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viernes, 4 de marzo de 2016

Síndrome de fatiga crónica, más que un cansancio agudo

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10 remedios naturales contra la fatiga

En pleno invierno, ¿quién puede decir que no se siente cansado? ¡No todo el mundo! Falta de luz solar, virus de todos tipos, déficit de actividad física... El cóctel resulta nefasto para nuestro tono. He aquí 10 remedios eficaces y 100% naturales para recuperar la energía y despedirse de la fatiga invernal. 




Síndrome de fatiga crónica, más que un cansancio agudo



Duermes lo suficiente pero sigues agotada, realizar cualquier actividad física te resulta tortuoso y te duele todo el cuerpo. Es posible que seas víctima del síndrome de fatiga crónica, una enfermedad invalidante más frecuente en las mujeres.
SFC, más que un cansancio agudo
El cansancio extremo, que ni siquiera el sueño repara, y la incapacidad para realizar ejercicio físico o cualquier actividad más o menos exigente son los principales síntomas del llamado síndrome de fatiga crónica (SFC), cuyo responsable podría ser un virus, según un estudio reciente, y que afecta a un 1% de la población.
Unos lo describen como una gripe que nunca se cura y otros como una intoxicación, pero lo cierto es que se trata de una condición cuyas manifestaciones son similares a las de la mayoría de las enfermedades virales más comunes. La diferencia radica en que, en el SFC, son más agudas y duran seis meses o más. 
Como consecuencia de la imposibilidad de establecer unos síntomas específicos, “el síndrome de fatiga crónica es una enfermedad poco reconocida, tanto por el colectivo médico como por una parte de la sociedad”, asegura José Manuel Marín, médico de familia y urgenciólogo.
Tampoco las causas son claras, aunque muchos investigadores sospechan que el responsable podría ser un virus. De hecho, un estudio reciente realizado en el hospital del Valle de Hebrón de Barcelona reveló que el virus en cuestión sería el llamado XRMV.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) la considera una enfermedad neurológica grave. Y, según los datos ofrecidos en una jornada sobre el SFC celebrada recientemente en Barcelona, éste afecta a un 1% de la población adulta entre los 25 y los 50 años y a un 2% en el caso de la población femenina, especialmente a las mujeres entre los 35 y los 40 años y a las que tienen estudios superiores.
 Lo cual abre algunos interrogantes: ¿qué factores intervienen en la aparición de esta patología? ¿Tiene un componente psicológico? Los expertos creen que la edad, la existencia de una enfermedad previa, el estrés, el medio ambiente o la genética pueden jugar un rol importante. Y Marín explica que “en el proceso de diagnóstico de la enfermedad es esencial una exploración psicopatológica”.

Síntomas y tratamientos del síndrome de fatiga crónica

El síntoma principal de la enfermedad es la fatiga extrema sin razón aparente y que puede continuar aunque se haya dormido lo suficiente. Los médicos aseguran que el cansancio puede llegar a ser tan intenso que limita las actividades; por lo que realizar ejercicio físico, por ejemplo, se torna insoportable.
Otros síntomas son la falta de memoria, la incapacidad para concentrarse, la confusión y la irritabilidad. También, dolores de cabeza diferentes a los anteriores en calidad, gravedad y patrón.
Asimismo, puede aparece dolor en las articulaciones, que muchas veces pasa de una articulación a otra; sensibilidad en los ganglios linfáticos del cuello o la axila; fiebre leve; dolores musculares y debilidad muscular en todo el cuerpo o en distintas partes y dolor de garganta.
Las personas aquejadas del síndrome de fatiga crónica pueden manifestar estados emocionales muy diferentes, y sentirse deprimidos, angustiados, incomprendidos, no creídos o muy ansiosos. Los expertos aseguran que la mayoría de los pacientes suelen sentirse deprimidos como consecuencia de la enfermedad y no al revés.
Respecto a los tratamientos, Marín subraya que no existe cura, “por lo que el objetivo terapéutico es mejorar las manifestaciones clínicas y mantener la capacidad funcional y la calidad de vida”. Y agrega: “La manera en la que debe tratarse a los pacientes es complicada y debe comprender tanto el ejercicio físico como la terapia conductual y las diferentes alternativas farmacológicas. No se ha encontrado hasta el momento un tratamiento farmacológico efectivo, de modo que los mejores resultados son los que se obtienen con la terapia cognitivo-conductual y con las terapias basadas en ejercicios físicos”.
Los aspectos psicológicos como la ansiedad, el insomnio y la depresión reactiva pueden tratarse con antidepresivos; en cuanto a los ansiolíticos, éstos se utilizan de manera puntual para el insomnio y la ansiedad, explica el experto. “Pero las dosis deben ser las menores posibles ya que estos fármacos podrían empeorar la debilidad muscular”, concluye.
Paloma Gil Estrada
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Posturas sexuales para parejas con diferencia de altura o de peso

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Posturas sexuales para parejas con diferencia de altura o de peso

Si tu pareja es muy alto y tú eres tirando a bajita, si la diferencia de peso hace algunas posturas imposibles seguro que te sirve esta galería. No se sabe el problema que puede representar en las relaciones sexuales el distinto tamaño de los miembros de la pareja hasta que no se vive y entonces igual no se nos ocurre como solucionar este bache y disfrutar sin dificultades. Os damos algunas ideas de posturas.
Marta Ibáñez
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Medicamentos y zumos de frutas: cuidado con las interacciones

Medicamentos y zumos de frutas: cuidado con las interacciones



Cuando se habla de las interacciones, pensamos en los efectos secundarios vinculados a la toma conjunta de dos medicamentos, pero apenas lo hacemos sobre los efectos producidos por la alimentación. Sin embargo, los zumos de fruta pueden comprometer la acción de moléculas utilizadas en cardiología, cancerología, infectología o en trasplantes.
Medicamentos y zumos: interacciones
© Getty Images
Hasta el momento, se sabe que únicamente el zumo de pomelo interactúa fuertemente con algunos medicamentos. Y no se trata de una reducción de la eficacia sino de un aumento en la frecuencia y gravedad de sus efectos indeseables.
La absorción intestinal de algunos medicamentos puede aumentar cuando hay contacto con algunas sustancias presentes en el pomelo, lo cual equivale a una sobredosis. Los medicamentos implicados en esta reacción son los que tienen un índice terapéutico estrecho, es decir, aquellos en los que pequeños cambios en las concentraciones agudizan fuertemente los efectos indeseables. Son:
  • La simvastatina y la atorvastatina. En el caso del primer medicamento, la biodisponilidad (la fracción de la dosis que se administra) puede multiplicarse por 15 en contacto con el pomelo, lo que equivale a ingerir en una sola toma la dosis de dos semanas. Con la atorvastatina la biodispobilidad aumenta por 30. Hay constancia de casos de rabdomiólisis, enfermedad muscular grave, atribuidos a una interacción entre la simvastatina y el zumo de pomelo.
  • Los inmunodepresores (tracolimus, ciclosporina), que aumentan el riesgo de toxicidad para el riñón.
  • El cisapride, que puede dar lugar a problemas del ritmo cardiaco.
Este mismo efecto se ha comprobado en la dihidropiridina, pero a excepción del lercanidipino, las consecuencias de ingerir simultáneamente este medicamento y zumo de pomelo no son clínicas.
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Medicamentos y zumos de frutas: cuidado con las interacciones

Medicamentos y zumos: interacciones

Contacto

En contacto con esta bebida, moléculas como la buspirona (un ansiolítico) o la carbamazepina (un antiepiléptico) también pueden producir sobredosis.
Durante unas jornadas de la Sociedad Americana de Química celebradas en Filadelfia en 2007, David Bailey señaló otro efectos potenciales del zumo de pomelo. Según los resultados de su estudio, este tipo de zumo inhibiría la absorción de los medicamentos que contienen el antialérgico fexofenadina. Pero el zumo de pomelo no sería el único implicado ya que según el autor y su equipo, también los zumos de naranja y de manzana disminuirían, a partir de los 1200 mililitros, la absorción de la fexofenadina en un 28% y un 23%, respectivamente. Por otra parte, los investigadores sugirieron que los flavonoides de algunas frutas y verduras también podrían provocar interacciones negativas con algunas moléculas. Las interacciones podrían durar más de dos horas pero menos de cuatro, lo que significa que los problemas podrían evitarse con un intervalo de tiempo suficiente entre las dos tomas. Ahora bien, las interacciones de estas sustancias no se producirían con una sola molécula sino con varias.
Según Bailey, el zumo de pomelo disminuiría la biodisponibilidad del acebutolol, el celipropol, el talinolol (indicados estos tres en el tratamiento de la hipertensión), la fexofenadina y la L-tiroxina (indicada en el hipotiroidismo); mientras que el de naranja tendría las mismas consecuencias en el atenolol, el celiprolol (ambos antihipertensivos), la criprofloxacina (antibiótico de la familia de las quinolonas de segunda generación) y la fexofenadina.
Pero, dado que los resultados se han obtenido en condiciones experimentales diferentes a las reales, ¿cuál es su verdadero alcance? La interpretación de los resultados de un estudio aislado sin duda requiere de una confirmación. Sin embargo, y hasta que ésta llegue, parece prudente evitar ingerir estos medicamentos junto con los zumos de frutas, o al menos esperar un plazo de cuatro horas.
Pero la hipótesis de Bailey en este estudio no debe hacernos olvidar que el riesgo de interacción clínica más importante entre el zumo de pomelo y los medicamentos citados anteriormente es la sobredosis.
David Bême
Fuente: Bailey DG et al. Naringin is a major and selective clinical inhibitor of organic anion-transporting polypeptide 1A2 (OATP1A2) in grapefruit juice. Clinical Pharmacol Ther 2007;81:495-502.)

 

Cuando sol y medicamentos no hacen buenas migas

Cuando sol y medicamentos no hacen buenas migas




Se sabe que numerosos cosméticos y perfumes no siempre hacen buenas migas con el sol. Aunque es un fenómeno menos conocido, algunos medicamentos pueden igualmente provocar intolerancias solares y reacciones locales. Lee estos consejos antes de ir a la playa.
Cuidado con el sol y los mediamentos
© Getty Images
Los ultravioletas (UV) son rayos emitidos naturalmente por el sol. Filtrados en parte por la capa de ozono, llegan a nuestra piel de forma insidiosa ya que son invisibles y no calientan, a diferencia de los rayos infrarrojos. La exposición a los UV solares o artificiales de algunas moléculas sensibles provoca reacciones químicas. Una vez absorbido, un medicamento se reparte en la circulación sanguínea y se expone a los UV a través de la piel. Si el medicamento correspondiente es sensible, las reacciones químicas que provoca la exposición pueden producir sustancias tóxicas o alergenas, se habla entonces de fotosensibilización. Cuidado, esas reacciones pueden ser graves y necesitar una suspensión del tratamiento o contraindicar totalmente la exposición al sol.

Los medicamentos, enemigos del bronceado

Por una toxicidad directa o por un fenómeno alérgico, los medicamentos pueden ser los enemigos del bronceado. Se han descrito dos tipos de reacciones cutáneas: la reacción fototóxica y la reacción fotoalérgica:
  • La reacción fototóxica se caracteriza por un eritema, es decir, una rojez de la piel y las vesículas, pequeños granos de líquido. Es una reacción de tipo “insolación” que se localiza en las zonas expuestas. Sobrevienen inmediatamente después de la exposición a los UV y solamente si la dosis de medicamento y la exposición solar son bastante importantes.
  • La reacción fotoalérgica se caracteriza por un eritema, vesículas y prurito. Sobreviene durante la segunda toma del medicamento y generalmente 48 horas después de la exposición. Además, no se relaciona estrictamente con la dosis absorbida y puede propagarse a las zonas protegidas.

¿Qué conducta adoptar?

Cuando debes tomar un medicamento que expone a riesgos de fotosensibilización, debes evitar imperativamente exponerte al sol o a los UV artificiales. Debes saber que la exposición del escote o de las manos puede bastar para la activación de la reacción.
No dudes en abordar esta cuestión con tu médico, que podrá, llegado el caso, modificar la prescripción por un medicamento que no presente riesgo de fotosensibilización. Eventualmente, si no existe un medicamento equivalente, puede considerarse una suspensión momentánea del tratamiento en curso.

Son los genéricos igual de seguros que los medicamentos de marca?

Son los genéricos igual de seguros que los medicamentos de marca?



Tras un periodo de gran crecimiento, el mercado de los medicamentos genéricos ha visto desplomada su cifra de ventas en el año 2007. La implantación del copago sanitario en julio de 2010 y la salida de la lista de financiación del Sistema Nacional de Salud de muchos de estos compuestos han disminuido la tasa de crecimiento, situándola en el 5% en 2013. A pesar de las cifras, 9 de cada 10 españoles confía plenamente en los genéricos, según un estudio de Cinfa.
¿Son los genéricos igual de seguros?
Repaso en detalle de los medicamentos genéricos en diez preguntas con el Pr. Jean-Paul Tillement*, farmacólogo, miembro de la Academia Nacional Francesa de Medicina y de la Academia Nacional Francesa de Farmacia.

¿Qué es un medicamento genérico?

Cualquier medicamento, sea cual sea, se compone de un principio activo, responsable de sus efectos terapéuticos, y de excipientes que lo protegen y le confieren su forma farmacéutica (comprimido, cápsula, jarabe, solución inyectable…), recuerda el Pr. Tillement. Un medicamento genérico tiene la misma composición de principio activo que su correspondiente medicamento de marca. Las sales, ésteres, isómeros, complejos...de una sustancia dada son considerados como un mismo principio activo, ya que liberan en el organismo la misma molécula, en las mismas cantidades y con la misma velocidad.
En cambio, los excipientes pueden ser diferentes de los utilizados en el medicamento de marca. La presentación del medicamento, su velocidad de disolución, su gusto…, y a veces incluso su forma farmacéutica pueden verse modificados. Evocados con menor frecuencia, el embalaje también puede ser diferente pero debe conservar el mismo tipo de envase (ampolla de cristal antiUV, frasco cuentagotas, blíster aislante…) e indicar claramente el nombre del principio activo.
Sin embargo, un genérico puede ser estrictamente idéntico a su medicamento de marca cuando procede de las mismas cadenas de fabricación. Para limitar la competencia, el laboratorio que desarrolla el medicamento de marca puede, de hecho, comercializar su propio genérico o confiarle su fabricación a una de sus filiales (autogenérico).

¿Qué consecuencias puede comportar que los excipientes sean diferentes?

Los excipientes no comportan ninguna acción terapéutica por sí mismos. Sin embargo, pueden intervenir en la actividad del medicamento liberando el principio activo en un lugar preciso y/o de manera más o menos rápida (comprimidos gastrorresistentes o de liberación prolongada, por ejemplo). “En ese caso, los excipientes utilizados en los genéricos se escogen para que se comporten como los del medicamento de marca, las pruebas lo demuestran”, precisa el Pr. Tillement.
El uso de excipientes diferentes también puede suscitar desconfianza porque, en apariencia, el medicamento ha cambiado.  De este modo, un jarabe con un sabor poco habitual puede enfurruñar a los niños y un comprimido con un tamaño, forma o color diferente puede inquietar a determinadas personas (efecto nocebo). Por otro lado, sucede que los enfermos que toman muchos medicamentos los confunden. Sin embargo, según un estudio realizado este mismo año sobre la percepción de los españoles ante los mediamentos genéricos, 9 de cada 10 españoles confía plenamente en los medicamentos genéricos. Ahora bien, la AESEG (Asociación Española de Medicamentos Genéricos) también recomienda la aplicación de medidas para fomentar la demanda de medicamentos genéricos a través de incentivos, formación e información a los médicos, farmaceúticos y pacientes, puesto que España todavía se sitúa a la cola en la prescripción de genéricos dentro de la UE, con tan solo un 6,5% de cuota de mercado frente a la media europea del 30-35%.

¿Existen excipientes con “efectos relevantes”?

La presencia de excipientes con efecto relevante, responsables de alergias o intolerancias (aspartamo, lactosa, aceite de ricino, etc.), constituye otra fuente de inquietud. No obstante, esto sucede tanto en el caso de los medicamentos de marca como en el de los genéricos. Los diez años que separan la introducción en el mercado de los dos medicamentos permite, en general, desembocar en un genérico bien aceptado por la mayoría de la población (disminución del número de excipientes, preferencia por los no alérgenos, etc.).
Estos excipientes son idénticos en el prospecto del medicamento y en el repertorio de los grupos genéricos, accesible para los médicos y farmacéuticos. El Pr. Tillement observa que, incluso aunque una persona no haya presentado una sensibilidad concreta, la sustitución del medicamento de marca se realiza preferiblemente con un genérico sin excipiente con efecto relevante o con los mismos excipientes que los del medicamento de marca administrado hasta ese momento.

¿Podemos estar seguros de que un genérico tiene la misma eficacia?

Rara vez los genéricos son el objeto de los estudios clínicos en cuanto a su eficacia. “No resulta útil querer estudiar de nuevo los efectos terapéuticos del principio activo de un medicamento genérico puesto que es el mismo que el del medicamento de marca”, justifica el Pr. Tillement. “En cambio, resulta esencial demostrar que el principio activo se libera en el organismo de la misma manera que con el medicamento de marca (misma cantidad, misma velocidad). Es lo que denominamos la bioequivalencia.”
Los estudios de bioequivalencia comparan en las personas sanas las concentraciones sanguíneas del principio activo liberado por el genérico y por el medicamento de marca. El número de voluntarios (de 12 a 40) está determinado de antemano en función de las características del medicamento. De hecho, determinadas moléculas son reabsorbidas, transformadas y eliminadas con mayor o menor rapidez en función de ciertos factores como la genética, la edad o el peso.
Se les administra tanto el genérico como su medicamento de marca al conjunto de voluntarios, en un orden aleatorio y respetando un intervalo entre ambos lo suficientemente largo como para eliminar la primera especialidad (ensayos cruzados). La concentración de principio activo se mide de forma regular en la sangre para trazar la curva de su evolución en función del tiempo. La bioequivalencia se establece cuando las curvas del genérico y de su medicamento de marca se consideran como no diferentes, teniendo en cuenta un intervalo de tolerancia asociado a las diferencias entre individuos y a las diferencias en una misma persona. 

¿Cómo entender el intervalo de tolerancia 80-125%?

Los parámetros que caracterizan las curvas de bioequivalencia son la cantidad de principio activo disponible (área sobre la curva o “ASC”) y su concentración máxima (vértice de la curva o “Cmáx.”). El Pr. Tillement explica: “La tolerancia de 80-125% se aplica a los parámetros ASC y Cmáx, lo cual, en realidad, permite una diferencia de concentración sanguínea de aproximadamente un 5% entre un genérico y su medicamento de marca, que es la misma que se tolera entre los diferentes lotes de fabricación de un medicamento.”
Al imaginar que una persona empieza su tratamiento con una dosis insuficiente de un genérico y después una segunda persona también indica “dosis insuficiente” en relación al medicamento original, la diferencia de concentración se sitúa en un máximo del 10%. Para evitar este tipo de situación, y limitar las confusiones entre medicamentos, se supone que el farmacéutico entrega el mismo genérico cada vez.

Algunos medicamentos, los que denominamos “de margen terapéutico estrecho”, presentan una concentración eficaz próxima a la que puede provocar efectos indeseables. En concreto, permiten tratar la epilepsia, los problemas de coagulación, la diabetes, determinadas patologías cardíacas o la tiroides. Su intervalo de tolerancia es reducido (90-111%).
Se recomienda conservar la primera especialidad prescrita, que se trata del medicamento de referencia o de un genérico, en el caso de los antiepilépticos (la ansiedad asociada a la sustitución podría favorecer la aparición de crisis), la levotiroxina (la posología requiere una gran precisión), los parches de fentanilo y los antibióticos producidos por fermentación. Sin embargo, para seguir esta recomendación es necesario que el farmacéutico sea fiel a su proveedor de genéricos y el paciente a su farmacéutico.

¿Cuáles son los límites de los estudios de bioequivalencia?

Los estudios de bioequivalencia se realizan en voluntarios sanos, es decir, a menudo son hombres, no enfermos, no fumadores, que no toman ningún medicamento, de unos 20-40 años y de la misma estatura. El Pr. Tillement explica que se trata de estudiar el medicamento, y por tanto, limitar al máximo los factores de variabilidad propios de los voluntarios.
Para limitar los costes, la mayoría de los estudios de bioequivalencia se realizan en América del Norte, en el sur de África o en India, donde las inspecciones han puesto de manifiesto importantes disfunciones (falsificaciones). Ahora bien, sólo se inspeccionan entre 10 y 15 emplazamientos cada año, lo que determina los que presentan más riesgo. Entre 2004 y 2009, de 35 ensayos de bioequivalencia realizados en India, se invalidaron 19 y se suspendieron los procedimientos que debían autorizar la entrada en el mercado de los correspondientes genéricos. El objetivo es mutualizar más los resultados de estos controles en Europa y en el ámbito internacional.
Sin embargo, no parece que los genéricos comercializados se hayan visto afectados por estas malas prácticas. En 2009, después de haber realizado 2.070 estudios de bioequivalencia en 12 años, la Food and Drug Administration, agencia norteamericana de vigilancia de los medicamentos, observó una bioequivalencia satisfactoria en el 98% de los casos. Asimismo, las publicaciones más sólidas sobre el plan científico se pronuncian por un efecto idéntico de los tratamientos con genéricos o con medicamentos de marca tanto en lo que se refiere a su eficacia como a sus efectos secundarios.

¿En qué condiciones un medicamento genérico obtiene la autorización para su comercialización?

La autorización para la comercialización de un medicamento distribuido en España puede ser europea, otorgada por la Agencia Europea del Medicamento, y que sea válida en todos los estados miembros, o nacional, otorgada por el Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad a través de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS).
Para que su genérico obtenga una autorización de comercialización, el laboratorio solicitante debe presentar las pruebas de bioequivalencia, así como un dossier que certifique su calidad farmacéutica. El Pr. Tillement concreta: “El dossier de Normas de Correcta Fabricación describe la calidad farmacéutica del medicamento. Incluye pruebas físico-químicas que confirman la identidad y la pureza del principio activo, estudios de similitud sobre los aspectos que pueden afectar a la liberación de la sustancia activa, como su granulometría o su viscosidad, el listado de impurezas que deben permanecer en las mismas proporciones que las del medicamento original, etc.”
El origen de las materias primas, su transporte, la fabricación (lugar, método, reproductibilidad, controles, etc.), el acondicionamiento, las medidas de vigilancia aplicadas, etc. deben documentarse con tanto cuidado como en el caso de un medicamento de marca.

¿Cómo controlar los medicamentos subtratados en el extranjero?

Los principios activos de los medicamentos, tanto genéricos como de marca, proceden de más del 80% de países del exterior de la Comunidad Europea. Las autoridades sanitarias realizan menos controles y señalan más diferencias con las buenas prácticas de los laboratorios, especialmente en India y China. En julio de 2013, una directiva reforzará las exigencias relativas a la importación de principios activos, pues los emplazamientos de producción de excipientes no son inspeccionados.
En cambio, la fabricación (combinación de los excipientes y del principio activo) y el envase de los genéricos se realizan en el 95% de los casos en Europa, donde los emplazamientos se inspeccionan cada tres años. Los laboratorios también tienen la obligación de asegurar que los proveedores de materias primas respeten las buenas prácticas, en los lugares de almacenamiento, durante el transporte, etc. En cada laboratorio, una persona está especialmente designada para ser legalmente responsable del respeto de las normas en vigor.

¿Se realiza un seguimiento de los genéricos en cuanto al plan de los efectos indeseables?

Los genéricos pueden ser objeto de declaración de efectos indeseables, exactamente del mismo modo que los medicamentos de marca. En la práctica, sin embargo, parece más complicado ya que el médico liberal, que no sabe con qué especialidad se ha substituido el medicamento original, se ve obligado a contactar con el farmacéutico.
 El sistema aplicado a nivel europeo no permite diferenciar los medicametnos de un mismo grupo genérico, a menudo designados con su denominación cómun internacional (DCI). Por tanto, es difícil saber de este modo si el efecto indeseable mencionado es común en todo el conjunto del grupo o específico de una de sus especialidades (por ejemplo, el genérico del laboratorio X).

¿Podemos confiar en los genéricos?

A la luz de los informes publicados a finales de 2012 y de los hechos publicados por sus amigos médicos, el Pr. Jean-Paul Tillement* ofrece su propio consejo sobre los genéricos: “Se han producido algunos fallos, pero yo creo que esto se ha acabado. Las condiciones reclamadas por las autoridades administrativas permiten evitar cualquier problema. Sin embargo, el riesgo se produce cuando las normas no se respetan, cuando no se tienen todas las garantías en relación al origen de las materias primas, especialmente del principio activo. Esto afecta al conjunto de los medicamentos. Para asegurar la trazabilidad y facilitar los controles, es obligatorio limitar la subcontratación, los múltiples intermediarios en los países terceros, y controlarla. Para evitar los errores en la sustitución, es necesario trabajar sobre la información a presentar, tanto a profesionales de la salud como a los pacientes, y confiar en el farmacéutico.”
A. Plessis

Historia de los genéricos en España


Historia de los genéricos en España


La historia de los genéricos en España viene condicionada por la falta de patentes de producto para principios activos hasta 1992, y por la política de igualar los precios de los medicamentos de un mismo principio activo de la administración a través de los precios de referencia.
Historia de los genéricos en España
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Una patente de proceso, a diferencia de una patente de producto aplicada a un principio activo, permite obtener el mismo principio activo por otra ruta de síntesis (no patentada previamente) sin infringir la primera patente y ha permitido disponer de copias (primero) y de genéricos (después) en España mucho antes que en otros países de la Unión Europea.    
Hasta la aparición de los primeros genéricos en 1997, España ha sido un paraíso de las copias con laboratorios nacionales copiando medicamentos originales de multinacionales (o recibiendo licencias de estas para evitar que les copiasen sus productos), como consecuencia de un sistema de patentes que no permitía patentes de producto.
En los últimos 40 años, los diferentes gobiernos del mundo han ido pasando de una posición en que se prohibía patentar los principios activos alegando motivos de salud pública (permitiéndose solamente patentes de proceso de síntesis de los mismos), a otra en que se aceptan tanto las patentes de nuevos principios activos, como las de nuevas indicaciones clínicas.
Dentro del grupo de países de la Unión Europea, España se encontraría en un término medio en esta transición, a la cola de los países de Europa Occidental (junto a Austria, Portugal o Finlandia), pero más avanzado que la mayoría de los países de Europa del Este.

Proceso de transición

Dado que hasta 1992 no era posible patentar un principio activo en España, aún estamos en un proceso de transición, con lo que hasta 20 años después (2012), seguiremos teniendo principios activos protegidos por una o varias patentes limitadas a un proceso de síntesis (cada una), y hasta 25 años después (2017), podremos encontrarnos con CCP de patentes de proceso, que en otros países de Europa serán de principio activo.
De forma que hoy en día con un mismo principio activo, podemos tener además del producto original, productos licenciados a otros laboratorios por el original, genéricos (identificados por las siglas EFG)  y copias.
Para complicar todavía más la situación de patentes, al suscribir España el “Acuerdo sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio” (ADPIC), en determinadas sentencias judiciales en litigios en que laboratorios innovadores trataban de evitar el lanzamiento de genéricos, se consideró que algunas patentes de proceso concretas debían haberse considerado patentes de producto desde la entrada en vigor de dicho tratado (enero