- Medita y practica asanas y pranayama: las asanastienen grandísimos beneficios en nuestra salud física y en nuestra salud integral, pero el fin último de las asanas es calmar la mente. Para el yoga clásico, la práctica de posturas es una preparación para la meditación y por esa vía para alcanzar estados más elevados. Se fortalece el cuerpo para llegar a la mente. Con la práctica de hatha yoga (asanas, pranayama), nuestro cuerpo está desintoxicado, en armonía y saludable y, como todo está conectado, nuestra mente también estará mucho más serena. En esa paz surgen cosas maravillosas.
- La meditación, por otra parte es encontrar a diario ese espacio de calma y alegría que es parte de nosotros y que olvidamos porque nos identificamos con la mente. Cuando estamos en silencio, observando los pensamientos y no nos identificamos con ellos. Podemos ver la vida más allá de nuestros juicios, temores y patrones de pensamiento. Nos sentimos plenos, con el corazón abierto, en paz. Caminar, comer, trabajar, todo lo podemos convertir en una meditación si le ponemos toda nuestra atención y podemos estar presentes. Las artes son una meditación cuando permitimos que la creatividad fluya a través nuestro.
- Prefiere alimentos sátvicos: para puificar nuestra mente tenemos que limpiar nuestro cuerpo. la relación entre nuestra mente y nuestra alimentación es asombrosa. Los yoguis evitan las carnes, los fritos, el café, el alcohol, las cebollas y los ajos, entre otras cosas, por su efecto negativo en la mente y en las emociones (además del cuerpo).
- Estos son alimentos que, o pueden generar hiperestimulación, agresividad y ansiedad, o letargo y depresión. La dieta yóguica se basa en alimentos puros, frescos, naturales y ligeros. Privilegia alimentos que nos dan claridad mental y nutrición, además de elevar nuestra energía vital: legumbres, vegetales, nueces, semillas y lácteos. Es lo que se llama una alimentación sátvica. Muchas personas hemos notado mayor armonía interior con una modificación en la dieta.
- Filtra los estímulos: según el Vedanta hay tres tipos de fuerzas en el mundo: tamásicas (letargo), rajásicas (hiperactividad) y sátvicas (equilibrio). Estas cualidades están a nuestro alrededor, en los ambientes, la alimentación, las personas, la información, la música, las imágenes y nuestros estados interiores. Por esto es importante que tengamos conciencia sobre qué tipo de estímulos nos estamos dando como alimento y si son aliados de nuestro bienestar o llevan al desequilibrio.
- Es imprescindible que nos rodeemos de personas positivas. Las televisión, las noticias, ciertas imágenes y música, el comercio, y el internet, (en especial las redes sociales), ejercen una poderosa influencia en nosotros que genera ruido interior. Puede manifestarse en diferentes formas, como pesadumbre, impresiones negativas, depresión (tamásicas), o ansiedad, avidez, hiperactividad mental, sistema nervioso alterado (rajásicas). La publicidad tiene un efecto similar: nos comparamos, nos medimos, nos sentimos insatisfechos. Busca vibraciones que se den luz y armonía y date espacios de silencio. La naturaleza siempre nos recarga del mejor prana del mundo. Busca cosas que te inspiren y te hagan sentir que te expandes.
- Cambia el miedo por el amor: el estímulo más poderoso que tenemos son nuestros propios pensamientos. Nos llevan a la salud y a la felicidad o al sufrimiento y la enfermedad. Por eso, los diferentes caminos de crecimiento interior nos enseñan a mirar nuestros procesos interiores. Hay dos sentimientos esenciales: el amor y el miedo. Cada acto, palabra pensamiento obedece a uno u otro sentimiento esencial. La espiritualidad y todas las técnicas de crecimiento interior nos enseñan en esencia a vivir en el amor y a desprendernos del miedo. Del miedo vienen nuestras enfermedades y las limitaciones que tenemos en nuestra vida. Del miedo viene la rabia, el egoísmo, la vanidad, el juicio, el resentimiento, la envidia, los celos. El miedo mismo.
- Si algo define este camino es el amor. Todo lo que hacemos en yoga nos lleva al amor.Ahimsa, el valor principal del yoga es esto. Sólo ahí nos queremos y honramos. Podemos perdonar y perdonarnos. Somos compasivos y no juzgamos. Vivimos con la mente y el corazón abierto para aprender, aceptar. Siempre en el presente. Amamos incondicionalmente. Podemos hacer cosas maravillosas por los demás. Vivir en el amor es vivir en armonía con el universo.





