Hablemos del anilingus
El anilingus, práctica bucoanal que sigue siendo un tabú, se practica siguiendo unos códigos precisos. Realizado correctamente, produce sensaciones inéditas e intensas... Siempre que nos dejemos ir. Asimismo, deben respetarse las precauciones de uso. Consejos de Coralie Trinch Thi, autora de Osez la sodomie (Atreveros a la sodomía).
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El anilingus, como su propio nombre indica, consiste en una estimulación del ano con la boca o la lengua. “Sin duda, es uno de los actos más tabú que existen ya que es el último lugar en el que nos imaginaríamos poner los labios”, comenta Coralie Trinh Thi, autora de diversas novelas y manuales. Sin embargo, las sensaciones son indescriptibles… Siempre que, por supuesto, nos dejemos ir.
Beso de colibrí, beso negro o beso polaco
El nombre anilingus parece que ha sido inventado hace poco, sin duda en el marco de la pornografía. Sin embargo, se practica desde tiempos inmemorables. “Se encuentran rastros desde la Antigüedad, como también sucede en el caso de la sodomía, a la que generalmente se asocia el anilingus”, explica Coralie Trinh Thi.
También se le llama “beso de colibrí” porque estimula el periné (área justo en la base de la pelvis, entre los genitales y el ano de las mujeres y los hombres) y la lengua logra penetrar profundamente en el ano, simulando la manera en que esta ave succiona el néctar de las flores. Los anglosajones son más explícitos y directos y denominan esta práctica simplemente ass-licking.
Numerosos indicios ponen de manifiesto que, aunque sigue siendo una práctica desconocida entre el gran público, ha sabido fraguarse su camino y poco a poco va convirtiéndose en una práctica sexual cada vez más común.
El ano, ¿una zona erógena desconocida?
El ano es un órgano sexual fundamental, aunque sigue siendo tabú. “En realidad, es una zona erógena más completa que las otras, que ofrece una amplia variedad de sensaciones”, asegura Coralie Trinh Thi. Toda la zona anal externa e interna está fuertemente vascularizada e inervada. Sus terminaciones nerviosas “internas” captan de manera especialmente sensible las sensaciones de presión y distensión… mientras que las externas captan las fricciones y los cambios de temperatura.
Simplemente es necesario un tiempo de adaptación, pues sus sensaciones son realmente intensas siempre que nos encontremos en un estado de excitación. Es importante rendirse al potencial erótico de esta zona. Id paso a paso. Esta práctica es próxima al cunnilingus, el ano es tan sensible que puede considerarse como un clítoris, por lo que requiere buen sentido e intuición. “La lengua puede adoptar formas largas y llanas, puntiagudas o precisas”, sugiere Coralie. Todos los tipos de caricias están permitidos hasta la penetración de la lengua, que requiere estar realmente muy cómodo, ya que si no, nos podemos desequilibrar y caer.
Los consejos de Coralie
Pasad la lengua por el pliegue y pegadla contra el anillo... Lamed con toda la lengua húmeda, como un hielo, o acariciad los pliegues de la piel con la punta de la lengua en tensión. Lamed de abajo hacia arriba, dad pequeños golpecitos con la lengua firme, dibujad círculos lentos y marcados, haced vibrar la lengua y besad utilizando la parte interior de los labios.
Lugar que ocupa el anilingus en la sexualidad
La sexualidad anal, a menudo compleja, requiere una verdadera domesticación de las zonas implicadas y una aproximación progresiva. En general, el anilingus es una práctica que forma parte de los preliminares. “Es la mejor preparación para una penetración anal”, asegura Coralie. También se practica para complementar otras técnicas bucales. La más eficaz sería asociarlo a la felación o a un cunnilingus. “Lo que puede provocar un orgasmo mixto”, añade nuestra experta. Pero aunque sí puede constituir una caricia por sí solo, pocas veces se utiliza de forma aislada.
Algunas precauciones de uso
Todos los juegos son posibles, siempre que por supuesto se respeten algunos principios de seguridad: el ano es la última zona en la que debe detenerse la lengua... “No olvidéis que es necesario evitar la transmisión de gérmenes a la zona vaginal”. Las precauciones de uso son evidentemente una limpieza minuciosa con agua y jabón. Para prevenir riesgos de transmisión de ETS, también podéis recurrir a un protector bucal. Esta protección de látex ofrece la misma protección que un preservativo. “Es el mismo que se recomienda para los cunnilingus”, precisa Coralie. Se venden en los sex shops, pero también os podéis fabricar uno cortando un preservativo por el largo.
C. Maillard
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