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martes, 9 de febrero de 2016

El mito del orgasmo vaginal y clitoriano

El mito del orgasmo vaginal y clitoriano

La idea de que existen varios tipos de orgasmo está muy extendida. La distinción se hace en función de la zona que se estimule para llegar al climax y divide a las mujeres entre las que solo pueden llegar al orgasmo con la estimulación de clítoris y las que , además, llegan con la estimulación vaginal; es decir con la penetración. Son las mujeres vaginales y las mujeres clitorianas.
El mito del orgasmo vaginal y clitoriano
© Getty Images

¿De dónde viene el mito del orgasmo clitoriano y vaginal?

Durante años se ha considerado a la mujer como un ser asexual, carente de deseo que solo practicaría el coito para reproducirse y satisfacer a su marido. Poco a poco se ha ido aceptando la idea de que la mujer también disfrute del sexo, también tenga orgasmos y pueda desearlos.
En nuestra cultura el sexo es genital y, en concreto, falocentrico. Esto significa que solo consideramos que tenemos relaciones sexuales si los genitales están involucrados y, muchas veces, solamente cuando hay penetración.
Actualmente, la idea de tener orgasmos sin la presencia de un pene y sin introducir nada en la vagina, aun choca y muchos hombres pueden sentirse poco necesarios. Pero lo cierto es que, no solo es posible el orgasmo sin penetración, sino que es mucho más sencillo estimulando el clítoris que la vagina.

¿Cuál es la verdad sobre el orgasmo?

El orgasmo es una respuesta total del organismo a un estimulo de carácter sexual.
Para que se desencadene el orgasmo es necesario estar en un punto alto de excitación física y mental en el que tiene un gran papel el cerebro y lo que para cada uno pueda ser sexualmente excitante o no.
Una vez en este pico de excitación se desencadena la respuesta del orgasmo, que en la mujer consta de una serie de contracciones rítmicas que comienzan en la plataforma orgásmica para luego pasar al resto de la vagina, clítoris, útero y esfínter anal. Estas contracciones son a intervalos de 0,8 segundos aproximadamente.
El orgasmo es una respuesta refleja a un estímulo de carácter sexual y esa respuesta, es decir todo lo que ocurre en nuestro cuerpo a nivel neurológico y fisiológico, es exactamente igual independientemente de que zona estimulemos para llegar a él. No importa si hay penetración vaginal, anal, si acariciamos el clítoris, el pecho o simplemente soñamos, si estamos suficientemente excitadas, nuestro cerebro hará exactamente lo mismo. Es decir, solamente hay un orgasmo.

Entonces, ¿no soy rara si me considero clitoriana?

El clítoris cuenta con una gran cantidad de terminaciones nerviosas (el doble del glande) y su única función es la de recibir placer.
Pero algo que mucha gente no sabe es que el clítoris es mucho más grande de lo que pensamos, la parte que podemos ver es el glande, que al excitarse se erecta y retrae su capuchón.
Sus raíces ocupan toda la vulva y están formados por cuerpos cavernosos y esponjosos (como el pene) que se hinchan y se vuelven más sensibles con la excitación. Estas raíces bajan desde el glande del clítoris hasta la vagina y la rodean en su primer tercio, lo que hace a esta zona de la vagina mucho más placentera que el resto.
Rodea también la uretra por su parte interior, y es lo que la hace sensible hasta el punto de ser una zona erógena independiente. La zona G, o Punto G, es en realidad parte del clítoris envolviendo la uretra y que puede ser estimulada a través de la vagina.
Así, podemos decir que el clítoris en todas las mujeres es, por su extensión y su número de terminaciones nerviosas, el área mas importante para recibir placer.
La vagina se beneficia de las raíces del clítoris para hacer algunas de sus zonas más sensibles, como es la entrada y el Punto G.
Podemos llegar al clímax estimulando cualquier parte del cuerpo, incluso solamente fantaseando y no llamamos a ese orgasmo de manera distinta. Pero el clítoris está involucrado en todos los orgasmos a los que se llega por estimulación genital, así que efectivamente…el 90% de las mujeres dicen ser clitorianas, ¡y el otro 10% también lo son!.
Saber cómo funciona nuestro cuerpo durante la respuesta sexual, cuáles son nuestras partes más sensibles y como estimularlas es la clave para alcanzar el clímax en pareja, poner nombres y etiquetas en realidad solo nos hace dar pasos para atrás.



EL ORGASMO ANAL

El orgasmo anal

La práctica anal sigue estando rodeada de tabúes. Sin embargo, es una zona erógena capaz de ofrecer profusión de sensaciones. Coralie Trinh Thi, autora de “Osez la sodomie” (Atrévete con la sodomía), nos dispensa algunas pistas para alcanzar, sin inconvenientes ni complejos, el orgasmo anal.
El orgasmo anal
© Getty Images
La sexualidad es un ámbito de libertad donde cada cual puede explorar sus propias fuentes de placer. La sodomía, aunque impregnada de prejuicios, es una de ellas. Para evitar riesgos en tus relaciones anales, lo mejor es conocer esta zona erógena, así como las etapas que deben respetarse para que el “coito” sea un éxito. Ex actriz porno, codirectora junto a Virginie Despentes del film francés “Fóllame” y autora de varias novelas, Coralie Trinh Thi comparte su visión desprejuiciada y algunos consejos prudentes sobre esta práctica sexual.

¿El quid del orgasmo anal?

“En realidad, es la zona erógena más completa que existe y ofrece una profusión de sensaciones”, asegura Trinh Thi. Algunas precisiones: toda la zona anal, la externa y la interna, está extremadamente vascularizada e inervada. Las terminaciones nerviosas “internas” captan de manera particularmente sensible las sensaciones que provocan la presión y la distensión, mientras que la zona externa capta los roces y los cambios de temperatura. Esto significa que el ano es fisiológicamente “muy” apto para procurar un orgasmo mediante todo tipo de estimulación: digital, oral, coital…
Por otro lado, desde un punto de vista estrictamente físico, las zonas anal y genital constituyen un solo grupo anatómico. En efecto, ambas tienen un origen común desde el desarrollo fetal y comparten las mismas estructuras nerviosas y vasculares. “Podríamos ir más lejos y decir que todos los orgasmos son anales, ya que sus músculos se contraen durante el orgasmo, sea cual sea la fuente de placer”, precisa la experta.

La importancia de los preliminares en el sexo anal

El ano es un órgano sexual fundamental, pero sigue siendo algo desconocido. Sin embargo, cuenta con un potencial erógeno extraordinario. Nuestra consejera nos indica cómo “estimularlo”:
  • El anulingus. Es la estimulación del ano con la boca y la lengua. Es, sin lugar a dudas, uno de los actos más tabúes que existen, en tanto que es el último lugar donde imaginaríamos reposar la lengua… Pero todo es posible, a condición de respetar los principios de seguridad. El ano es la última zona donde debe “entretenerse” la lengua. También conviene recordar la importancia de no transmitir gérmenes desde esta zona hacia la vaginal.
  • El masaje. Éste es ideal para que el cuerpo de la compañera se relaje. “Se puede masajear la espalda, la zona lumbar o la nuca para que ella entre en confianza”. Después de un masaje sensual, la mujer queda disponible para todo tipo de fantasías.
  • Un dedo de placer. El ano aprecia todo tipo de estimulaciones. Sin embargo, se recomienda no ir directo al final. “Hay que empezar masajeando y besando la pelvis y las nalgas de la pareja”, insiste la experta. También es recomendable estimular la zona del perineo, sin abandonar el clítoris. Una simple presión en este punto puede tener un efecto fulminante. Se trata de poner toda la zona genital al rojo vivo, para que la sangre fluya generosa. A continuación, “basta con lubricar los dedos y acariciar el ano. Es posible jugar, dar golpecitos, masajear en círculo…, pero siempre delicadamente”, concluye Trinh Thi.

Todo listo para el coito anal

Antes de lanzarse a la penetración, es importante comprobar que la pareja esté bien dilatada, lubricada y, sobre todo, de acuerdo. Hay que establecer un pacto de confianza para que la sodomía transcurra en las mejores condiciones. “¡Y el hombre debe estar dispuesto a retirarse en cualquier momento!”, advierte la experta. Un coito interrumpido es menos traumático que uno con dolor. Y si se vuelve necesario parar, daros placer de otra manera, a fin de no asociar coito anal con fracaso.
La clave es la lubricación. “Nunca será demasiada”, recuerda la ex actriz porno. Y otro detalle: el sexo anal requiere mucha suavidad y progresividad. De manera que deben evitarse los movimiento bruscos; el movimiento de penetración ha de ser lento y continuado, sin excluir las pausas. “Los esfínteres deben adaptarse. Una vez que se han relajado, ¡continuad!”, recomienda Trinh Thi. En conclusión, es importante hacer todas las pausas que sean necesarias y, sobre todo, dialogar. Aprovechad las “idas y venidas” –lentas, suaves o frenéticas– para estimular el clítoris de la mujer. Las sensaciones se multiplicarán para ambos amantes.

Hablemos del anilingus

Hablemos del anilingus

El anilingus, práctica bucoanal que sigue siendo un tabú, se practica siguiendo unos códigos precisos. Realizado correctamente, produce sensaciones inéditas e intensas... Siempre que nos dejemos ir. Asimismo, deben respetarse las precauciones de uso. Consejos de Coralie Trinch Thi, autora de Osez la sodomie (Atreveros a la sodomía).
Claves para disfrutar del anilingus
© Getty Images
El anilingus, como su propio nombre indica, consiste en una estimulación del ano con la boca o la lengua. “Sin duda, es uno de los actos más tabú que existen ya que es el último lugar en el que nos imaginaríamos poner los labios”, comenta Coralie Trinh Thi, autora de diversas novelas y manuales. Sin embargo, las sensaciones son indescriptibles… Siempre que, por supuesto, nos dejemos ir.

Beso de colibrí, beso negro o beso polaco

El nombre anilingus parece que ha sido inventado hace poco, sin duda en el marco de la pornografía. Sin embargo, se practica desde tiempos inmemorables. “Se encuentran rastros desde la Antigüedad, como también sucede en el caso de la sodomía, a la que generalmente se asocia el anilingus”, explica Coralie Trinh Thi.
También se le llama “beso de colibrí” porque estimula el periné (área justo en la base de la pelvis, entre los genitales y el ano de las mujeres y los hombres) y la lengua logra penetrar profundamente en el ano, simulando la manera en que esta ave succiona el néctar de las flores. Los anglosajones son más explícitos y directos y denominan esta práctica simplemente ass-licking.
Numerosos indicios ponen de manifiesto que, aunque sigue siendo una práctica desconocida entre el gran público, ha sabido fraguarse su camino y poco a poco va convirtiéndose en una práctica sexual cada vez más común.

El ano, ¿una zona erógena desconocida?

El ano es un órgano sexual fundamental, aunque sigue siendo tabú. “En realidad, es una zona erógena más completa que las otras, que ofrece una amplia variedad de sensaciones”, asegura Coralie Trinh Thi. Toda la zona anal externa e interna está fuertemente vascularizada e inervada. Sus terminaciones nerviosas “internas” captan de manera especialmente sensible las sensaciones de presión y distensión… mientras que las externas captan las fricciones y los cambios de temperatura.
Simplemente es necesario un tiempo de adaptación, pues sus sensaciones son realmente intensas siempre que nos encontremos en un estado de excitación. Es importante rendirse al potencial erótico de esta zona. Id paso a paso. Esta práctica es próxima al cunnilingus, el ano es tan sensible que puede considerarse como un clítoris, por lo que requiere buen sentido e intuición. “La lengua puede adoptar formas largas y llanas, puntiagudas o precisas”, sugiere Coralie. Todos los tipos de caricias están permitidos hasta la penetración de la lengua, que requiere estar realmente muy cómodo, ya que si no, nos podemos desequilibrar y caer.

Los consejos de Coralie

Pasad la lengua por el pliegue y pegadla contra el anillo... Lamed con toda la lengua húmeda, como un hielo, o acariciad los pliegues de la piel con la punta de la lengua en tensión. Lamed de abajo hacia arriba, dad pequeños golpecitos con la lengua firme, dibujad círculos lentos y marcados, haced vibrar la lengua y besad utilizando la parte interior de los labios.

Lugar que ocupa el anilingus en la sexualidad

La sexualidad anal, a menudo compleja, requiere una verdadera domesticación de las zonas implicadas y una aproximación progresiva. En general, el anilingus es una práctica que forma parte de los preliminares. “Es la mejor preparación para una penetración anal”, asegura Coralie. También se practica para complementar otras técnicas bucales. La más eficaz sería asociarlo a la felación o a un cunnilingus. “Lo que puede provocar un orgasmo mixto”, añade nuestra experta. Pero aunque sí puede constituir una caricia por sí solo, pocas veces se utiliza de forma aislada.

Algunas precauciones de uso

Todos los juegos son posibles, siempre que por supuesto se respeten algunos principios de seguridad: el ano es la última zona en la que debe detenerse la lengua... “No olvidéis que es necesario evitar la transmisión de gérmenes a la zona vaginal”. Las precauciones de uso son evidentemente una limpieza minuciosa con agua y jabón. Para prevenir riesgos de transmisión de ETS, también podéis recurrir a un protector bucal. Esta protección de látex ofrece la misma protección que un preservativo. “Es el mismo que se recomienda para los cunnilingus”, precisa Coralie. Se venden en los sex shops, pero también os podéis fabricar uno cortando un preservativo por el largo.
C. Maillard

viernes, 5 de febrero de 2016

Qué es la asexualidad?: entrevista a Johanna Villamil

Qué es la asexualidad?: entrevista a Johanna Villamil

La asexualidad es la falta de orientación y deseo sexuales, una forma de entender la sexualidad aún desconocida en nuestros días. En Doctissimo hemos entrevistado a Johanna Villamil, coordinadora de prensa e investigación de AVENes (Red para la eduación y visibilidad de la Asexualidad) para resolver algunas dudas que todos tenemos sobre esta orientación sexual.
¿Qué es la asexualidad?
© Getty Images

¿Cómo definirías con tus palabras la asexualidad?

Por un lado puedo decir que la asexualidad es una herramienta para lograr la autonomía de la sexualidad de una manera consciente: el cómo deseo, quiero y necesito vivir mi sexualidad; por otro lado la asexualidad es un espacio para reflexionar y dialogar sobre las relaciones humanas, las emociones, la atracción, la intimidad y la expresión de la sexualidad.

¿Cómo puede una persona saber que es asexual?

La mayoría de personas descubrimos que somos asexuales después de la adolescencia ya que es el momento que todo el impulso sexual florece y no pasa en nuestro caso. Algunas personas lo descubren más tempranamente que otras. Esto hace que halla un cuestionamiento sobre las relaciones, el sexo, el amor, la intimidad. Otra cosa es que en las relaciones se le da importancia a factores como la comunicación, la confianza, el respeto etc.. y el sexo es irrelevante.

Cuando los sexólogos hablamos de relaciones sexuales no nos referimos solamente al coito, sino que englobamos también otro tipo de conductas como besos, caricias, abrazos, masajes… ¿Cuando una persona es asexual tampoco tiene interés en ellas?

Solamente las que involucran genitales. Las personas asexuales tienen las mismas necesidades afectivas y emocionales que cualquier otra persona.

En la aversión al sexo se puede sufrir ansiedad y dolor físico frente a un acto sexual próximo. ¿Las personas asexuales no tienen aversión al sexo, pero qué sienten frente al sexo?

Todas las personas viven su propia asexualidad de manera diferente, es por eso que hay muchas reacciones frente al sexo. Algunas realmente es algo que rechazan por completo, hay otras personas que en si tienen baja frecuencia sexual, es decir que sí tienen relaciones sexuales, solo que es en una muy baja frecuencia por lo tanto el sexo de cierta forma hace parte de sus vidas.  Dentro de nuestra comunidad esta el grupo de personas “demisexuales” estas personas tienen 2 etapas, en una primera tienen nulo deseo sexual, luego cuando entablan fuertes lazos emocionales y afectivos con otra persona, en una segunda etapa si pueden entablar relaciones sexuales con la otra persona.

Cuando se dice que una persona asexual no siente excitación sexual, ¿es eso cierto? Si es así ¿estamos hablando de excitación sexual psicológica o tampoco hay reacción física duradera?

En las personas que hay nulo deseo sexual no hay ninguna de las dos reacciones. Las personas en el campo gris y las demisexuales tienen un comportamiento diferente. De las demisexuales te puedo decir que en la segunsa etapa si tienen algunas de las reacciones que mencionas anteriormente, en el caso de los “grey” no sabría darte una información clara. Esta página puede darte más información: AsexualityArchive

Un asexual, ¿fantasea? ¿se masturba?

En sí, la definición de una persona asexual es: persona que no siente atracción sexual hacia otras personas, esto no quiere decir que no sienten deseo sexual. En la comunidad de hecho hay un espacio dedicado a personas con atracción fetichista, S&M y otras expresiones del deseo sexual, no quiero decir que todas las personas fetichistas son asexuales, si no que precisamente la asexualidad es un espacio para explorar abiertamente la propia sexualidad, es por eso que en USA uno de los grandes aliados de la comunidad es el movimiento sexo positivo. Así como se pueden encontrar en la comunidad personas vírgenes, otras con familia conformada uno se puede topar con travestis , fetichistas etc..
En cuanto a la masturbación sé que las personas asexuales cuando lo hacen, su mente no se enfoca en una persona  (la imagen cliché del hombre masturbándose viendo una revista de chicas o chicos semidesnudos) , sino se enfocan en sus propias sensaciones, es por eso que el resultado es diferente si se esta solo o con otra persona.

Distinguimos también las personas asexuales de aquellas que sufren deseo sexual inhibido entendiendo que el caso de estas últimas es temporal. ¿Es así? ¿En qué punto en el tiempo una persona puede empezar a considerar que es asexual?

En el 2007 la comunidad apelo al DSM para cambiar las definiciones en cuanto al “Trastorno de deseo sexual inhibido”, y se logro hacer una excepción para las personas asexuales.
"1. Las personas asexuales nacen con bajo o nulo deseo sexual y es algo que por ende no se desarrolla en la adolescencia a diferencia las personas con trastorno sufren de “desinterés sexual” a partir de un momento debido a alguna experiencia durante su vida (estrés, malas experiencia anteriores, etc..).
2.  Para las personas asexuales el hecho de no sentir deseo sexual no les genera un problema, a diferencia las personas con trastorno si les genera un trastorno".

He leído en la web sobre parejas en las que un miembro es asexual y “negocian” la frecuencia o cantidad de sexo en la relación. ¿Es ese un problema habitual al que tienen que enfrentarse las personas asexuales?

Lo primero es que no todas las personas asexuales son románticas, hay algunas que son arrománticas. Hay algunas parejas de asexuales, así como hay mujeres que tienen sexo con su pareja con el único objetivo de quedar embarazadas porque quieren tener la experiencia delembarazo. Entre parejas que son asexuales con no asexuales, la posibilidad que planteas es una de las soluciones en ese caso especifico, lo que quiero decir es que no es que sea habitual para las personas asexuales en general. Personalmente pienso que todas las relaciones de peso por ejemplo: trabajador-jefe,  hijo-padre,  esposo-esposa, etc., tienen en sí un componente de negociación, y además algo importante en las relaciones es la comunicación clara de las expectativas, de lo esperado en la relación.

Muchas personas sexuales consideran el sexo como una parte muy importante de su relación. ¿Se podría decir que los asexuales dan importancia a otras parcelas de la relación de pareja?

Exacto. Es importante decir que así como la comunicación y el respeto son parte fundamental de una relación, la intimidad también lo es. Solo que parece ser que hay algunas confusiones de términos y se confunde sexo con intimidad. El sexo es una de las posibles maneras de tener intimidad con la pareja dentro de una amplia gama de posibilidades.

Frente al argumento general de que la diferencia entre un buen amigo y una pareja es la vida sexual. ¿Qué diría un asexual?

Las relaciones románticas y las relaciones de amistad son muy diferentes. En las relaciones románticas hay más carga y más responsabilidad emocional y afectiva. Las relaciones románticas dan pie a compartir un plan de vida, un futuro, un hogar, una familia. Y, por último, en las relaciones románticas se hacen sacrificios, uno se va lejos de la familia, los amigos, cambia de trabajo, etc., por estar al lado de su pareja.

¿Hay una “salida de armario” del asexual? ¿Cómo suelen tomárselo la familia y amigos?

Sí, considero que hay una salida del armario. La reacción de las demás personas depende de cómo uno expresa lo que siente. Precisamente nuestra comunidad tiene como propósito brindar herramientas para que las personas puedan comunicar de mejor manera lo que quieren comunicar. Normalmente yo aconsejo evitar la palabra asexual como punto de partida ya que puede crear confusión, es mejor empezar por lo que significa. 



La homosexualidad en la antigua Grecia y Roma

La homosexualidad en la antigua Grecia y Roma

El término "homosexual” es muy reciente (fin del siglo XIX), y el hábito de utilizarlo nos hace parecer natural dividir a las personas en dos grupos :las que tienen relaciones románticas o sexuales con personas del mismo sexo y las que las mantienen con las del sexo opuesto.
Homosexualidad en la antigua Grecia y Roma
© Getty Images
Esta distinción se desconocía en la Antigüedad, cuando los individuos eran espontáneamente bisexuales,-con preferencias individuales en uno u otro sentido- y se diferenciaban siguiendo otros criterios. ¿Cómo calificaríamos con nuestra distinción actual a Alejandro el Grande, quien tuvo cientos de mujeres pero sólo dos hombres, y estuvo apasionadamente enamorado por largo tiempo de uno de ellos?

Grecia, una homosexualidad multifacética

Entre los griegos existía una homosexualidad de tipo pederasta, en la que un hombre adulto amaba a un niño nacido libre y pre púber. Se trataba de un ritual de pasaje, en el que el niño, criado por mujeres, se emancipaba para convertirse en un hombre. Una vez púber, el adolescente no podía continuar la relación.
Los griegos conocían también la homosexualidad entre los adultos  Esta se veía de manera favorable, ya que varios tiranos habían sido asesinados por sus celosos amantes y gracias a eso la democracia había visto la luz en varias ciudades. Los homosexuales gozaban de una reputación de coraje y de amar la libertad. Eran parte de los mejores guerreros, como era el caso del célebre batallón sagrado de Tebas, compuesto únicamente de parejas masculinas. Se necesitaron más de treinta años y todos los ejércitos de Alejandro para doblegarlos.
Para los griegos, ´´quien ama la belleza humana será favorable y se inclinará hacia los dos sexos, en lugar de suponer que los hombres y las mujeres difieren sobre los asuntos del amor como lo hacen respecto de la vestimenta´´, decía Plutarco.

La singular libertad sexual de los romanos

Los romanos eran bisexuales sin reparos. Su regla de comportamiento moral y social mandaba que un hombre libre debía ser ´´activo´´, es decir, ser el que penetraba La pasividad en un hombre libre era infamante; éste perdía el honor si era penetrado.
La penetración sexual se permitía con la propia mujer  y con otras mujeres libres, fueran casadas o solteras, pero no con hombres libres. Si dos hombres libres mantenían relaciones sexuales, quien tuviera el papel pasivo podía ser, al menos en teoría, severamente castigado.
Si un adulto en cambio, tenía relaciones con un joven ciudadano pre púber, recibiría un castigo sin posibilidad de perdón. A disposición del amo quedaban los esclavos y todos los que no fueran romanos, se tratara de hombres, mujeres, niños, adolescentes o adultos. Así lo resume el filosofo Séneca: ´´La pasividad sexual en un hombre libre es un crimen; en un esclavo, una obligación; en un emancipado, un servicio´´.
Cicerón,filósofo, jurista,escritor y cónsul de Roma, tenía una mujer y un hijo, pero prefería los encantos de su joven esclavo y secretario favorito.
Estos ejemplos sobre los griegos y los  romanos muestran que en otras sociedades las relaciones homosexuales eran mucho más frecuentes y aceptadas que en las nuestras.
En parte, es el condicionamiento social lo que hace que la mayoría de los hombres y mujeres juzgue ciertos tipos de placeres sexuales como poco o nada deseables, como en el caso de las relaciones homosexuales, y que sobrevalore los de tipo heterosexual. Estas actitudes no responden a la ´´realidad´´ o al carácter ´´natural´´ del placer, sino a las costumbres de la sociedad.
Es la sociedad en la que viven lo que hace que los franceses prefieran el fútbol, los estadounidenses, el béisbol, o los ciudadanos de otros países, el rugby, el tenis, el cricket, la bicicleta, el yudo o el pin pon. De la misma manera, en lo que se refiere al.placer sexual, nuestra sociedad se inclina mayoritariamente por la heterosexualidad.
Dr Yves Ferroul

La verdad sobre la eyaculación femeninaLa verdad sobre la eyaculación femenina

La verdad sobre la eyaculación femenina

Se dice, se comenta, se ve en algunas películas que las mujeres pueden eyacular. ¿Es eso cierto? Algunas mujeres lo buscan y otras tratan de evitarlo, produce curiosidad, morbo y también rechazo. Pero ¿de qué estamos hablando?
La verdad sobre la eyaculación femenina
© Getty Images

¿Qué es la eyaculación femenina?

Tiene mucho que ver con el clítoris y con el Punto G. Parte de las raíces del clítoris envuelven la uretra haciendo muy sensible la esponja uretral, esta zona es llamada zona G o punto G y contiene unas glándulas (glándulas de Skene) que producen estrógenos y, además segregan un líquido.
Se dice que esta zona es la próstata femenina y ese liquido prostático tiene una composición muy similar a la del semen masculino pero sin contener espermatozoides.
Al estimular la cara anterior de la vagina se irritan las glándulas de Skene, que se hinchan y termina expulsando este liquido prostático a través de la uretra. La cantidad y el aspecto de este fluido varía con cada mujer; en ocasiones tiene un aspecto blanquecino y en otras es casi transparente y su volumen va desde el de una cucharada sopera hasta un vaso. La fuerza de la expulsión depende del tono de la musculatura pélvica y los esfínteres uretrales.

Eyaculación no es orgasmo

El proceso de orgasmo y el de eyaculación en el hombre va casi siempre de la mano pero en la mujer es totalmente independiente.
El punto G es difícil de estimular si la mujer no está muy excitada, cuando la excitación sexual es alta se percibe una zona rugosa en la pared anterior de la vagina. Si se presiona repetidamente se irritan las glándulas de Skene y se puede expulsar el líquido eyaculatorio. La sensación de la estimulación del punto G puede ser muy agradable y conducir al orgasmo pero es independiente de la eyaculación.
Durante el orgasmo, el flujo vaginal se espesa y se hace más abundante pero no debe confundirse con la eyaculación. El liquido eyaculatorio femenino se expulsa por la uretra.
Aunque eyacular no es una sensación placentera de por sí, la eyaculación y el orgasmo si suele coincidir en el tiempo y además se facilita la expulsión del líquido por las contracciones orgásmicas.

Una explicación a la sensación de “ganas de orinar”

En algunas posturas coitales, la estimulación del punto G con el pene es muy directa.
Es muy frecuente que en estas posiciones el pene presione la esponja uretral y la mujer sienta una sensación de orina inminente. Esto es normal porque al fin y al cabo estamos estimulando una zona que solo se ve alterada cuando vamos a hacer pis.
Lo que suele ocurrir en esos casos es que la mujer se siente tan incómoda que para o cambia de postura. Si continúa es probable que eyacule, pero este fenómeno también puede ser confundido con orina con la consiguiente vergüenza y frustración.

En busca de la eyaculación femenina

Aunque el tema no está muy extensamente investigado, es conocido que no todas las mujeres eyaculan. Esto puede ser porque la cantidad de glándulas de Skene varían con cada mujer pero también es frecuente inhibir la eyaculación por ese miedo a orinarse. En esos casos se envía el líquido hacía la vejiga y más tarde se expulsa con la orina. Es decir, que esas mujeres si eyaculan pero no hacia fuera.
Otras mujeres eyaculan fácilmente y en grandes cantidades. Durante muchos años se ha confundido con incontinencia urinaria y no han sido pocas las mujeres que han pasado por quirófano por razones equivocadas. Antes de eso, y si es demasiado abundante, se puede colocar una toalla debajo o simplemente aceptar las reacciones de nuestro cuerpo y disfrutar de las relaciones sexuales.
La estimulación del punto G puede ser muy placentera y fuente de estupendos orgasmos y la sensación de eyacular también es distinta y agradable. Merece la pena conocer nuestro cuerpo y sus reacciones y aprendernos un poco más.

La verdad sobre la eyaculación femenina

La verdad sobre la eyaculación femenina

Se dice, se comenta, se ve en algunas películas que las mujeres pueden eyacular. ¿Es eso cierto? Algunas mujeres lo buscan y otras tratan de evitarlo, produce curiosidad, morbo y también rechazo. Pero ¿de qué estamos hablando?
La verdad sobre la eyaculación femenina
© Getty Images

¿Qué es la eyaculación femenina?

Tiene mucho que ver con el clítoris y con el Punto G. Parte de las raíces del clítoris envuelven la uretra haciendo muy sensible la esponja uretral, esta zona es llamada zona G o punto G y contiene unas glándulas (glándulas de Skene) que producen estrógenos y, además segregan un líquido.
Se dice que esta zona es la próstata femenina y ese liquido prostático tiene una composición muy similar a la del semen masculino pero sin contener espermatozoides.
Al estimular la cara anterior de la vagina se irritan las glándulas de Skene, que se hinchan y termina expulsando este liquido prostático a través de la uretra. La cantidad y el aspecto de este fluido varía con cada mujer; en ocasiones tiene un aspecto blanquecino y en otras es casi transparente y su volumen va desde el de una cucharada sopera hasta un vaso. La fuerza de la expulsión depende del tono de la musculatura pélvica y los esfínteres uretrales.

Eyaculación no es orgasmo

El proceso de orgasmo y el de eyaculación en el hombre va casi siempre de la mano pero en la mujer es totalmente independiente.
El punto G es difícil de estimular si la mujer no está muy excitada, cuando la excitación sexual es alta se percibe una zona rugosa en la pared anterior de la vagina. Si se presiona repetidamente se irritan las glándulas de Skene y se puede expulsar el líquido eyaculatorio. La sensación de la estimulación del punto G puede ser muy agradable y conducir al orgasmo pero es independiente de la eyaculación.
Durante el orgasmo, el flujo vaginal se espesa y se hace más abundante pero no debe confundirse con la eyaculación. El liquido eyaculatorio femenino se expulsa por la uretra.
Aunque eyacular no es una sensación placentera de por sí, la eyaculación y el orgasmo si suele coincidir en el tiempo y además se facilita la expulsión del líquido por las contracciones orgásmicas.

Una explicación a la sensación de “ganas de orinar”

En algunas posturas coitales, la estimulación del punto G con el pene es muy directa.
Es muy frecuente que en estas posiciones el pene presione la esponja uretral y la mujer sienta una sensación de orina inminente. Esto es normal porque al fin y al cabo estamos estimulando una zona que solo se ve alterada cuando vamos a hacer pis.
Lo que suele ocurrir en esos casos es que la mujer se siente tan incómoda que para o cambia de postura. Si continúa es probable que eyacule, pero este fenómeno también puede ser confundido con orina con la consiguiente vergüenza y frustración.

En busca de la eyaculación femenina

Aunque el tema no está muy extensamente investigado, es conocido que no todas las mujeres eyaculan. Esto puede ser porque la cantidad de glándulas de Skene varían con cada mujer pero también es frecuente inhibir la eyaculación por ese miedo a orinarse. En esos casos se envía el líquido hacía la vejiga y más tarde se expulsa con la orina. Es decir, que esas mujeres si eyaculan pero no hacia fuera.
Otras mujeres eyaculan fácilmente y en grandes cantidades. Durante muchos años se ha confundido con incontinencia urinaria y no han sido pocas las mujeres que han pasado por quirófano por razones equivocadas. Antes de eso, y si es demasiado abundante, se puede colocar una toalla debajo o simplemente aceptar las reacciones de nuestro cuerpo y disfrutar de las relaciones sexuales.
La estimulación del punto G puede ser muy placentera y fuente de estupendos orgasmos y la sensación de eyacular también es distinta y agradable. Merece la pena conocer nuestro cuerpo y sus reacciones y aprendernos un poco más.



Masturbación femenina: explora tu cuerpo para alcanzar el orgasmo

Masturbación femenina: explora tu cuerpo para alcanzar el orgasmo

Conocer tu propio cuerpo es el primer paso que debes dar hacia el orgasmo y a las mujeres les encanta darse placer. El informe realizado por la famosa sexóloga americana Shere Hite, quien, en el año 1970, llevó a cabo un sondeo en cientos de mujeres de todo el país, así lo demostró. El modo en que se dan placer en solitario es lo que ese mismo estudio intentó desvelar. Doctissimo te presenta algunos resultados y testimonios extraídos del “informe Hite”.
Masturbación femenina y orgasmo
© Getty Images
De las 3.000 mujeres que respondieron de forma anónima a este cuestionario sobre sexualidad femenina (orgasmo, coito, clítoris, masturbación…), el 82% declaró que se masturbaba y, de este porcentaje, el 95% alcanzaba el orgasmo sin problemas siempre que se lo proponía. Según la sexóloga, este dato contradice la idea preconcebida de que a las mujeres “les cuesta arrancar”, y que tienen ciertas dificultades para llegar al orgasmo. En la práctica, esta encuesta permitió distinguir seis tipos de masturbación (con algunas variaciones).

En la gran mayoría de casos (73%), la mujer excita manualmente la región clitoriana y/o vaginal mientras está tumbada sobre la espalda

“Siempre me excito del mismo modo: acaricio el clítoris con el dedo y, a veces, introduzco otro dedo en la vagina. Solo me acaricio la zona genital”; “Me masturbo masajeando lateralmente el clítoris, con suavidad al principio y después aumentando la intensidad de la presión. Utilizo el índice (de una sola mano)”; “Acaricio el clítoris con los dedos y, con la mano libre, masajeo y pellizco los pezones. A veces junto las piernas, otras las separo. Me parece especialmente excitante inmovilizar la mano y continuar la fricción moviendo la pelvis”.

La mujer también se masturba boca abajo (5,5%)

“Me tumbo boca abajo, con las piernas ligeramente separadas y utilizo las dos manos; apoyo la derecha sobre el clítoris, y coloco la izquierda debajo para así aumentar la presión. Al mover la pelvis de arriba abajo, a un ritmo moderado, consigo la fricción que deseo sobre la región del clítoris”; “Me masturbo estirada boca abajo, con las piernas juntas y presionando el clítoris con el índice y el dedo corazón de las dos manos (que coloco una sobre otra). A veces me acaricio los pechos o los muslos con una mano, o deslizo los dedos hacia el interior de mi vagina”; “Empiezo con caricias circulares sobre el clítoris y, de vez en cuando, muevo la pelvis arriba y abajo”; “Con la mano derecha compruebo que tengo la vagina húmeda y me abandono a una fantasía erótica. Continúo estimulando el clítoris e introduzco dos dedos en mi vagina”; “Coloco debajo el vibrador y, con más o menos firmeza, deslizo el cuerpo para frotar la zona vaginal”.

Algunas mujeres frotan la zona genital contra un objeto suave (4 %)

“Cojo una toalla y la enrollo para conseguir una bolita del mismo tamaño de un puño (antes utilizaba la cabeza de mi pobre osito de peluche, pero cuando dejé de dormir rodeada de juguetes tuve que buscar una alternativa). Me estiro sobre la cama, con la bola apoyada sobre el clítoris. Después muevo las caderas en forma circular hasta que alcanzo el orgasmo”; “En realidad, no me masturbo, sino que me restriego con la sábana, nada más…”; “Casi siempre me masturbo sentada en la esquina de una silla. Froto la zona genital contra la silla, con las piernas bien cerradas. Descubrí este método por casualidad, cuando tenía 4 años”; “Me restriego lentamente contra el lavabo, apoyando el pubis. Lo cierto es que el frescor de la cerámica me excita muchísimo”.

Otras aprietan las piernas al compás, de forma repetida (3 %)

“Me siento sobre una butaca, o en la cama, y utilizo los músculos de la parte interna de las piernas. Concentro toda mi energía en la región genital”; “Aprieto las piernas, en general estirada, pero a veces también lo hago sentada (en el despacho, en el autobús, etc.). Esta fricción ejerce una presión muy delicada sobre el clítoris.

También pueden masajear la zona genital con agua (2 %)

“Oriento el chorro de la ducha hacia el clítoris, con las piernas bien separadas”; “Me tumbo en la bañera y dejo caer el agua del grifo sobre el pubis, clítoris y vagina. Cuánto más caliente esté el agua, más fuerte es la presión y más disfruto”; “Desatornillo la alcachofa de la ducha para que el chorro salga directamente del tubo. Utilizo los dedos para abrir los labios y dejar al descubierto el clítoris”.

Pocas mujeres efectúan sistemáticamente una penetración vaginal (1,5%) y más de la mitad empiezan estimulando manualmente el clítoris

“Coloco un dedo sobre el clítoris y, con la otra mano, introduzco el cuello de una botella de plástico en la vagina”; “Mi marido introduce un consolador en mi vagina mientras yo estimulo el clítoris con la ayuda de un vibrador”; “Casi siempre introduzco los dedos en la vagina y, a veces, no los muevo hasta que alcanzo el orgasmo”.

Por último, el 11% de las mujeres que respondieron al cuestionario aseguró combinar varias de estas técnicas para alcanzar el orgasmo

“Me masturbo de muchas maneras. Estirada en la bañera, en la cama, en un diván, sobre el suelo… y acaricio todas las partes del cuerpo: el pecho, el vientre, los muslos, las nalgas, la vagina y el clítoris. Me encanta masajear el clítoris con el pulgar y el índice, introducir otro dedo en la vagina y jugar con el pecho y los pezones. Y reconozco que también me fascina dejarme llevar por la imaginación. También me gusta alternar las caricias con un vibrador”.

Dolor antes, durante o después del coito


Dolor antes, durante o después del coito

El temor o la vivencia de dolor en las relaciones sexuales puede producirse antes, durante o después de la penetración. Las causas de los distintos momentos en los que se produce la molestia pueden diferir, pero en general forman parte de un mismo proceso psicológico de evitación de la penetración.
Coito doloroso: causas
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Este es un problema frecuente pero raramente comentado, las mujeres suelen sentir que son raras, están “rotas” o incapacitadas para el coito.

Lo cierto es que todas las mujeres son capaces de practicar y disfrutar de la penetración y este problema tiene solución.

El dolor durante la penetración

2 de cada 3 mujeres aseguran haber sufrido molestias durante la penetración en algún momento de su vida, esto puede ser normal, pero si el dolor es persistente y ocurre en la mayoría de las relaciones sexuales es necesario buscar ayuda.
El dolor se puede presentar en la entrada de la vagina o en el interior. Las causas son varias:
  • Tensión, miedo o estrés que provoca una contracción involuntaria de la musculatura pélvica.
  • Falta de lubricación vaginal.
  • Infecciones vaginales que producen inflamación y dolor.
Algunas mujeres que sufren vaginismo, causado por factores psicológicos, consiguen la penetración en un primer momento pero luego sufren molestias durante la relación sexual.

El dolor después de la penetración

Si una mujer percibe dolor antes o durante la penetración, lo más normal es que la molestia persista después de la relación sexual. También hay mujeres que practican el coito con normalidad, pero después sienten dolor, aunque es cierto que esto suele ser esporádico y sobre todo está relacionado con la tensión o problemas de ese momento como infecciones.
Por ejemplo, las infecciones urinarias producen una inflamación que además de causar dolor en el momento de orinar, también provocan molestias después de las relaciones sexuales.
Además hay que tener en cuenta la percepción del dolor. Es decir, la excitación sexual durante las relaciones puede hacer que lo potencialmente doloroso no se perciba como tal, pero al llegar al orgasmo y volver al estado natural sí que se percibe la molestia.
El escozor o picor en la vagina siempre después de las relaciones sexuales se puede deber a posibles lesiones en la penetración, estas lesiones no suelen tener importancia y se curan solas. Otros motivos son la falta de lubricación o infecciones de transmisión sexual.

El dolor al intentar la penetración

Sentir molestias a la hora de intentar la penetración del pene en la vagina es frecuente, sobre todo en las primeras relaciones sexuales.
Generalmente se debe al miedo o la tensión que produce una contracción involuntaria en los músculos de la vagina, que la cierra dificultando la penetración. Este temor es más habitual en las mujeres que no han tenido relaciones sexuales y esta es la causa de las historias sobre pérdida de virginidad dolorosa.
Debido a una primera vez especialmente traumática, a una educación sexual restrictiva o a otros miedos, algunas mujeres sufren este dolor en todas sus relaciones sexuales e incluso llega a impedirles totalmente la penetración hasta que buscan ayuda.

También hay mujeres que tienen relaciones sexuales normales hasta un momento particular en su vida en el que sufren una agresión sexual, una operación quirúrgica o alguna experiencia traumática que provoca un miedo a la penetración que tendrá el mismo efecto sobre los músculos vaginales.
El temor a la penetración que produce tensión y dolor en las relaciones sexuales se llama vaginismo y tiene causas psicológicas.

La solución

Una visita al médico o al ginecólogo siempre es recomendada para descartar posibles causas fisiológicas como infecciones o lesiones en la vagina. Si el problema ocurre de siempre, es muy raro que tenga una causa física puesto que las infecciones son temporales pero la revisión ginecológica es esencial en todo caso.
Si no hay problemas físicos, la solución estaría en un tratamiento con terapia sexológica para reducir el miedo, la ansiedad y eliminar temores sobre sexualidad. Asimismo, es recomendable la visita a un fisioterapeuta especializado en la musculatura pélvica para valorar los posibles daños en esta zona provocados por un exceso de tensión.