad es el movimiento sexo positivo. Así como se pueden encontrar en la comunidad personas vírgenes, otras con familia conformada uno se puede topar con travestis , fetichistas etc..
En cuanto a la masturbación sé que las personas asexuales cuando lo hacen, su mente no se enfoca en una persona  (la imagen cliché del hombre masturbándose viendo una revista de chicas o chicos semidesnudos) , sino se enfocan en sus propias sensaciones, es por eso que el resultado es diferente si se esta solo o con otra persona.

Distinguimos también las personas asexuales de aquellas que sufren deseo sexual inhibido entendiendo que el caso de estas últimas es temporal. ¿Es así? ¿En qué punto en el tiempo una persona puede empezar a considerar que es asexual?

En el 2007 la comunidad apelo al DSM para cambiar las definiciones en cuanto al “Trastorno de deseo sexual inhibido”, y se logro hacer una excepción para las personas asexuales.
"1. Las personas asexuales nacen con bajo o nulo deseo sexual y es algo que por ende no se desarrolla en la adolescencia a diferencia las personas con trastorno sufren de “desinterés sexual” a partir de un momento debido a alguna experiencia durante su vida (estrés, malas experiencia anteriores, etc..).
2.  Para las personas asexuales el hecho de no sentir deseo sexual no les genera un problema, a diferencia las personas con trastorno si les genera un trastorno".

He leído en la web sobre parejas en las que un miembro es asexual y “negocian” la frecuencia o cantidad de sexo en la relación. ¿Es ese un problema habitual al que tienen que enfrentarse las personas asexuales?

Lo primero es que no todas las personas asexuales son románticas, hay algunas que son arrománticas. Hay algunas parejas de asexuales, así como hay mujeres que tienen sexo con su pareja con el único objetivo de quedar embarazadas porque quieren tener la experiencia delembarazo. Entre parejas que son asexuales con no asexuales, la posibilidad que planteas es una de las soluciones en ese caso especifico, lo que quiero decir es que no es que sea habitual para las personas asexuales en general. Personalmente pienso que todas las relaciones de peso por ejemplo: trabajador-jefe,  hijo-padre,  esposo-esposa, etc., tienen en sí un componente de negociación, y además algo importante en las relaciones es la comunicación clara de las expectativas, de lo esperado en la relación.

Muchas personas sexuales consideran el sexo como una parte muy importante de su relación. ¿Se podría decir que los asexuales dan importancia a otras parcelas de la relación de pareja?

Exacto. Es importante decir que así como la comunicación y el respeto son parte fundamental de una relación, la intimidad también lo es. Solo que parece ser que hay algunas confusiones de términos y se confunde sexo con intimidad. El sexo es una de las posibles maneras de tener intimidad con la pareja dentro de una amplia gama de posibilidades.

Frente al argumento general de que la diferencia entre un buen amigo y una pareja es la vida sexual. ¿Qué diría un asexual?

Las relaciones románticas y las relaciones de amistad son muy diferentes. En las relaciones románticas hay más carga y más responsabilidad emocional y afectiva. Las relaciones románticas dan pie a compartir un plan de vida, un futuro, un hogar, una familia. Y, por último, en las relaciones románticas se hacen sacrificios, uno se va lejos de la familia, los amigos, cambia de trabajo, etc., por estar al lado de su pareja.

¿Hay una “salida de armario” del asexual? ¿Cómo suelen tomárselo la familia y amigos?

Sí, considero que hay una salida del armario. La reacción de las demás personas depende de cómo uno expresa lo que siente. Precisamente nuestra comunidad tiene como propósito brindar herramientas para que las personas puedan comunicar de mejor manera lo que quieren comunicar. Normalmente yo aconsejo evitar la palabra asexual como punto de partida ya que puede crear confusión, es mejor empezar por lo que significa. 



La homosexualidad en la antigua Grecia y Roma

La homosexualidad en la antigua Grecia y Roma

El término "homosexual” es muy reciente (fin del siglo XIX), y el hábito de utilizarlo nos hace parecer natural dividir a las personas en dos grupos :las que tienen relaciones románticas o sexuales con personas del mismo sexo y las que las mantienen con las del sexo opuesto.
Homosexualidad en la antigua Grecia y Roma
© Getty Images
Esta distinción se desconocía en la Antigüedad, cuando los individuos eran espontáneamente bisexuales,-con preferencias individuales en uno u otro sentido- y se diferenciaban siguiendo otros criterios. ¿Cómo calificaríamos con nuestra distinción actual a Alejandro el Grande, quien tuvo cientos de mujeres pero sólo dos hombres, y estuvo apasionadamente enamorado por largo tiempo de uno de ellos?

Grecia, una homosexualidad multifacética

Entre los griegos existía una homosexualidad de tipo pederasta, en la que un hombre adulto amaba a un niño nacido libre y pre púber. Se trataba de un ritual de pasaje, en el que el niño, criado por mujeres, se emancipaba para convertirse en un hombre. Una vez púber, el adolescente no podía continuar la relación.
Los griegos conocían también la homosexualidad entre los adultos  Esta se veía de manera favorable, ya que varios tiranos habían sido asesinados por sus celosos amantes y gracias a eso la democracia había visto la luz en varias ciudades. Los homosexuales gozaban de una reputación de coraje y de amar la libertad. Eran parte de los mejores guerreros, como era el caso del célebre batallón sagrado de Tebas, compuesto únicamente de parejas masculinas. Se necesitaron más de treinta años y todos los ejércitos de Alejandro para doblegarlos.
Para los griegos, ´´quien ama la belleza humana será favorable y se inclinará hacia los dos sexos, en lugar de suponer que los hombres y las mujeres difieren sobre los asuntos del amor como lo hacen respecto de la vestimenta´´, decía Plutarco.

La singular libertad sexual de los romanos

Los romanos eran bisexuales sin reparos. Su regla de comportamiento moral y social mandaba que un hombre libre debía ser ´´activo´´, es decir, ser el que penetraba La pasividad en un hombre libre era infamante; éste perdía el honor si era penetrado.
La penetración sexual se permitía con la propia mujer  y con otras mujeres libres, fueran casadas o solteras, pero no con hombres libres. Si dos hombres libres mantenían relaciones sexuales, quien tuviera el papel pasivo podía ser, al menos en teoría, severamente castigado.
Si un adulto en cambio, tenía relaciones con un joven ciudadano pre púber, recibiría un castigo sin posibilidad de perdón. A disposición del amo quedaban los esclavos y todos los que no fueran romanos, se tratara de hombres, mujeres, niños, adolescentes o adultos. Así lo resume el filosofo Séneca: ´´La pasividad sexual en un hombre libre es un crimen; en un esclavo, una obligación; en un emancipado, un servicio´´.
Cicerón,filósofo, jurista,escritor y cónsul de Roma, tenía una mujer y un hijo, pero prefería los encantos de su joven esclavo y secretario favorito.
Estos ejemplos sobre los griegos y los  romanos muestran que en otras sociedades las relaciones homosexuales eran mucho más frecuentes y aceptadas que en las nuestras.
En parte, es el condicionamiento social lo que hace que la mayoría de los hombres y mujeres juzgue ciertos tipos de placeres sexuales como poco o nada deseables, como en el caso de las relaciones homosexuales, y que sobrevalore los de tipo heterosexual. Estas actitudes no responden a la ´´realidad´´ o al carácter ´´natural´´ del placer, sino a las costumbres de la sociedad.
Es la sociedad en la que viven lo que hace que los franceses prefieran el fútbol, los estadounidenses, el béisbol, o los ciudadanos de otros países, el rugby, el tenis, el cricket, la bicicleta, el yudo o el pin pon. De la misma manera, en lo que se refiere al.placer sexual, nuestra sociedad se inclina mayoritariamente por la heterosexualidad.
Dr Yves Ferroul

La verdad sobre la eyaculación femeninaLa verdad sobre la eyaculación femenina

La verdad sobre la eyaculación femenina

Se dice, se comenta, se ve en algunas películas que las mujeres pueden eyacular. ¿Es eso cierto? Algunas mujeres lo buscan y otras tratan de evitarlo, produce curiosidad, morbo y también rechazo. Pero ¿de qué estamos hablando?
La verdad sobre la eyaculación femenina
© Getty Images

¿Qué es la eyaculación femenina?

Tiene mucho que ver con el clítoris y con el Punto G. Parte de las raíces del clítoris envuelven la uretra haciendo muy sensible la esponja uretral, esta zona es llamada zona G o punto G y contiene unas glándulas (glándulas de Skene) que producen estrógenos y, además segregan un líquido.
Se dice que esta zona es la próstata femenina y ese liquido prostático tiene una composición muy similar a la del semen masculino pero sin contener espermatozoides.
Al estimular la cara anterior de la vagina se irritan las glándulas de Skene, que se hinchan y termina expulsando este liquido prostático a través de la uretra. La cantidad y el aspecto de este fluido varía con cada mujer; en ocasiones tiene un aspecto blanquecino y en otras es casi transparente y su volumen va desde el de una cucharada sopera hasta un vaso. La fuerza de la expulsión depende del tono de la musculatura pélvica y los esfínteres uretrales.

Eyaculación no es orgasmo

El proceso de orgasmo y el de eyaculación en el hombre va casi siempre de la mano pero en la mujer es totalmente independiente.
El punto G es difícil de estimular si la mujer no está muy excitada, cuando la excitación sexual es alta se percibe una zona rugosa en la pared anterior de la vagina. Si se presiona repetidamente se irritan las glándulas de Skene y se puede expulsar el líquido eyaculatorio. La sensación de la estimulación del punto G puede ser muy agradable y conducir al orgasmo pero es independiente de la eyaculación.
Durante el orgasmo, el flujo vaginal se espesa y se hace más abundante pero no debe confundirse con la eyaculación. El liquido eyaculatorio femenino se expulsa por la uretra.
Aunque eyacular no es una sensación placentera de por sí, la eyaculación y el orgasmo si suele coincidir en el tiempo y además se facilita la expulsión del líquido por las contracciones orgásmicas.

Una explicación a la sensación de “ganas de orinar”

En algunas posturas coitales, la estimulación del punto G con el pene es muy directa.
Es muy frecuente que en estas posiciones el pene presione la esponja uretral y la mujer sienta una sensación de orina inminente. Esto es normal porque al fin y al cabo estamos estimulando una zona que solo se ve alterada cuando vamos a hacer pis.
Lo que suele ocurrir en esos casos es que la mujer se siente tan incómoda que para o cambia de postura. Si continúa es probable que eyacule, pero este fenómeno también puede ser confundido con orina con la consiguiente vergüenza y frustración.

En busca de la eyaculación femenina

Aunque el tema no está muy extensamente investigado, es conocido que no todas las mujeres eyaculan. Esto puede ser porque la cantidad de glándulas de Skene varían con cada mujer pero también es frecuente inhibir la eyaculación por ese miedo a orinarse. En esos casos se envía el líquido hacía la vejiga y más tarde se expulsa con la orina. Es decir, que esas mujeres si eyaculan pero no hacia fuera.
Otras mujeres eyaculan fácilmente y en grandes cantidades. Durante muchos años se ha confundido con incontinencia urinaria y no han sido pocas las mujeres que han pasado por quirófano por razones equivocadas. Antes de eso, y si es demasiado abundante, se puede colocar una toalla debajo o simplemente aceptar las reacciones de nuestro cuerpo y disfrutar de las relaciones sexuales.
La estimulación del punto G puede ser muy placentera y fuente de estupendos orgasmos y la sensación de eyacular también es distinta y agradable. Merece la pena conocer nuestro cuerpo y sus reacciones y aprendernos un poco más.

La verdad sobre la eyaculación femenina

La verdad sobre la eyaculación femenina

Se dice, se comenta, se ve en algunas películas que las mujeres pueden eyacular. ¿Es eso cierto? Algunas mujeres lo buscan y otras tratan de evitarlo, produce curiosidad, morbo y también rechazo. Pero ¿de qué estamos hablando?
La verdad sobre la eyaculación femenina
© Getty Images

¿Qué es la eyaculación femenina?

Tiene mucho que ver con el clítoris y con el Punto G. Parte de las raíces del clítoris envuelven la uretra haciendo muy sensible la esponja uretral, esta zona es llamada zona G o punto G y contiene unas glándulas (glándulas de Skene) que producen estrógenos y, además segregan un líquido.
Se dice que esta zona es la próstata femenina y ese liquido prostático tiene una composición muy similar a la del semen masculino pero sin contener espermatozoides.
Al estimular la cara anterior de la vagina se irritan las glándulas de Skene, que se hinchan y termina expulsando este liquido prostático a través de la uretra. La cantidad y el aspecto de este fluido varía con cada mujer; en ocasiones tiene un aspecto blanquecino y en otras es casi transparente y su volumen va desde el de una cucharada sopera hasta un vaso. La fuerza de la expulsión depende del tono de la musculatura pélvica y los esfínteres uretrales.

Eyaculación no es orgasmo

El proceso de orgasmo y el de eyaculación en el hombre va casi siempre de la mano pero en la mujer es totalmente independiente.
El punto G es difícil de estimular si la mujer no está muy excitada, cuando la excitación sexual es alta se percibe una zona rugosa en la pared anterior de la vagina. Si se presiona repetidamente se irritan las glándulas de Skene y se puede expulsar el líquido eyaculatorio. La sensación de la estimulación del punto G puede ser muy agradable y conducir al orgasmo pero es independiente de la eyaculación.
Durante el orgasmo, el flujo vaginal se espesa y se hace más abundante pero no debe confundirse con la eyaculación. El liquido eyaculatorio femenino se expulsa por la uretra.
Aunque eyacular no es una sensación placentera de por sí, la eyaculación y el orgasmo si suele coincidir en el tiempo y además se facilita la expulsión del líquido por las contracciones orgásmicas.

Una explicación a la sensación de “ganas de orinar”

En algunas posturas coitales, la estimulación del punto G con el pene es muy directa.
Es muy frecuente que en estas posiciones el pene presione la esponja uretral y la mujer sienta una sensación de orina inminente. Esto es normal porque al fin y al cabo estamos estimulando una zona que solo se ve alterada cuando vamos a hacer pis.
Lo que suele ocurrir en esos casos es que la mujer se siente tan incómoda que para o cambia de postura. Si continúa es probable que eyacule, pero este fenómeno también puede ser confundido con orina con la consiguiente vergüenza y frustración.

En busca de la eyaculación femenina

Aunque el tema no está muy extensamente investigado, es conocido que no todas las mujeres eyaculan. Esto puede ser porque la cantidad de glándulas de Skene varían con cada mujer pero también es frecuente inhibir la eyaculación por ese miedo a orinarse. En esos casos se envía el líquido hacía la vejiga y más tarde se expulsa con la orina. Es decir, que esas mujeres si eyaculan pero no hacia fuera.
Otras mujeres eyaculan fácilmente y en grandes cantidades. Durante muchos años se ha confundido con incontinencia urinaria y no han sido pocas las mujeres que han pasado por quirófano por razones equivocadas. Antes de eso, y si es demasiado abundante, se puede colocar una toalla debajo o simplemente aceptar las reacciones de nuestro cuerpo y disfrutar de las relaciones sexuales.
La estimulación del punto G puede ser muy placentera y fuente de estupendos orgasmos y la sensación de eyacular también es distinta y agradable. Merece la pena conocer nuestro cuerpo y sus reacciones y aprendernos un poco más.



Masturbación femenina: explora tu cuerpo para alcanzar el orgasmo

Masturbación femenina: explora tu cuerpo para alcanzar el orgasmo

Conocer tu propio cuerpo es el primer paso que debes dar hacia el orgasmo y a las mujeres les encanta darse placer. El informe realizado por la famosa sexóloga americana Shere Hite, quien, en el año 1970, llevó a cabo un sondeo en cientos de mujeres de todo el país, así lo demostró. El modo en que se dan placer en solitario es lo que ese mismo estudio intentó desvelar. Doctissimo te presenta algunos resultados y testimonios extraídos del “informe Hite”.
Masturbación femenina y orgasmo
© Getty Images
De las 3.000 mujeres que respondieron de forma anónima a este cuestionario sobre sexualidad femenina (orgasmo, coito, clítoris, masturbación…), el 82% declaró que se masturbaba y, de este porcentaje, el 95% alcanzaba el orgasmo sin problemas siempre que se lo proponía. Según la sexóloga, este dato contradice la idea preconcebida de que a las mujeres “les cuesta arrancar”, y que tienen ciertas dificultades para llegar al orgasmo. En la práctica, esta encuesta permitió distinguir seis tipos de masturbación (con algunas variaciones).

En la gran mayoría de casos (73%), la mujer excita manualmente la región clitoriana y/o vaginal mientras está tumbada sobre la espalda

“Siempre me excito del mismo modo: acaricio el clítoris con el dedo y, a veces, introduzco otro dedo en la vagina. Solo me acaricio la zona genital”; “Me masturbo masajeando lateralmente el clítoris, con suavidad al principio y después aumentando la intensidad de la presión. Utilizo el índice (de una sola mano)”; “Acaricio el clítoris con los dedos y, con la mano libre, masajeo y pellizco los pezones. A veces junto las piernas, otras las separo. Me parece especialmente excitante inmovilizar la mano y continuar la fricción moviendo la pelvis”.

La mujer también se masturba boca abajo (5,5%)

“Me tumbo boca abajo, con las piernas ligeramente separadas y utilizo las dos manos; apoyo la derecha sobre el clítoris, y coloco la izquierda debajo para así aumentar la presión. Al mover la pelvis de arriba abajo, a un ritmo moderado, consigo la fricción que deseo sobre la región del clítoris”; “Me masturbo estirada boca abajo, con las piernas juntas y presionando el clítoris con el índice y el dedo corazón de las dos manos (que coloco una sobre otra). A veces me acaricio los pechos o los muslos con una mano, o deslizo los dedos hacia el interior de mi vagina”; “Empiezo con caricias circulares sobre el clítoris y, de vez en cuando, muevo la pelvis arriba y abajo”; “Con la mano derecha compruebo que tengo la vagina húmeda y me abandono a una fantasía erótica. Continúo estimulando el clítoris e introduzco dos dedos en mi vagina”; “Coloco debajo el vibrador y, con más o menos firmeza, deslizo el cuerpo para frotar la zona vaginal”.

Algunas mujeres frotan la zona genital contra un objeto suave (4 %)

“Cojo una toalla y la enrollo para conseguir una bolita del mismo tamaño de un puño (antes utilizaba la cabeza de mi pobre osito de peluche, pero cuando dejé de dormir rodeada de juguetes tuve que buscar una alternativa). Me estiro sobre la cama, con la bola apoyada sobre el clítoris. Después muevo las caderas en forma circular hasta que alcanzo el orgasmo”; “En realidad, no me masturbo, sino que me restriego con la sábana, nada más…”; “Casi siempre me masturbo sentada en la esquina de una silla. Froto la zona genital contra la silla, con las piernas bien cerradas. Descubrí este método por casualidad, cuando tenía 4 años”; “Me restriego lentamente contra el lavabo, apoyando el pubis. Lo cierto es que el frescor de la cerámica me excita muchísimo”.

Otras aprietan las piernas al compás, de forma repetida (3 %)

“Me siento sobre una butaca, o en la cama, y utilizo los músculos de la parte interna de las piernas. Concentro toda mi energía en la región genital”; “Aprieto las piernas, en general estirada, pero a veces también lo hago sentada (en el despacho, en el autobús, etc.). Esta fricción ejerce una presión muy delicada sobre el clítoris.

También pueden masajear la zona genital con agua (2 %)

“Oriento el chorro de la ducha hacia el clítoris, con las piernas bien separadas”; “Me tumbo en la bañera y dejo caer el agua del grifo sobre el pubis, clítoris y vagina. Cuánto más caliente esté el agua, más fuerte es la presión y más disfruto”; “Desatornillo la alcachofa de la ducha para que el chorro salga directamente del tubo. Utilizo los dedos para abrir los labios y dejar al descubierto el clítoris”.

Pocas mujeres efectúan sistemáticamente una penetración vaginal (1,5%) y más de la mitad empiezan estimulando manualmente el clítoris

“Coloco un dedo sobre el clítoris y, con la otra mano, introduzco el cuello de una botella de plástico en la vagina”; “Mi marido introduce un consolador en mi vagina mientras yo estimulo el clítoris con la ayuda de un vibrador”; “Casi siempre introduzco los dedos en la vagina y, a veces, no los muevo hasta que alcanzo el orgasmo”.

Por último, el 11% de las mujeres que respondieron al cuestionario aseguró combinar varias de estas técnicas para alcanzar el orgasmo

“Me masturbo de muchas maneras. Estirada en la bañera, en la cama, en un diván, sobre el suelo… y acaricio todas las partes del cuerpo: el pecho, el vientre, los muslos, las nalgas, la vagina y el clítoris. Me encanta masajear el clítoris con el pulgar y el índice, introducir otro dedo en la vagina y jugar con el pecho y los pezones. Y reconozco que también me fascina dejarme llevar por la imaginación. También me gusta alternar las caricias con un vibrador”.

Dolor antes, durante o después del coito


Dolor antes, durante o después del coito

El temor o la vivencia de dolor en las relaciones sexuales puede producirse antes, durante o después de la penetración. Las causas de los distintos momentos en los que se produce la molestia pueden diferir, pero en general forman parte de un mismo proceso psicológico de evitación de la penetración.
Coito doloroso: causas
© Getty Images
Este es un problema frecuente pero raramente comentado, las mujeres suelen sentir que son raras, están “rotas” o incapacitadas para el coito.

Lo cierto es que todas las mujeres son capaces de practicar y disfrutar de la penetración y este problema tiene solución.

El dolor durante la penetración

2 de cada 3 mujeres aseguran haber sufrido molestias durante la penetración en algún momento de su vida, esto puede ser normal, pero si el dolor es persistente y ocurre en la mayoría de las relaciones sexuales es necesario buscar ayuda.
El dolor se puede presentar en la entrada de la vagina o en el interior. Las causas son varias:
  • Tensión, miedo o estrés que provoca una contracción involuntaria de la musculatura pélvica.
  • Falta de lubricación vaginal.
  • Infecciones vaginales que producen inflamación y dolor.
Algunas mujeres que sufren vaginismo, causado por factores psicológicos, consiguen la penetración en un primer momento pero luego sufren molestias durante la relación sexual.

El dolor después de la penetración

Si una mujer percibe dolor antes o durante la penetración, lo más normal es que la molestia persista después de la relación sexual. También hay mujeres que practican el coito con normalidad, pero después sienten dolor, aunque es cierto que esto suele ser esporádico y sobre todo está relacionado con la tensión o problemas de ese momento como infecciones.
Por ejemplo, las infecciones urinarias producen una inflamación que además de causar dolor en el momento de orinar, también provocan molestias después de las relaciones sexuales.
Además hay que tener en cuenta la percepción del dolor. Es decir, la excitación sexual durante las relaciones puede hacer que lo potencialmente doloroso no se perciba como tal, pero al llegar al orgasmo y volver al estado natural sí que se percibe la molestia.
El escozor o picor en la vagina siempre después de las relaciones sexuales se puede deber a posibles lesiones en la penetración, estas lesiones no suelen tener importancia y se curan solas. Otros motivos son la falta de lubricación o infecciones de transmisión sexual.

El dolor al intentar la penetración

Sentir molestias a la hora de intentar la penetración del pene en la vagina es frecuente, sobre todo en las primeras relaciones sexuales.
Generalmente se debe al miedo o la tensión que produce una contracción involuntaria en los músculos de la vagina, que la cierra dificultando la penetración. Este temor es más habitual en las mujeres que no han tenido relaciones sexuales y esta es la causa de las historias sobre pérdida de virginidad dolorosa.
Debido a una primera vez especialmente traumática, a una educación sexual restrictiva o a otros miedos, algunas mujeres sufren este dolor en todas sus relaciones sexuales e incluso llega a impedirles totalmente la penetración hasta que buscan ayuda.

También hay mujeres que tienen relaciones sexuales normales hasta un momento particular en su vida en el que sufren una agresión sexual, una operación quirúrgica o alguna experiencia traumática que provoca un miedo a la penetración que tendrá el mismo efecto sobre los músculos vaginales.
El temor a la penetración que produce tensión y dolor en las relaciones sexuales se llama vaginismo y tiene causas psicológicas.

La solución

Una visita al médico o al ginecólogo siempre es recomendada para descartar posibles causas fisiológicas como infecciones o lesiones en la vagina. Si el problema ocurre de siempre, es muy raro que tenga una causa física puesto que las infecciones son temporales pero la revisión ginecológica es esencial en todo caso.
Si no hay problemas físicos, la solución estaría en un tratamiento con terapia sexológica para reducir el miedo, la ansiedad y eliminar temores sobre sexualidad. Asimismo, es recomendable la visita a un fisioterapeuta especializado en la musculatura pélvica para valorar los posibles daños en esta zona provocados por un exceso de tensión.



La pareja de la mujer con vaginismo

La pareja de la mujer con vaginismo

Un gran número de mujeres se ve afectada por el vaginismo. Es un problema del que se habla poco y las personas afectadas y sus parejas se ven solas y piensan que es una dificultad rara, lo que dificulta el paso de buscar ayuda terapéutica.
Mi pareja tiene vaginismo
© Getty Images

¿Qué es el vaginismo?

El vaginismo se define como la dificultad de la mujer para introducir en su vagina el pene, el dedo o cualquier otro objeto a pesar de desearlo expresamente.
Las mujeres con vaginismo suelen tener la sensación de que su vagina es pequeña y es imposible introducir el pene, como si se enfrentasen con un muro.
Va acompañado de contracción de la musculatura vaginal y de sensación de ansiedad ya que la persona ya va pensando en el dolor que puede producirle el intento de penetración.

Vaginismo primario y secundario

El problema del vaginismo puede aparecer desde el primer momento que una mujer comienza a tener relaciones sexuales o manifestarse más tarde.
El miedo al dolor en la primera vez puede llevar a un estado de tensión que efectivamente lleva a una profecía autocumplida, es decir que aunque la primera vez que se realiza penetración no tiene porque doler, el temor a ese dolor causa contracción muscular y con ello dolor. Aunque esto es muy frecuente, no en todas las mujeres supone un primer paso al vaginismo y depende mucho del nivel de ansiedad y de tolerancia a la frustración y al dolor.
El vaginismo también puede ocurrir en momentos más avanzados de la vida sexual de una mujer debido a malas experiencias, infecciones vaginales, disminución de la lubricación vaginal, endometriosis, problemas de pareja…

¿Cómo afecta el vaginismo a la relación de pareja?

Cualquier problema sexual afecta a los dos miembros de la pareja y a la relación entre ellos. En el caso del vaginismo, además, se suele tardar más en buscar ayuda; se espera a otro momento, a estar más relajada, a que apetezca más…De hecho muchas parejas con vaginismo no se deciden a acudir a un terapeuta sexual hasta que deciden tener hijos.
El que estas parejas no practiquen la penetración no significa en absoluto que no tengan vida sexual. Las relaciones sexuales son mucho más amplias que el coito y estas parejas disfrutan de otras muchas técnicas con las que dan y reciben placer sin problema. Sí que suelen tener la sensación de que “eso” no es una relación sexual completa y eso les preocupa.
Hay varias creencias generales sobre la sexualidad que agravan la visión del problema del vaginismo en la pareja:
  • Sin penetración no hay relación sexual completa; esta idea es muy común y de hecho las mujeres con vaginismo acuden a consulta buscando “poder tener relaciones sexuales completas con su pareja”. Aunque practiquen otras técnicas como sexo oral o masturbación y disfruten siguen pensando que les falta algo para ser una pareja normal.
  • El pene es el centro del sexo. Hemos sido educados en el falocentrismo, esto es que basamos nuestras relaciones sexuales en la respuesta y acción del pene, así que cuando este no está disponible sea por disfunción sexual masculina o por rechazo de la mujer a la penetración el hombre puede bloquearse y sentir herida su masculinidad.
  • Para que una relación sexual sea satisfactoria la mujer debe llegar al orgasmo con la penetración. A pesar de que es mucho más sencillo para la mayoría de las mujeres llegar al orgasmo con la estimulación clitoriana seguimos empeñándonos en diferenciar tipos deorgasmo y poner a la cabeza el conseguido con la penetración. Así las parejas con vaginismo menosprecian el placer que consiguen en sus relaciones sexuales y desean y mitifican elplacer con la penetración.
Las relaciones de pareja cuando hay vaginismo pueden verse así gravemente afectadas. Además, como ocurre en otras dificultades sexuales, los momentos íntimos se pueden ver reducidos ya que se convierten en una sesión llena de tensiones, ansiedad y frustraciones así que el deseo sexual por ambos lados disminuye y muchas veces acaban rechazándose otras muestras de intimidad como las caricias y los besos.

¿Qué puede hacer el hombre con una pareja con vaginismo?

  • Muéstrate abierto y comprensivo. Habla con ella sobre las posibles causas al problema, trata de mantener la mente abierta.
  • No intentes penetrar bajo ninguna circunstancia, lo único que conseguirás es que ella acumule malas experiencias con el pene y el problema se agrave.
  • No escatimes en muestras de cariño.
  • No renuncies a las relaciones sexuales; si tiene miedo solo a la penetración podéis hacer otras cosas, si también teme al contacto genital centraros en el resto del cuerpo.
  • No presiones. Deja que ella pida sexo hasta donde ella quiera y cuando quiera. Un poco de paciencia que merece la pena.
  • ¡Buscad ayuda cuanto antes! Acudid primero a un ginecólogo para que desestime causas fisiológicas y a un fisioterapeuta del suelo pélvico para que valore la musculatura vaginal. La terapia combinada con terapeutas sexuales y fisioterapeutas es muy efectiva.



Qué hacer para superar el vaginismo?

¿Qué hacer para superar el vaginismo?

El vaginismo es la contracción inconsciente de los músculos de la vagina que impide o dificulta la penetración. Algunos factores físicos provocan molestias durante la penetración que hacen que la mujer contraiga la musculatura, por ejemplo la falta de lubricación, infecciones vaginales y lesiones musculares en la vagina. Pero generalmente el vaginismo viene causado por factores psicológicos y se debe tratar desde ahí.
Cómo tratar el vaginismo
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Evalúa tu educación sexual

Las mujeres son educadas en sexualidad con mensajes de miedo y dolor. Desde pequeñas se nos dice que son los hombres los que sacan más beneficio del sexo y que nosotras debemos protegernos de que se aprovechen de nosotras, del embarazo y del dolor de la penetración.
Estos son mensajes que podemos recibir directa o indirectamente, es decir que no es necesario que nuestros padres los verbalicen sino que nos lo hacen saber con sus actitudes, y no solo los padres, sino también la sociedad en general a través de los medios de comunicación, la religión y las amistades.
Cuanto más estricta haya sido nuestra educación sexual, cuantos más mensajes negativos sobre sexualidad hayamos recibido más probable es que tengamos problemas sexuales en el futuro.
Haz memoria y piensa en todos los posibles mensajes de este tipo que has recibido a lo largo de tu vida, recuerda que te dijeron cuando empezaste a salir con chicos, cuando llegó tu primeramenstruación, que pasaba cuando había una escena de sexo en la televisión, como te han hablado de las mujeres que demostraban abiertamente su sexualidad… Haz una pequeña reflexión sobre tus propias opiniones al respecto.

Conoce tu cuerpo

Muchas mujeres que padecen vaginismo tienen la sensación y la idea de que su vagina es pequeña, que existe un muro o una pared que impide la penetración, que el pene no cabe y que la penetración duele.
La mayoría de las mujeres con este problema tienen dificultades para manipular sus genitales, no se masturban y tampoco utilizan tampones. Algunas nunca han ido al ginecólogo por miedo al dolor.
Es importante que conozcas tu cuerpo y, en concreto, tus genitales para derribar estos mitos y familiarizarte con esa zona. Puedes comenzar observándolos en un espejo y, cuando te sientas preparada, tocando despacio tu vulva y la entrada de tu vagina. Para ello utiliza lubricantes y no te sientas presionada por sentir placer, el objetivo de este ejercicio es simplemente el autoconocimiento.

Relaja los músculos

Entre las técnicas de relajación más utilizadas en estos casos destaca el entrenamiento autógeno, creado en 1912 por el neurólogo alemán Johannes Schultz a partir de los métodos de la hipnosis. Es un método sencillo que regula las funciones orgánicas, ayuda a suprimir el dolor y a tener más dominio sobre las reacciones del cuerpo.
Colócate en una postura cómoda, en una habitación tranquila y con poca luz, coloca una almohada bajo la cabeza y otra bajo las rodillas, cierra los ojos y respira profundamente varias veces. Pon las manos sobre tu abdomen e inspira lentamente contando hasta tres, ahora expira por la boca contando hasta 5. Repite 10 veces.
Imagina que tu brazo derecho se va haciendo cada vez más y más pesado, repite mentalmente “mi brazo es muy pesado”, centra tu atención en ese peso durante 10 segundos, repítelo 3 veces más. Ahora haz lo mismo con el brazo izquierdo.
Repite la operación con cada pierna, primero la derecha y luego la izquierda.
Ahora vuelve al brazo derecho y piensa “mi brazo está caliente”, hazlo con el otro y también con las dos piernas.
Ahora dirige la atención a la frente y repite la frase “noto mi frente fría”, quédate así un minuto y después pasa a pensar “me siento fresca y relajada”.
Puedes encontrar en Internet audios que guían en la relajación de Shultz.

Acude a un profesional

El vaginismo tiene solución pero, no te engañes, no es algo que se arregle de un día para otro. Requiere tiempo, trabajo y motivación. Por eso te aconsejamos buscar ayuda en un especialista en terapia sexual.

Masturbación para superar el vaginismo

Masturbación para superar el vaginismo

El autoconocimiento, no solo de la propia anatomía sino del solo placer, es un elemento imprescindible para una sexualidad sana y satisfactoria. Por eso no puede faltar en un proceso de superación del vaginismo.
Masturbación para superar el vaginismo
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El vaginismo consiste en la contracción involuntaria de la musculatura vaginal que dificulta o impide la penetración. El conocer la propia anatomía genital y conseguir un mayor control sobre los músculos de la vagina es un paso importante para mejorar en el vaginismo.
Experimentar placer a solas, además, es importante para vivir una sexualidad más sana y placentera también en pareja.
Según los estudios, los niños y niñas comienzan a manipular sus genitales desde el vientre materno, todos los infantes descubren su cuerpo y experimentan con él y no es extraño verles entretenidos tocándose los genitales. Seguirán haciéndolo hasta aproximadamente los 6 años y luego volverán a retomarlo sobre los 10 u 11 años. En esta segunda fase los tocamientos ya no son tan dirigidos al autoconocimiento como al placer.
Así, la mayoría de las personas comienza a masturbarse en la preadolescencia pero muchas mujeres reciben mensajes negativos sobre la autoestimulación desde la infancia y dejan de hacerlo, ni siquiera lo retoman en la adolescencia. Esto hace que su proceso de aprendizaje sobre su cuerpo se interrumpa, no conocen sus genitales ni su función placentera y además han recibido mensajes sobre que esa sensación es mala con lo cual es más probable que la eviten en pareja.

Comenzar a autoestimularse

Aprender a masturbarse de adulta puede ser más complicado que de pequeños ya que la experiencia va cargada de prejuicios y sentimientos de vergüenza y culpa.
Te recomendamos comenzar palpando tu vulva para intuir todas sus partes; los labios mayores, los labios menores, el glande del clítoris y la vagina. Acaricia la zona suavemente y percibe las distintas texturas y temperaturas, no te fuerces a sentir placer.
Poco a poco, en los siguientes días puedes ir variando ritmos y presiones, experimentando con las sensaciones para quedarte con las que más te gustan.
Elimina las ideas preconcebidas sobre lo que debe gustarte y lo que no y en que intensidad, simplemente disfruta de tu cuerpo e inventa tu propio placer.

Siguientes pasos en la masturbación para el vaginismo

La zona más sensible de los genitales femeninos es el glande del clítoris, la vagina no tiene tanta sensibilidad así que estos siguientes pasos tratan más del autoconocimiento que del placer.
Debes saber que la vagina no es un conducto como tal, es lo que se llama un espacio virtual, esto es que las paredes de la vagina están pegadas las unas a las otras y se adaptan a lo que tenga que entrar o que salir. Piensa que los bebés salen de la vagina y no hay unas vaginas mejores que otras para dar a luz así que para recibir un pene también están todas preparadas.
En cuanto a la profundidad, en reposo la vagina tiene una longitud de unos 8 cm pero con la excitación se alarga para dar espacio al pene y llega a los 14 cm, la parte más sensible son los primeros 3 cm desde la entrada.
Una técnica muy utilizada en el tratamiento del vaginismo es la desensibilización con dilatadores, trata simplemente de ir introduciendo objetos de forma fálica en tamaños progresivos, comenzando por el que es apenas como un dedo meñique y acabando en un tamaño similar al pene erecto.
Tú misma puedes crear tus propios dilatadores con aplicadores de tampones, con velas e incluso con verduras como zanahorias, calabacines y pepinos, recuerda solo lavarlos bien y colocarles un preservativo.
Para empezar puedes utilizar tu propio dedo, simplemente coloca la yema del dedo en la entrada de la vagina y acostúmbrate a la sensación, más tarde puedes ir introduciendo poco a poco el dedo. Si en algún momento te sientes incómoda, no lo saques, solo déjalo ahí quieto hasta que la sensación desaparezca. Cuando lo vayas aceptando atrévete a explorar tu vagina moviendo el dedo hacia los lados y hacia delante y atrás. Intenta contraer la musculatura y relajarla, lo observarás porque presionarás el dedo con la vagina, ¿te das cuenta de lo difícil que es moverlo así? Eso puede ayudarte a controlar los espasmos musculares.
Una vez te vayas sintiendo más cómoda enseña a tu pareja como hacerlo y que él mismo introduzca los dedos y más tarde los dilatadores domésticos que has creado. Relájate y confía en tu pareja y en tu cuerpo, ¡es muy importante!

Acude a un especialista

Si estos consejos no te han sido útiles o no te sientes capaz de llevarlos a cabo sin una orientación profesional lo mejor es acudir a un terapeuta sexual que te enseñe a relajarte, a eliminar la ansiedad y a conocer tu cuerpo mejor.
El especialista también te ira aconsejando dilatadores y pautas para utilizarlos en una secuencia temporal adecuada.